José
Antonio del Moral
ANÁLISIS DE
INESPERADA GRAN TEMPORADA DE PONCE AUNQUE
PASÓ DEL ACOSO DE CASTELLA MIENTRAS EL JULI SÍ QUE SE ENFRENTÓ AL FRANCÉS EN
UNA CAMPAÑA TAN DIFÍCIL COMO BIEN RESUELTA
Por encima de batallas y duelos que
evitó cuanto pudo, Ponce sumó más corridas y orejas (79c-84o) que las que él
mismo podía imaginar a estas alturas de su muy larga carrera. Y ello pese a sus
innumerables fallos con la espada que le privaron de infinidad de trofeos.
Falta garrafal que, sin embargo, no le impidió que sus éxitos más
trascendentales tuvieran lugar en los escenarios más determinantes del mundo:
Tras el bombazo de México, Sevilla, Madrid, Nimes y
Bilbao. Especialmente su excepcional actuación en
El Juli, por
su parte y aunque solo toreó 63 corridas (96 orejas), superó con creces su año
más cuesta arriba por la lucha que mantuvo con muchas empresas, ante el toro
con Castella en competición inolvidable y a pesar de
sus infructuosos por equivocados gestos con la corrida de Victorino Martín en
Madrid y con la de Miura en Valencia.
Castella (75c-118o)
venció sobrado de valor y destreza en casi todos sus duelos y en todas las
plazas. Sobremanera en las más importantes pese a su pertinaz mala suerte con
los toros. Y en las de su país natal, por fin le dieron el sitio privilegiado
que merecía desde hace tiempo.
La sensación final que ha dejado la temporada que
acaba de terminar es muy positiva respecto a los toreros que más interesaban
antes de dar comienzo aunque no todos entre los más destacados dieron la talla
esperada ni tampoco algunos de entre las últimas promesas. No obstante, las
decepciones fueron compensadas por las actuaciones de los más grandes. Por
delante y como desde hace tiempo, Enrique Ponce y El Juli
fueron quienes, desde sus respectivas posiciones y circunstancias, fueron
capaces de mantenerse pese al serio acoso del que ya venía llamando con fuerza
a la puerta de los elegidos, Sebastián Castella, a la
postre gran vencedor de la campaña.
Aunque la temporada 2006 tuvo más alicientes a los
que nos referiremos en próximas entregas de este análisis - mencionemos
brevemente el caso de los que más
destacaron como el indiscutible liderazgo de El Fandi,
la inusitada disposición y mayor regularidad del gran artista Morante de
ENRIQUE PONCE
Si Enrique Ponce fuera un torero normal, su
permanencia en la cima del toreo a los dieciocho años de alternativa no
encontraría más explicación que la del milagro. Pero es que Ponce no es normal
aunque lo parezca por su sencillo comportamiento personal. ¿Qué es, qué está
siendo entonces Ponce?. Mucho más de lo que dijimos
unos pocos desde que le vimos por primera vez en su debut con caballos en
Castellón: Un torero realmente excepcional que, con el paso de los años, sigue
avanzando en continuo progreso hasta el punto de superarse a sí mismo una
temporada tras otra tanto en maestría como en perfección expresiva. Quizá el
único grande de la historia que ha durado tanto tiempo tan arriba y en
progresión creciente.
Solamente desde esta singularidad se puede explicar
lo acontecido esta temporada con Ponce. Porque hasta sin matar pronto ni bien,
como debiera exigírsele para poder triunfar, lo ha conseguido por todo lo alto
sin cortar ninguna oreja en las dos plazas más importantes del mundo, la de
Sevilla y la de Madrid. Antes y después también lo consiguió con el refrendo de
su ya prácticamente casual espada en México, en el coliseo de Nimes y en su también predilecto coso de Vista Alegre en
Bilbao.
