José Antonio del Moral

A UN LADO Y OTRO DE LOS PIRINEOS (I)

DE LA FELIZ AUNQUE MEJORABLE IDEA DE TÁVORA A LA GRAN CORRIDA DE VALDEFRESNO EN LA QUE PONCE HIZO LO MEJOR FRENTE AL TORO MÁS DIFÍCIL DE EXPRIMIR

Bayona (Francia). 14 de agosto de 2006. Me encanta la capital del País Vasco francés. Mantiene lo viejo del imperio napoleónico junto a la vecina y maravillosa Biarritz con su grandioso Palais mientras crece con lo más nuevo de la ya decadente Europa. Diferencia abismal en ambiente con el lado vasco español donde, pese al mal llamado proceso, en el momento menos esperado puede sorprenderte cualquier lío en cualquier calle. Empiezo, pues, mi primer periodo norteño de agosto con los galos en la Plaza de toros de Bayona.

LA CORRIDA MODERNA

De encuentro del toreo a pie con el toreo a caballo califica Salvador Távora su muy feliz idea que estrenó hace un par de meses en la nueva placita de Espartinas. Y, en efecto, de eso trata su original espectáculo en el que combina las actuaciones de un par de novilleros (muy sueltos Joselito Aadame y El Santo), dos rejoneadores (David Vásquez y Pedro Calero), una magnífica cuadrilla de recortadores valencianos y la selección de músicas clásicas - partes de sinfonías, partes operísticas - grabada en audio que el director maneja a perfecta conveniencia según van desarrollándose las distintas suertes. Y todo ello arropado en el arranque y al final por alguaciles modernos y antañones que a caballo sirven de vistosísimo telón coreográfico entre los que destaca el viejo maestro don Ángel Peralta, el más ilustre de los participantes.

Me encantó la idea pero no tanto su desarrollo aunque, en cada escena, imaginé lo que esta corrida moderna podría llegar a ser si a caballo entraran en el escenario un Pablo Hermoso de Mendoza y un reaparecido para el caso Paco Ojeda - éste también a pié - junto a David Fandila "El Fandi" para que sobre él recayera la más ambiciosa exhibición en banderillas, por supuesto manteniendo los portentosos recortadores levantinos - armaron un lío de los grandes frente a un imponente torazo para calles - y, si encima, el sonido proviene de una buena orquesta y de un gran coro, sería algo como para soñar en las noches del verano. Piénsenlo los autores y ojalá que más pronto que tarde lo veamos.

CONCURSO DE NOVELES MATINAL

Cuatro estupendos novillos de Darré - procedencia Marqués de Domecq - para El Trianero (de Sevilla), Joselillo (de Arles), José Manuel Más (de Madrid) y Alberto Durán (de Salamanca). Y mucha gente en la plaza a las once de la mañana. Era la primera eliminatoria con un solo ganador para pasar a la final y, por lo tanto, de muy difícil por no decir forzosamente injusta elección del mejor. De los cuatro, dos debieron ser premiados por igual - una oreja para cada uno - en vez de la solitaria que le dieron a Más y las dos que se concedieron a Durán.

En mi opinión debió vencer Más por su evidente capacidad, pero los jurados prefirieron distinguir el valor de Durán evidenciado en su arranque de faena arrodillado y en un vistoso final por circulares. Más volvió a padecer de lo mismo que en la final del pasado invierno en el madrileño palacio de Vista Alegre: que estando mejor que el premiado, quedó apartado. Habrá que esperar a que pase el tiempo y a que el toro - que no los novillos- ponga a cada cual en su sitio. En cualquier caso, esta fórmula francesa para descubrir nuevos valores aprovechando las mañanas de los días feriados debería ser imitada en España. Claro que, aunque a muchos parezca mentira, en Francia hay bastante más afición a las novilladas que en nuestro país. !Qué envidia!.

UNA GRAN CORRIDA CON MALA SUERTE

Uno entiende que los apoderados con capacidad empresarial u organizadora de eventos feriales hagan todo lo que puedan para ayudar a los toreros en ciernes que dirigen o protegen hasta el hartazgo. Pero sin dejar de comprenderlo, también lo lamento y hasta lo censuro cuando ocurre lo que pasó en Bayona con la estupenda corrida de Valdefresno: que la mataron Enrique Ponce, Julien Lescarret y Eduardo Gallo, que los cuatro mejores toros se los llevaron los jóvenes, que ninguno de los dos logró aprovechar la oportunidad que se les presentó como dádiva de lujo y que, en vez disfrutar de una tarde redonda de principio a fin con los tres toreros a hombros por la Puerta Grande junto al mayoral de la ganadería, tuvimos que conformarnos con una importante oreja para Ponce de un primer toro que solo en sus manos fue posible por hacerlo romper a bravo y noble tras negarse a embestir o hacerlo a medias, y con otra para Eduardo Gallo que debieron ser cuatro porque sus dos toros fueron de dos y alguno como el tercero hasta de rabo. A éste lo toreó con cierta dulzura aunque no suficientemente. Lo mejor, sin duda, la estocada con que liquidó a su espléndido oponente. Y, en fin, que así está ahora el toreo y así hay que soportarlo. Son lentejas. Si quieres, las tomas. Y, si no, las dejas.

También el segundo de Valdefresno fue un toro de vacas y hasta merecedor de ser indultado - primero de Lescarret - pero al diestro francés no se le puede pedir tanto como al salmantino porque apenas torea y bastante hizo el pobre. ¿Hasta cuando?. No se sabe. Y a la vista del dispendio que protagonizó, menos.

Tan solo un toro resultó imposible por mal picado y quedar inválido. Fue el segundo de Ponce. Debieron cambiárselo. Había otro de Valdefresno y la gente se quedó con las ganas de ver triunfar al valenciano. Y de Bayona a San Sebastián. Y de San Sebastián otra vez a Bayona y a su más cercana aunque espiritualmente lejana Dax. Pero de eso escribiré en la segunda entrega de este carnet de viaje por el norte agosteño.