José Antonio del Moral

TEMPORADA 2005

LIMA Y LO QUE VA DEL DICHO AL HECHO

EN EL 60 ANIVERSARIO DE LA FERIA DEL SEÑOR DE LOS MILAGROS SOLO FALTÓ QUE TRIUNFARA ENRIQUE PONCE PARA QUE EL EVENTO RESULTARA COMO ESTABA PENSADO EN EL ASPECTO ARTÍSTICO AUNQUE, TAL Y COMO VIENE SUCEDIENDO, ESTE ÚLTIMO CICLO TAMPOCO FUE RENTABLE PARA ROBERTO PUGA, ROMÁNTICO EMPRESARIO DESDE HACE CINCO TEMPORADAS ADEMÁS DE EXCELENTE GANADERO PERUANO, YA COMPRENSIBLEMENTE HARTO DE ARRIESGAR SIN CONTRAPARTIDAS GANANCIALES COMO GESTOR DE LA PLAZA MÁS ANTIGUA Y PRESTIGIOSA DE AMÉRICA. PONCE NO PUDO TRIUNFAR EN ACHO POR EL PÉSIMO JUEGO DE LOS TOROS COLOMBIANOS QUE DECIDIÓ MATAR POR SU AMISTAD CON FERNANDO DOMECQ DE QUIEN PROCEDÍAN, CONTRARIAMENTE A LO QUE OCURRIÓ CON "EL JULI", "EL FANDI", SEBASTIÁN CASTELLA Y LUIS MIGUEL ENCABO QUIENES, CON BASTANTE MEJOR SUERTE, REEDITARON LO MUCHO QUE HABÍAN LOGRADO EN LOS RUEDOS EUROPEOS. PERO PONCE REACCIONÓ INMEDIATAMENTE EN MÉXICO DONDE LOGRÓ CORTAR EL RABO QUE SU MALHADADA ESPADA LE HABÍA NEGADO TANTAS VECES ALLÁ Y QUE, DESDE ESE DÍA, VOLVIÓ A MANEJAR CON EFICACIA EN OTROS RUEDOS AMERICANOS, RESPONDIENDO A NUESTRAS ÚLTIMAS CRÍTICAS COMO SOLO LOS GRANDES TOREROS PUEDEN HACERLO: TRIUNFANDO POR TODO LO ALTO

La feria del Señor de los Milagros en Lima que este año celebró su 60 aniversario y, por única vez en su historia, juntó los cuatro primeros espectáculos en vez de celebrarlos aisladamente cada domingo, resultó buena e interesante en líneas generales y hasta muy brillante en ocasiones pero no satisfactoria en lo económico pese al aspecto de casi lleno que ofrecieron los tendidos de la hermosísima e histórica plaza de Acho en las corridas más atractivas organizadas sobre la base de las dos máximas figuras – Enrique Ponce y "El Juli" – complementados por otros dos toreros también importantes como "El Fandi" y Sebastián Castella mas varios rellenos de diversa condición entre los que únicamente Luis Miguel Encabo logró destacar conforme al gran momento que atraviesa por lo que respecta a los diestros de a pie ya que, en las últimas corridas, quienes sobresalieron fueron dos rejoneadores españoles, sobremanera Andy Cartagena, sustituto accidental del anunciado Juan Carlos Cubas – única firme promesa del toreo en Perú - al que no dejaran torear en Acho sus mentores mexicanos. Algo tan lamentable como que Serafín Marín cayera gravemente herido por un toro de la mala corrida colombiana de Caicedo que cerró el serial.

Ni "Finito de Córdoba", ni Luis Francisco Esplá dieron la talla – ambos sin sitio ni apenas fuelle – y aún menos el nuevo matador local, Fernando Roca Rey, que, desgraciadamente, se mostró tan ayuno de fondo profesional como falto de recursos y de cualidades artísticas en las tres oportunidades que se le brindaron. Una calamidad a la postre confirmada por su incalificable comportamiento personal cuando, en vez de saber encajar las críticas y esperar a quitarles razón más adelante en los ruedos y ante el toro, insultó muy gravemente a quienes las profirieron pese al respeto con que fueron expresadas y hasta intentó agredirles físicamente por lo que no solo perdió totalmente los papeles sino que, cual matón de taberna barriobajera, traicionó la fama de señorial que tan bien tenía ganado el taurinismo limeño. Un muy feo asunto que perseguirá al joven torero y que, asimismo, dice mucho de la calaña de cuantos tan mal le aconsejaron o incluso le jalearon la bravata. Bien que lo sentimos porque solo al implicado perjudicará sin que quizá el pobre chico fuera el verdadero culpable del petardo. Muy difícil va a ser que la prensa independiente pasee tranquilamente por Lima si semejantes sujetos continúan a sus anchas mientras las autoridades peruanas no tomen medidas para impedir sus desafueros. Una pena.

Como también fue de lamentar que la empresa perdiera otra vez dinero a pesar de que la celebración consecutiva de espectáculos favoreció la presencia de varios grupos de aficionados extranjeros y, aparentemente, de más aficionados nacionales. Sin embargo, puede ocurrir que, a partir de ahora, un ciclo que venía celebrándose a lo largo de más de un mes y medio reduzca notablemente su plazo de celebración a poco más de dos semanas. Algo que podría atraer a muchísimos más aficionados de otros países y a no pocos de las provincias peruanas en donde, por cierto, la Fiesta tiene más adeptos que en la inmensa urbe. Macrociudad que este año celebró también por primera vez una muy bien diseñada "Semana de Lima" repleta de actividades culturales y lúdicas mientras los toros no figuraron oficialmente en los programas pese a ser la manifestación artística más tradicional y a coincidir en fechas con los que se programaron para las calles.

