José Antonio del Moral
ANÁLISIS DE LA TEMPORADA (V)
PROS Y CONTRAS DE CAYETANO Y TALAVANTE, LOS CASOS MÁS ESPECIALES DEL AÑO
Desde sus respectivas virtudes, distintas carencias, diferente evolución y alejadas circunstancias, ambos fueron objeto de tantas alegrías y esperanzas como de inquietantes decepciones. Por el momento, la incuestionable estrella de Cayetano (49 novilladas y 76 orejas como novillero, 5 corridas y 10 orejas como matador de alternativa) se basa más en su extraordinaria presencia e imagen y en lo mucho que sobre su persona se escribe, se habla y se ve en los medios que en su realidad puramente profesional, todavía por contrastar frente al toro serio, aparte lo mucho que apunta por su muy empacado, clásico y elegante estilo.
Mientras que el fenómeno Talavante (7 novilladas y 3 orejas como novillero, 33 corridas y 33 orejas como matador de alternativa) pasó de ser la mayor y más impresionante sorpresa de la temporada - asombraron su tremendo valor, imponente quietud, máxima cercanía y el dulce temple de su toreo - a concitar graves preocupaciones por la negativa evolución que evidenció después de armar formidables alborotos en Madrid como novillero y en sus primeras actuaciones tras su doctorado.
CAYETANO
Inigualable en cuanto a presencia e imagen con irresistible fuerza en los medios, Cayetano Rivera Ordóñez ha vivido una temporada realmente atípica y extraordinaria por lo que se refiere al impacto que ha tenido. Hacía mucho tiempo, quizá desde los primeros años de El Cordobés salvando todas las distancias, que un torero no deparaba tanta atención dentro y, sobre todo, fuera de los ruedos. Tanto ha sido así y en tamaña cantidad que, la atractiva personalidad humana del protagonista y todo lo que concita por lo ilustre de sus muchos antepasados y por el dramático acontecer de sus progenitores, ha desbordado cualquier previsión al tiempo de relegar a un segundo plano su devenir como torero pese a que, decidirse a serlo tan tardíamente y mostrarse tan especialmente dotado, fue el origen del boom.
Desde su sensacional debut novilleril en Ronda hasta su tumultuosa y espectacular alternativa en este mismo e histórico ruedo - lo es en gran parte debido a su bisabuelo de igual nombre, el famoso Cayetano Niño de la Palma, a su impar abuelo Antonio Ordóñez e incluso a su padre, Francisco Rivera Paquirri - el ya no tan joven nuevo matador se ha convertido en norte y guía de no pocos aficionados que le siguen con inusitada e incondicional adoración, independientemente de lo que en sus actuaciones logre si lo contemplamos desde el rigor que debemos aplicar los que nos dedicamos a la crítica con independencia.
Pues ha sido el caso que, salvo en muy pocas excepciones, la carrera novilleril de Cayetano fue planeada para que resultara un camino sembrado de rosas - reses de las ganaderías más fáciles en su mayoría sin cuajo ni el más mínimo trapío - y, a la vez, rentable en grado superlativo dado el gran tirón del torero que, por el solo hecho de ser quien es, hasta se permitió el lujo asiático de actuar en muchísimas corridas mixtas - haciendo terna con matadores de tronío y un rejoneador de campanillas - que se convirtieron en festejos de lujo con precio de corrida de toros formal aunque sin necesidad de hacer sorteo, correspondiéndole un par de novillos elegidos casi siempre a modo…
Festejos, por ende, en los que hubo de todo. Bueno, malo y regular aunque siempre con momentos dignos de recordar dadas las condiciones y la personalidad del protagonista. Tardes de extraordinario éxito, otras de un solo pasar con dignidad y algunas de notorio fracaso disimuladas o ignoradas de una manera u otra. Algo normal en quien empezaba desde un aprendizaje tan tardío como repentino, por cierto bajo la dirección del más exigente de los preparadores, Antonio Ruiz (Espartaco padre), que fue quien se tuvo que hacer cargo del distinguido aspirante hasta dejarlo pulido y en forma mínimamente presentables.
En cualquier caso, ver a torear Cayetano ha sido además de muy interesante, algo morboso aunque también desconcertante. Porque si en las mejores ocasiones ilusionó e incluso arrebató, en las regulares apenas convenció y, sobre todo en las malas, preocupó íntimamente a los que saben del tema entre sus seguidores y a no pocos profesionales cuando comprobaron sus escasos progresos cada vez que se encontró con algún novillo inconveniente o molesto por su exceso de bravura y casta.