La variedad de tipos, de encastes y la consecuente
diversidad de comportamientos de los toros que tan brillantemente lidió Ponce
en estas importantes plazas, abarcaron desde la bravura más encastada a la más
declarada mansedumbre, desde la clase hasta el genio y desde la dulzura más
débil a la más dura franquía. Tres fueron sus obras más señeras e inolvidables:
La del bravísimo, encastado y nada fácil ni noble toro de Zalduendo
en
La más expectante e impactante fue la de Sevilla que terminó rendida y
glorificando para siempre al valenciano al cabo de tantos años sin
"entrar" por completo en
La temporada de Ponce, por lo demás, fue tan pródiga
y feliz en otras plazas de menor importancia que las referidas aunque,
lógicamente, sin tanta repercusión. Tales sus tardes en Mont
de Marsan, Toledo, Málaga, Gijón y Murcia entre
otras. Queda por lo demás dar fe, tal y como en Ponce viene siendo costumbre,
de los indultos conseguidos este año por el incombustible torero de Chiva. Su
tercero conseguido en la plaza de Murcia y el de Espartinas
en su mano a mano con un soberbio Juli que lo bordó
en el sexto. Fueron dos toros de Zalduendo, su
ganadería predilecta desde hace tres años. Y ya lleva 28. Pronto superará los 30.
Finalmente, comentar los aspectos inevitablemente
negativos por el desgaste que supone tan larga permanencia en los ruedos de un
diestro que nunca fue lo que se dice taquillero ni nunca seguido
incondicionalmente por las masas con lo que ello influye en los honorarios -
pese a ello, siempre altos - cada año más difíciles de mantener y aún más de
superar. Cuestión que últimamente viene perjudicando a la más conveniente
administración del matador, varias a veces al borde de no ser contratado y, por
ello, innecesariamente obligado a rectificar sus pretensiones so pena de verse
excluido de carteles y en plazas donde siempre fue imprescindible y nunca
debería faltar mientras continúe en activo por el hecho de buscar unos miles de
euros más que, por ende, ya no necesita. ¿O es que sí los necesita?. Dicen que se ha comprado un fincón
de caza mayor y que ha de pagarlo sin vender nada de lo que ya tiene. O sea,
que no se irá por el momento del toreo. Quien sabe…
El JULI
Desde su particular cotización, aún más cara que la
de Ponce aunque en similar propósito y parecidos conflictos con algunas
empresas que este año se negaron a contratar al todavía muy joven maestro por
no ceder ni un solo gramo en sus pretensiones, El Juli
se vio obligado a plantear una temporada reivindicativa tanto en lo económico
como en lo profesional. Increíble ausente en Sevilla y en otras plazas donde
siempre fue requerido, no solo se esforzó por seguir siendo quien es, sino que
proyectó gestos tan llamativos como pedir la corrida de Victorino Martín en San
Isidro y la de Miura en
Sobre todo con la de Miura en Valencia donde casi
nadie entendió nada y hasta le gritaron por limitarse a lidiar con fáciles
recursos como correspondía. Cabría, pues, criticar el error de encerrarse con
unas reses actualmente en franca decadencia. Porque si ni a
propósito pudo ser peor la envenenada que le sirvió Victorino, nadie que sepa
algo de esto podía dar un solo euro por la de Miura, ganadería ya
desgraciadamente irrecuperable que, si vive, es gracias a su historia y fama
pasadas. Sin embargo y como la carrera de El Juli
siempre se distinguió por la superación de cualquier reto, también ésta que
comentamos como no podía ser menos.
Puede que la prematura vejez profesional de El Juli empiece a
perjudicarle en los despachos. Pero esta vejez no es real salvo por lo
que dimana de su enorme e imparable intensidad, no enturbia para nada su
devenir frente al toro, sencillamente por lo joven que sigue siendo al tiempo
que aumenta su experiencia y crecen más y más su inteligencia y sabiduría
innatas, puestas de manifiesto en innumerables faenas propias de un coloso.
