José Antonio del Moral

A UN LADO Y OTRO DE LOS PIRINEOS (III)

Y SI PABLO HERMOSO DICE QUE SU CABALLO CHENÉL VALE UN MILLÓN DE DÓLARES. ¿CUANTOS VALDRÁ ENTONCES SEBASTIÁN CASTELLA?

San Sebastián. Illumbe. 17 de agosto de 2006. Mal lo pasamos ayer en Dax con la moruchada de Mercedes Pérez Tabernero que echaron a Enrique Ponce, a César Jiménez y a José María Manzanares que se presentaba en una de las plazas que más quiso a su padre. Antes del paseíllo le pidieron al maestro que firmara una foto donde se le veía llevando de la mano a su entonces muy pequeño hijo Jose Mari en plena vuelta triunfal. Yo escribí sobre esa tarde una crónica que titulé "Cinco minutos en la Corte Celestial". Una pena no haber podido dedicar otra parecida al hijo. Pero así es el mundo del toreo y sus errores. La corrida no sirvió ni para estar mal y tanto los toreros como los espectadores abandonamos desencantados la plaza del Parque Tedoro Denis al borde del río Adour, el más taurino del mundo después del Guadalquivir.

Y de nuevo en Donosti entre chaparrones, sol y nubes con la plaza casi hasta los topes para ver una mixta más de Cayetano junto a Pablo Hermoso de Mendoza y, en esta ocasión, con Sebastián Castella como figura estelar pese a que, por la mañana, una emisora de radio donostiarra le ignoraron. Me quedé de piedra al escuchar: "Y esta tarde en illumbe, entre otros, Pablo Hermoso Y Cayetano". !Qué mal informado estaba el locutor¡. Luego, mientras almorzaba en un restaurante del Antiguo, leí una entrevista que mi amigo Perujo le había hecho en El Mundo a Pablo Hermoso en la que el famoso rejoneador presumía de que alguien le había querido comprar su caballo Chenel por un millón de dólares.

Al terminar la corrida le dije a mi vecino de localidad. "Oiga y si Chenel vale un millón de dólares, ¿cuantos valdrá entones Sebastián Castella?. Desde luego mucho más que el famoso corcel. Sobre todo después de lo que hizo con sus dos muy encastados y agresivos toros de Zalduendo. Por que, vamos a ver, ¿qué tuvo que ver lo que le hizo Castella a sus dos toros en puntas - las del quinto veletas con una guadaña derecha bizca de verdadero infarto - con los desmochados murubes que lidió Hermoso e incluso con los novillos sin apenas cara que, imagino, también salieron en puntas - o quizá no - aunque con bastante menos trapío que los que mató el espada francés?. Nada. La prueba es que el primero de la tarde arremetió de lleno en el costado del caballo que montaba Hermoso y no le ocurrió nada a ninguno de los dos aunque ver como Hermoso caía rodando sobre la arena fue la anécdota más inesperada de la tarde.

Mediana la actuación de Hermoso con una de arena, otra de cal y fallido con el rejón de muerte, francamente decepcionante Cayetano frente a dos novillos elegidos perfectamente a drede para poder triunfar por todo lo alto - sus dos empacadas intervenciones oscilaron entre el incomprensible conservadurismo y la entrega intermitente, y entre la pasión y el desencanto de sus centenares de fans -, Sebastián Castella acaparó por completo la atención tras borrar a sus contendientes. Al de los caballos millonarios por lo que acabo de decir pese a su excelente demostración frente al cuarto toro y al adoradísimo Cayetano porque el caso fue que, faltando muy poco para que tome la alternativa, en vez de mostrarnos que progresa evidenció que retrocede.

Castella, intratable. Con sitio, fondo y forma incalculables, anduvo sensacional con sus dos toros a base de quietud, de temple y de progresiva cercanía hasta hacernos llegar al mismo borde del infarto. Rizó el rizo del valor y no en plan desesperado ni arrojado a ciegas, sino sabiendo lo que hacía, como lo hacía, donde y por qué lo hacía: Para convertirse en máxima figura del toreo que es lo que quiere ser. Puso Illumbe boca abajo, cortó una oreja de cada uno de sus toros y si no cortó la segunda del quinto fue porque pinchó antes de enterrar una estocada en lo alto.

¿Entonces?. Que Cayetano debería haberse fijado en cómo estuvo Castella y aplicarse el cuento por la cuenta que le tiene. Y para terminar, algo que me contó ayer el muy querido y anterior empresario de la plaza de Dax, Pierre Molás: Que cuando Castella terminó de dar la vuelta al ruedo allí el pasado lunes después de haber formado un lío tremendo, El Juli le dijo al francés: "Tal como has estado, a partir de ahora quien va a poder mandar en esto eres tu, Sebastián". Y hasta el próximo lunes 21 porque yo bajo hasta Almería para dar el Pregón de su feria de la Virgen del Mar.