Algo que se debería corregir en los próximos años y ello sin contar lo muy perjudicial que fue que la municipalidad del Rimac – barrio donde está situada la plaza de Acho - exigiera a la empresa con efectos retroactivos un impuesto del 15 por ciento sobre el bruto recaudado en las taquillas. Arbitrio rescatado con dudosa legalidad y fatal oportunidad pocos días antes de iniciarse la feria.

La notoria falta de publicidad sobre la feria y sus corridas – prácticamente ninguna - y el escaso por no decir nulo cuando no radicalmente contrario eco que la mayoría de los medios dedican a la Fiesta en Lima – mucho menos que en España y con eso está dicho todo – añadido a la estupidez de los que para quitar a la actual empresa sólo para ocupar ellos el puesto, dedican todo su tiempo a denigrarla y, de paso, a arrojar piedras contra el liviano tejado que debería servir de cubierta a todos, termina por nublar con malos y torpes dichos lo que pudieran ser extraordinarios hechos a poco que los implicados se unieran colectiva y permanentemente para lograr los mejores resultados posibles en uno de los escenarios taurinos con más solera y trascendencia del mundo. Ahora mismo, en Lima solo unos pocos periodistas que no pasan de cinco ejercen su misión cual quijotes sin más apoyo y fuerza que la que de su limpia afición les presta y en medio de no pocas campañas en su contra. Son unos héroes que merecen más respeto y la admiración de todo el mundo.

Respecto a los resultados artísticos más sobresalientes, ya quedaron nombrados los autores de lo mejor que vimos. Pero no la variada calidad e importancia de sus obras como fue la gran actuación de "El Fandi" que llevó a cabo una de las mejores faenas que ha hecho este año con la que sorprendió a los aficionados limeños por sus enormes progresos muleteros. Encantó, encandiló Sebastián Castella tanto en su asombrosa faena del festival como en las magníficas que llevó a cabo en corrida formal, lamentablemente fallidas con la espada. Así como "El Juli" en su más nueva versión de maestro consumado en lo fundamental del toreo, más sobrio y más hondo que antes, ganando la partida a sus colegas en la suerte suprema y el Escapulario de Oro en lid.

Y por lo que al ganado de lidia se refiere, señalar el buen juego que dieron la mayoría de las reses de Roberto Puga, tanto en la novillada – el primer ejemplar de verdadera revolución por bravísimo y muy noble - como en sus dos corridas de toros, la última con el hierro de sus hijas en la que echó dos ejemplares de bandera. Por cierto más serios y cuajados que los de la primera que mataron "El Juli" y Castella. Mejor hubiera hecho Ponce en matar los grandes de Puga que los más bonitos aunque pésimos "agualunas".

Estos dos últimos toros a nombre de "Montegrande" (uno de ellos ganador del Escapulario de Plata) dejaron clara la absoluta primacía ganadera de Roberto Puga en América – no es frecuente ver reses tan encastadas y a la vez tan francas allende los mares - y ello pese a lo que algunos intentaron desmerecerlas, tapando o negando el extraordinario juego que dieron tanto por parte de quien ocupa la tribuna de prensa más importante de Lima, solo famoso por su manía persecutoria contra el empresario-ganadero, como de un periodista mercenario llegado a las órdenes de los antiguos socios mexicanos de Puga para desacreditarle ex profeso en los medios propiedad de sus jefes. Una vergüenza tan vil como inútil porque la mayoría de los festejos pudieron ser contemplados en directo por el canal autonómico español de Castilla la Mancha. Cuantos vieron lo que ocurría en Acho no pudieron ser envenenados por nadie. Otra prueba palpable de lo que va del dicho al hecho.

Finalmente y aunque no pudimos verlo, celebremos vivamente la recuperación del sitio con la espada que agració a Enrique Ponce en las corridas que toreó en América tras actuar en Lima. Las cuatro orejas y el rabo - ¡por fin¡ - de México, las tres de Cartagena de Indias del día siguiente y las otras cuatro en Valencia (Venezuela) pocas jornadas después, volvieron a auparle hasta lo más alto de su propia gloria. Como en sus mejores ocasiones. Llevábamos razón cuando escribimos en el resumen de la pasada temporada que sin matar no podía seguir ostentando Ponce la primacía en el toreo por muy bien que continuara toreando. Además, desde su llegada a México se notó que ya le acompañaba su más antiguo apoderado, Ruiz Palomares. Que siga la racha y que aprendan la lección los que pretenden ser toreros. Así es como se debe contestar a las censuras de la crítica.

Por cierto que, volviendo a enlazar Lima con México para mejor cerrar este artículo, en el último minuto de su redacción me entero por Carlos Corno - el mejor aficionado del Perú y para mí como un hermano desde hace muchos años - de que vio a Sebastián Castella el domingo 16 en la Monumental tal y como estuvo en Acho: cumbre y otra vez sin matar. También de que su hijo Renzo - el por mí apodado "Príncipe de Lima" tras verle triunfar el pasado verano en Jerez - acababa de ganar el estoque de plata instituido para premiar al vencedor de un festival celebrado en la bella ciudad de Morelia en el que cortó dos orejas de su novillo dentro de una serie de festejos de esta categoría en la que estos días participan aficionados mexicanos, colombianos, estadounidense y españoles, con Rezo como único representante del Perú. No es de chocar que cuando algunos se enteren de este nuevo gran éxito de Renzo Corno, se les volverán a retorcer las tripas de envidia y de celos. ¡Qué le vamos a hacer!. Los Corno y yo estamos hechos de una pasta diferente a la de nuestros comunes enemigos. Un fuerte abrazo para la querida familia y enhorabuena.