Faenas que, por cierto, en su etapa de torero espectacular todo terreno, ni
soñaba realizar. De ahí también su paso de torero de masas a torero de
aficionados y todos me entienden.
De todos modos y a pesar de los pesares, también El Juli siguió en su puesto cimero en una campaña jalonada de
grandes proezas y no pocas obras memorables independientemente del juicio y de
las valoraciones que provocaron inmediatamente de producirse. O sea, que lo
hecho por Julián superó muchas veces los resultados obtenidos. Como máximo ejemplo
de lo que digo, destacar su faenón en San Isidro
frente a un bravo y muy noble toro de Ana María Bohórquez, la mejor labor muletera con mucho de la feria, aunque no fuera premiada
con las dos orejas en una tarde que, por cierto, se las regalaron de una en una
a El Cid por faenas bastante peores. Cosas de Las Ventas aunque también
consustanciales a las grandes figuras, siempre víctimas en beneficio de los más
débiles o menos dotados.
También cumbre en Valencia, en Castellón, en
Granada, en las plazas francesas más importantes de Dax,
Bayona y Nimes, en Bilbao, en Murcia, en Salamanca…,
El Juli reconquistó a la afición y, más que nadie por
ser el más directamente interesado en la batalla, afrontó la competencia que le
planteó Sebastián Castella sin rehuirle ni osar
despreciarle en lo más mínimo. Todo lo contrario. Porque si en determinantes
ruedos galos perdió la partida y en otros de España empató, también venció en
algunas. Además, las respuestas de El Juli a Castella fueron tan contundentes como generosas. El mismo Juli le dijo a Castella tras la
actuación de ambos en Dax que si fuera capaz de
seguir estando como estuvo esa tarde, quien iba a mandar en el toreo iba a ser
el francés. Lo que no quitó para que luego en Bayona y en Albacete, el duelo
entre ambos resultara impresionante, feroz y apasionante Dos grandes e
inolvidables espectáculos donde los haya, sí señor.
¿Despejó entones El Juli
todos y cada uno de los inconvenientes que se le presentaron de cara al próximo
año?. Eso es lo que le espera. Y es que nunca hallará
la paz completa este gran y singular torero mientras quiera seguir en el
machito con todas sus consecuencias. Todo un aliciente para seguir muy atentos
a como conserva su estrellato don Julián López Escobar.
Y CASTELLA
Ya hemos escrito sobre Sebastián Castella
proclamándole torero del año y sobre lo histórico de su temporada que le ha
valido entrar por derecho propio en el club de los elegidos. No hace falta por
tanto repetir argumentos ni dar más detalles aunque si referir que venció y
quizá desplazó a Ponce en su mano a mano de la corrida clausura de temporada en
Dax con un pésimo encierro de Samuel Flores, que todo
hay que decirlo para que conste en acta y, de paso, para no dar más motivos de
los que suelo ofrecer gratuitamente a mis innumerables detractores a los que,
por cierto, agradezco infinito su permanente atención. Les adoro hasta cuando
me insultan.
Aquí mismo podrán encontrar mis amables lectores -
tanto amigos como enemigos - todas las
crónicas que he tenido la satisfacción de escribir este año sobre las
muchísimas tardes en que vi triunfar a Sebastián Castella
con el más frío y a la vez más sólido valor que jamás vi a nadie frente a
cualquier clase de toros, incluso ante los peores, más grandes y agresivos que
nadie pueda imaginar. Con ese "acento a la vez trágico y ascético que ha
calado tan hondamente en los aficionados", palabras que acabo de leer de
mi amigo y extraordinario escritor Javier Villán.
Palabras, por cierto, ratificadas dramáticamente por el propio Sebastián a
cuenta de la grave cornada que acaba de sufrir en un entrenamiento que le puede
costar no poder actuar en su primera y muy próxima corrida de Lima. Y es que
este francés se arrima sin condiciones hasta en las pruebas a puerta cerrada y
en las placitas del campo. !Qué tío!.