FERIA DE SAN JUAN EN ALICANTE

José Antonio del Moral

"EL FANDI" A HOMBROS, POR BEMOLES

Y nota añadida para los rejones del domingo con Fermín Bohórquez lesionado e improvisado y triunfal mano a mano entre Hermoso y Cartagena que salieron a hombros

AUNQUE EL PRESIDENTE LE NEGÓ LA SEGUNDA OREJA DE SU PRIMER TORO QUE DEBIÓ DÁR POR TÉRMINO DE COMPARACIÓN CON LAS QUE ACABABA DE CONCEDER A RIVERA ORDÓÑEZ Y A MIGUEL ABELLÁN, EL GRANADINO ANDUVO TAN POR ENCIMA DEL SEXTO TORO QUE, PESE A LOS DOS DESCABELLOS QUE NECESITÓ PARA MATARLO, CORTÓ EL TROFEO MÁS VALIOSO DE LA TARDE Y, UNA VEZ MÁS, QUEDÓ COMO MÁXIMO TRIUNFADOR. MEMORABLES TERCIOS DE BANDERILLAS DE FANDILA, EN TRANCE DE RECUPERAR EL SITIO PERDIDO TRAS SU CORNADA RIVERA, Y MUY BUENA AUNQUE PINCHADA FAENA DE ABELLÁN EN UNA VARIADA E INTERESANTE CORRIDA DE LA FAMILIA GONZÁLEZ SANCHEZ DALP

Plaza de toros de Alicante. 18 de junio de 2004. Primera de feria. Tarde medio calurosa con brisa y casi tres cuartos de entrada. Tres toros de Manolo González (3º, 4º Y 5º) y otros tres de "Jarrama"(1º, 2º Y 6º) de bonita presencia, vario pelaje y diverso juego. Por mejores, destacaron tercero y quinto. Por peor, el cuarto, único que no dio juego por su mansedumbre y genio. El sexto fue el más enrevesado pues tras saltar al callejón, embistió con temperamento para terminar completamente rajado. Francisco Rivera Ordóñez (nazareno y oro): Estoconazo trasero, oreja. Pinchazo y media trasera tendida, aviso y silencio. Miguel Abellán (celeste y oro): Estoconazo trasero, oreja. Cuatro pinchazos y estocada desprendida ligeramente atravesada, aviso y gran ovación. "El Fandi" (salmón y oro): Estocada tendida muy atravesada y descabello, oreja y muy fuerte petición de otra. Media tendida y dos descabellos, oreja. Salió a hombros.

Asombroso una vez más "El Fandi" con el añadido del ambiente netamente feliz y entusiasta del público alicantino, rendido al granadino con la pasión que caracteriza a las gentes de esta tierra mediterránea, siempre dispuesta a disfrutar de cuanto le ponen por delante sin renunciar a la sabiduría colectiva que les proporciona su innato sentido para detectar las artes en todas sus versiones. Qué contraste, queridos lectores, con el ambiente que acabamos de sufrir en Las Ventas. Otro mundo, pues y por fortuna, tras la semana de sequía taurina que acabamos de imponernos para desengrasarnos de la tensión madrileña. Y como digo, un "Fandi" increíblemente pletórico a muy pocos días de haber reaparecido tras la grave cornada que sufrió en su histórica gesta del Corpus en su ciudad natal.

La tarde había comenzado con bien y a oreja por coleta para Rivera Ordóñez y Miguel Abellán, ambos certeros matadores de dos toros que no acabaron de entender. Al que abrió plaza, justo de fuerza y de medio aunque franco embestir, Rivera se lo pasó desde la periferia con habilidad gestual y el público tragó. El de Abellán, en principio encastado y noble aunque mirón, fue bien recibido por el madrileño con su veloz y variado capote, y asimismo bien con la muleta en la primera tanda por redondos hasta que por quitarse el torero en plena mirada de su oponente, éste descubrió donde estaba y el celo que tenía por el engaño trocó ganas de coger al torero.

