José Antonio del Moral

FERIA DE SAN JUAN EN ALICANTE

MEJOR EL LOCAL EUGENIO PÉREZ QUE JULIO BENÍTEZ Y CAYETANO CON BOMBONES DE SANTIAGO DOMECQ

Pese a las dos orejas que cortó el alicantino - el cordobés pasó la tarde lo mejor que pudo sin poner el más mínimo interés en hacer las cosas como debe - y a la que le regalaron al madrileño, la preciosa, cómoda, noble, blandita y, a la postre, facilísima novillada fue dilapidada en mayor o menor medida por la terna de aspirantes. Un preocupante dispendio que el bondadoso público aguantó felizmente y más las muchas fans de Cayetano que no cesaron de piropearle.

Plaza de toros de Alicante. 20 de junio de 2006. Tercera de feria. Tarde bochornosa con dos tercios de entrada aparentes. Seis novillos de Santiago Domecq, preciosos de lámina, bien nutridos y lustrosos, cómodos de cuerna y vario pelaje. Todos resultaron muy nobles en distintos grados de fuerza, escasa en algún caso aunque sin mayores problemas que venirse un poco abajo en la muleta. Julio Benítez (tabaco y oro): Dos pinchazos y estocada, silencio. Pinchazo y estocada casi entera atravesada, aviso y silencio. Eugenio Pérez (turquesa y oro): Estoconazo desprendido, oreja. Pinchazo muy hondo en lo alto, oreja. Salió a hombros. Cayetano Rivera Ordóñez (obispo y azabache): Pinchazo y buena estocada, oreja. Pinchazo, otro hondo y dos descabellos, palmas.

Imposible mejor material para el triunfo de los novilleros. Y no solo me refiero al corte de orejas, que eso también depende del apasionado efluvio de los fans cuando se tienen, sino al triunfo de verdad. El que surge y se transmite cuando se torea apasionadamente bien, con fibra y sintiendo en lo más hondo lo que se logra con el capote o la muleta. Bueno, pues casi nada de esto consiguieron ayer los tres aspirantes que actuaron en la siempre amable plaza alicantina y eso que dos de los concitados eran nada menos que los hijos de El Cordobés y de Paquirri. Este último, el ya famosísimo Cayetano, a quien se sigue con fruición tras sus primeras y admirables eclosiones en los ruedos.

Los que sin duda recordaron cómo estuvo aquí mismo Julio Benítez en la feria del año pasado, debieron quedarse de piedra al verle ayer más entretenido, animado y sonriente cuando conversaba con sus colegas mientras eran picados los novillos que pendiente de lo que le incumbía, tanto en su turno como en los de sus compañeros de terna. Muy divertido vimos a Julito que incluso abandonó el ruedo para fumarse en cigarrillo. Muy divertido en pasar la tarde como fuera, pero no aplicado en repetir el triunfo que consiguió el 2005.

Se le podrá disculpar algo con el novillo que abrió plaza que manseó de salida y pareció derrengarse tras el puyazo que recibió. Sin embargo, no pasó desapercibido ver como el joven Benítez se quitó de en medio con un salto cuando lanceaba con el capote en el recibo y, sobre todo, cuando empezó la faena por estatuarios y el novillo le miró. Mal asunto en quien precisamente basa su toreo en la quietud a ultranza. Pero con el mucho mejor cuarto, no se le puede disculpar porque Julio Benítez tampoco logró atornillarse y, sin quedarse quieto, el chico no pasa de uno más.

Para colmo, en su repetido intento de imitar al padre cuando tomó la muleta con la mano izquierda- el famoso toque justo al llegar el bicho a las zapatillas - resultó desarmado. Los mantazos que siguieron con la derecha y varias agresiones con las espadas, dejaron el intento en ese quiero sin querer y ya veremos. No creo que tanto la empresa como el público quedaran con ganas de contratarle ni de verle más.

En cambio, Eugenio Pérez - hermano de El Renco - sí que volverá a la plaza de su tierra. Fue el único de los tres que salió con ganas de arrimarse y solo por ello merece plácemes. Cortó legítimamente la oreja de sus dos novillos aunque me gustó más con el segundo que con el quinto. Ganando terreno y muy apretado lanceó en el recibo de su primer oponente al que luego toreó asimismo cerca y bien con la muleta que manejó con mecida soltura y no poco ritmo sobre ambas manos, principalmente al natural, cortando muy medido la faena cuando el bicho perdió su brío inicial y muy derecho al entrar a matar.

Más tardo además de distraído fue el quinto y por ello algo más complicado aunque también muy noble. El reparo que he de señalar a Eugenio es que, tras cada muletazo que dio, no ganó ese necesario paso adelante para poder ligar ya cruzado el siguiente sino que se quedó en el sitio del primero y el toro así no le repitió. Más prudente, pues, que con el novillo que abrió plaza, Eugenio lo arregló con recolocaciones para cruzase nada vistosas y, sobre todo, con dos circulares completos que cosió a sendos de pecho y con un pinchazo muy hondo en buen sitio que fue suficiente.

Mala suerte estoy teniendo con Cayetano últimamente. Ni el domingo en Bilbao ni ayer en Alicante me gustó. Aparte su natural presencia, apostura y empaque que nunca le abandonan, con el tercero destacó más por el continente que por el contenido de su muy desigual e intermitente faena de la que solo un redondo y algunos de pecho fueron dignos del gran torero que, por el momento, sigue apuntando más que disparando. Dicen que en Jerez y en Barcelona sí que se arrancó con esa pasión que le falta. Pero ayer no, salvo en su muy buena estocada tras pinchar que, pienso, le valió una oreja pedida con la inestimable ayuda del incesante griterío de sus muchas fans.

Me preocupó aún más Cayetano con el sexto porque en este le vi sin la más mínima firmeza ni temple con el capote y sin buen plan en una faena iniciada inconvenientemente agarrado a las tablas - las reses suelen estrellarse así contra la madera al salir de cada pase y pierden fuerza - y proseguida con pases adrede hundidos en busca de ser quien sus partidarios cantan sin tener en cuenta que el toro - por feble - lo que pedía es ser toreado a media altura y no tan por bajo. En tan equívoca estrategia perdió la comba y hasta los gritos de las niñas y de las señoras que se vuelven locas cada tarde que le ven. El ya no tan joven novillero debería meditar si le conviene más pensar en el toro y en resolver los problemas que siempre plantea que en las campañas para que aumenten sus incondicionales.