FERIA DE SAN JUAN EN ALICANTE

José Antonio del Moral

UNA SEGUNDA PARTE MEDIO BUENA

LOS MUY COMPLICADOS TRES PRIMEROS TOROS DE LA CORRIDA DE "TORREALTA" DEJARON EN EVIDENCIA A LA TERNA MIENTRAS LOS TRES ÚLTIMOS PROPICIARON EL TRIUNFO: UNA OREJA PARA "El CID" QUE ANDUVO A LA PAR CON EL CUARTO, OTRA PARA MATÍAS TEJELA POR SU MEDIA GRAN FAENA CON EL EXCELENTE QUINTO, Y DE VACÍO "EL CAPEA" QUE JUSTIFICÓ SU PRESENCIA CON VALOR Y UNA BUENA ESTOCADA

Plaza de toros de Alicante. 20 de junio de 2005. Tercera de feria. Calor y media entrada con aspecto de dos tercios. Seis toros de "Torrealta" de muy desigual presentación y juego. De saldo los tres primeros que, además, resultaron inciertos o sacaron genio y más aparentes los tres últimos, sobre todo el jabonero quinto que fue excelente por su clase y fijeza. Noble por el lado derecho el cuarto y asimismo el voluminoso y acapachado sexto aunque al final se vino abajo. "El Cid" (corinto y oro): Media ladeada que se hundió y descabello, ovación. Estocada desprendida, oreja. Matías Tejela (palo de rosa y oro): Estocada entera tendida y cuatro descabellos, silencio. Media estocada oreja y petición de otra. "El Capea" (verde botella y oro): Estocada atravesada, silencio. Estoconazo, petición insuficiente y ovación.

Atípica la primera parte de esta corrida hasta el punto de no parecer que estabamos en la plaza de Alicante por lo alicaído del ambiente ayer nada festivo. Bastante menos público que en las dos primeras corridas pese a la presencia de "el Cid". Por cierto, nada a gusto con el primer toro de "Torrealta" que, tras pegarse una voltereta al salir de una media verónica algo violenta en el recibo de capa, pareció lastimarse. Tanto que no paró de dolerse y de protestar en su embestir posterior. Me refiero a la muleta del diestro de Salteras, ora acoplado, ora enganchado, ora cómodo, ora forzado…Irresoluto por tanto, la cosa quedó a la par y en ovación por tan contrariado esfuerzo. El segundo toro no rompió ni tampoco Matías Tejela que llegó muy pelado y sin los rizos que distinguían su cabellera. Menos aún el tercero con el que Capea hijo no pudo dar pie con bola quedando el trance para el pendiente final de la corrida.

Ante tal ganado y la consecuentemente obscura actuación de los toreros, el inhabitual por decepcionado ambiente de la plaza no lo arregló ni la merienda. Pero pronto y por fortuna despertaron los tendidos con las verónicas de recibo de "El Cid" al mejor cuarto. Tampoco para tirar cohetes, pero por fin un toro con franco y encastado recorrido por el lado derecho. Lugar por donde "El Cid" planteó su segunda faena, sabrosa en dos soberbias tandas de redondos, insegura cuando intentó torear al natural y de nuevo arriba con la diestra mano aunque no con la firmeza ni el temple con que empezó porque también el toro trocó su brioso embestir en simple ir sin tanto celo. Media estocada resultó suficiente, lo que unido a la relativa brillantez del trasteo, le valió a "El Cid" la primera oreja de la tarde.

Otra y con polémica cortó Matías Tejela del quinto. Un gran toro, un toro de lío, de esos que por sí solos salvan una mala corrida, una mala tarde y a un torero en trance de salvarse. Como era y es el caso de Matías, obligado a un volver a empezar tras su fiasco madrileño. Tardó en acomodarse el de Alcalá de Henares. Sus innegables ganas tras descubrir que el toro era de escándalo, le impidieron sosegar sus impulsos y, precisamente, por falta de pulso en la primera parte del trasteo no anduvo a la altura del precioso burel. Pero distanciado el diestro del toro en sus cites, poco a poco fue cogiéndole el ritmo y la faena cambió a luminosa, sentida, honda, limpia, extensa y resplandeciente. Media segunda gran faena y media estocada que dio fin al estupendo ejemplar. Por eso, quizá, la presidencia no atendió a la petición del segundo cartílago. ¿Hizo bien?. ¿Hizo mal?. Mi opinión al respecto en ocasiones similares es que, en caso de duda, hay que beneficiar al hombre. A Matías Tejela le hacía mucha falta salir a hombros en su primera comparecencia ferial tras San Isidro.

Y más aún que a Matías, le hacía falta al joven "Capea", casi desaparecido tras su fallido paso por las Fallas. No le vi ni mejor ni peor que entonces. Sigo sin verle porque él tampoco parece verlo claro. Tiene ganas, tiene valor, parece inteligente delante del toro – lo es y mucho en su vida normal además de encantador y estupendo muchacho – pero… No acaba de encontrar las maneras ni los modos. También la presidencia se negó a darle la oreja que le pidieron algunos tras una buena y contundente estocada.