Y es que en las más de 100 novilladas que sumó Cayetano antes de tomar la alternativa, apenas tuvo ocasión de enfrentarse con las dificultades y cambiantes condiciones que suelen presentar las reses de lidia cuando no son tan jóvenes, ni tan pequeñas, ni tan inofensivas, ni tan casi siempre obedientes como la mayoría de las que mató - casi siempre, por cierto, pronto y bien - la nueva y rutilante figura que es de cara a la galería aunque todavía no en la extensión profesional de la palabra.
Insuficientemente preparado, por tanto, aunque por su adulta edad apremiado a doctorarse porque ya no se podía seguir más tiempo ante novillos tan ínfimos y tras despedirse del escalafón menor matando en solitario seis ejemplares esta vez con presencia y nada menos que en Bilbao - ocasión en la que decepcionó aunque finalmente se salvó por la campana con el mejor novillo del envío - llegó el gran y esperadísimo día de su alternativa. Sin duda, el acontecimiento taurino del año.
El impresionante ambiente que rodeó el suceso y la obligada parafernalia que lo enjoyó dada la historia de la plaza de Ronda y lo que la corrida Goyesca supone en sí misma desde que se celebra, sumado a la emoción de ver a los dos hermanos juntos en tan gran ocasión - Francisco como padrino, Cayetano como toricantano y sin testigo por ser un mano a mano - convirtieron la tarde en memorable, incluso por encima de lo que sucedió taurinamente hablando.
Y es que aunque lidiaron y dieron muerte a seis toros elegidos para la ocasión de la prestigiosa ganadería de Zalduendo, el triunfo de los dos espadas estaba asegurado de antemano a poco que medio rodaran las cosas como estaba previsto y no ocurriera ninguna desgracia imprevista. Y así aconteció. Porque las anovilladas reses, sin ser maravillosas, se dejaron y porque tanto Francisco como Cayetano se esforzaron en sacarles el máximo partido desde sus respectivas capacidades. Aunque, lógicamente, Cayetano cortó más orejas al ser más favorecido por el público y también más certero con la espada, quien mejor estuvo de verdad fue Francisco por mayor edad, saber y gobierno. Fue suya la única gran faena de la tarde aunque lamentablemente se quedó sin premio doble por pinchar demasiado.
Y de Ronda a Aranda de Duero en donde le esperó un gran Manzanares hijo, a Nimes con el Juli que le mondó, y a Salamanca junto a los febles diestros locales, Gallo y El Capea, con una impresentable e inválida corrida de la familia Gutiérrez Lorenzo, única de estas tres tardes ya de matador en la que Cayetano salvó los muebles gracias a un más presentable y noble sobrero de Montalvo con el que sacó - sobre todo - la raza de la familia, se comió a sus dos muy comibles colegas y salvó por la campana un festejo que había transcurrido en medio de un fenomenal escándalo.
Luego de actuar de nuevo junto a su hermano en un pueblo sin importancia y de triunfar ambos por lo grande, Cayetano decidió cortar su incipiente temporada como matador de toros y darse un largo respiro invernal desde tan repentina decisión que supongo tomó o le aconsejaron tomar al presentársele problemas no previstos tanto de índole física en como de tipo contractual - mucho más difícil imponerse en ganado y en dineros de lo que venía ocurriendo - y a la espera de la próxima campaña que será, nadie lo dude, en la que tendrá que afrontar la verdadera realidad de la dificilísima profesión en la que sus más directos antepasados han sido colosos en los ruedos de todo el mundo, que es a lo que Cayetano está más obligado.
El ser o no ser como profesional que es, todavía, el gran reto que debe superar. Triunfar sin discusión con el toro serio y en puntas en todas las plazas y ferias sin rehuir las de primera. Presentarse en Madrid sin remilgos ni contemplaciones con gran parte de público esperándole por no haberse atrevido a debutar en Las Ventas como novillero. Competir con los varios rivales que saldrán cada tarde a quitarle de en medio y sin dejarle respirar una sola vez. Y, en definitiva, dar la alta dimensión que de él se espera como torero. De lo contrario, tendrá que seguir refugiándose en sus muchos e indudables poderes mediáticos - increíblemente incluidos los de gran parte de la prensa taurina y no taurina más encopetadas - o dedicarse por entero a explotar su imagen, en lo que - esto sí - tiene porvenir asegurado y de los caros
ALEJANDRO TALAVANTE