TEMPORADA 2004
UNA CORRIDA MÁS CON EL INCOMBUSTIBLE PONCE
Pese a la sosería de la mayor parte de los toros de "Puerto de San Lorenzo" y a la frialdad del público, el valenciano logró encandilar con su segundo del que cortó una oreja tras matar de pinchazo y descabello. Abellán falló demasiado con los aceros frente al peor lote y Cesar Jiménez cortó otro apéndice al mejor del encierro
Albacete. 16 de septiembre de 2004. Corrida de feria. Tarde agradable con rachitas de viento y casi lleno. Seis toros de "Puerto de San Lorenzo", bien presentados con tres justos y otros tantos más serios. Mansotes y en general manejables en distintos grados de fuerza. Por su mayor recorrido destacó el tercero. Y por su genio, quinto y sexto aunque enseguida se vino abajo. Enrique Ponce (marfil y oro): Pinchazo y bajonazo, saludos. Pinchazo hondo y descabello, aviso y oreja. Miguel Abellán (oliva y oro): Dos pinchazos y media trasera caída, silencio. Dos pinchazos y dos descabello, ovación. Cesar Jiménez (blanco y oro): Media tendida, oreja. Estocada atravesada que hizo guardia y dos descabellos, silencio. "El Chano" colocó tres excelentes pares de banderillas tras fallar repetidamente en el sexto.
Ya ni asombra la facilidad de Enrique Ponce. Sobre todo cuando las reses no ofrecen aparentes dificultades. Casi siempre las tienen. No su primero de ayer en el que compuso una faena de gran plasticidad aunque sin emoción por la sosería del animal. Le hubiera cortado la oreja de no haber terminado con un bajonazo antes de pincharlo. Y habría cortado la segunda del más difícil cuarto al que cuajó en dos tramos. El primero para "hacerlo" y el segundo para torearlo con entrega, variedad y sentimiento. Otro pinchazo y un golpe con el descabello dejaron la cosa en un solo trofeo. Lo de casi todas sus tardes: sabio en componer obras de menos a muy más y fallido a espadas.
Al contrario que Enrique, Cesar Jiménez suele calentar mucho en el inicio de sus faenas con muleltazos arrodillado muy ligados, lo que puede arruinar el ímpetu de las reses y les resta brío para que, una vez en pie, las faenas sigan arrebatando. Tal y como digo ocurrió en su primer toro – el mejor de los lidiados – con el que anduvo por bajo de su condición y de sí mismo pese a cortar una oreja. El sexto, manso con genio en varas, se le vino pronto abajo tras el fallido y luego espectacular tercio de banderillas que protagonizó "El Chano". Miguel Abellán luchó contra el peor lote, se acopló intermitentemente, sufrió desarmes, se dejó enganchar demasiado los engaños, sobre todo con el más complicado quinto, y falló a espadas.
Corrida, pues, sin más historia que la importante faena de Ponce al cuarto. Otra más del incombustible gran torero.