Nada que ver todo esto con lo que sucedió después con el tercero, ya con el hierro de Manolo González. Ni por cómo fue el toro, estupendo. Ni por cómo estuvo "El Fandi", a tope y muy completo en los tres tercios. Aunque ya sea tópico referirnos al tercio de banderillas de Fandila, esta vez cobró carácter de acontecimiento. Si en cualquier otra plaza "El Fandi" pone en pie a los espectadores tras cuajar tres pares de campeonato y parar al toro en su carrera con la mano por delante del animal, en la de Alicante les puso en trance de idolatría. Al perfilarse para entrar a matar distanciado en demasía y atacar pegando un brusco toque hacia fuera con la muleta, la espada le quedó muy atravesada a David, obligado a descabellar después, lo que a nadie importó para que se le pidieran las dos orejas con enorme fuerza. A nadie menos al presidente que se negó a conceder la segunda entre el enfado de la parroquia, irritada con un palco tan magnánimo con los compañeros del granadino como cicatero con quien, solo por término de comparación, mereció bastante más que ellos.

Rivera descubrió con el muy difícil cuarto que todavía no está a gusto ni a punto en pleno trance de recuperar la confianza perdida con la grave cornada que sufrió recientemente. Y Abellán con el magnífico quinto, que aún es capaz de aprovechar y hasta de gustarse en una faena para mi sorprendente por su redondez, ligazón y limpieza que, de no haber ensuciado con varios pinchazos, hubiera merecido dobles trofeos, dicho sea en el más estricto honor a la verdad. Consecuentemente a lo que digo, el público le premió con fortísima y sostenida ovación.

La traca vino después. Esperada con tanta seguridad por el público que, nada más aparecer "El Fandi"en la escena del ruedo, empezó el coreo de su nombre mientras el toro saltaba al callejón sembrando el pánico entre los que allí estaban, picadores y fotógrafos de prensa, que se libraron de milagro, sin que el inesperado accidente importara un bledo a David Fandila, ya de rodillas, para cuajar su larga, sus templados lances a la verónica y sus ceñidas chicuelinas sin solución de continuidad. Magnífico anduvo en varas Juan Quinta, el menor de la saga de grandes varilargueros, y aún mejor "El Fandi" con los palos que colocó en cuatro versiones superándose a sí mismo al igual que el gentío en cuanto a entrega con el ídolo.

Exprimido el toro casi por completo, la faena de "El Fandi" fue un querer por encima de un oponente que apenas duró, rajándose a medida que David le sacó lo que pudo como un minero en desesperada búsqueda de oro a sabiendas de que no lo encontraría. Tamaño sentido del pundonor y del toreo en el más sincero de sus aspectos, volvieron a poner la plaza boca abajo pese a otro espadazo defectuoso y a dos descabellos. A la presidencia no le cupo más remedio que acceder a la petición de la oreja y "El Fandi" terminó, como buscaba, a hombros por la Puerta Grande y por bemoles.

LOS REJONES DEL DOMINGO 9

Dos noticias y dos triunfadores: El llenazo que hubo en consonancia a lo que viene ocurriendo en todas partes con los festejos de rejones en los que actúa Pablo Hermoso de Mendoza y el dramático accidente que sufrió Fermín Borhórquez con el toro que abrió plaza, primero de la corrida de su padre en la que predominaron la nobleza y la falta de fuerza. Aunque por pura fortuna el caballero jerezano no resultó gravemente herido al perder su equino las menos, caer él a la arena y ser arrollado por el toro, la imposibilidad de continuar la lidia convirtió el festejo en un improvisado mano a mano entre el coloso de Navarra y Ginés Cartagena.

Ambos a tope según su leal saber y entender si bien Hermoso anduvo mucho mejor como torero a caballo que como simple rejoneador por demasiado al clavar rejones y farpas. Cortó la oreja de dos de sus tres toros. Y Cartagena muy valiente y más certero pero abusando de los efectismos. Cortó tres, una de su segundo y las dos del sexto.