José Antonio del Moral

FERIA DEL SEÑOR DE LOS MILAGROS EN LIMA (PERÚ)

OREJA PARA ENCABO Y OTRA DE MENOR ENTIDAD PARA IVÁN GARCÍA

NADA QUE VER UN PREMIO CON OTRO, EL DE ENCABO SE LE CONCEDÓ TRAS UNA COMPLETA Y CLÁSICA LABOR EN LOS TRES TERCIOS FRENTE A UN GRAN TORO DE "MONTEGRANDE" QUE PODRÁ SER EL MEJOR DE LA FERIA. AMBOS ESPADAS ALTERNARON CON UN DECADENTE Y DESFONDADO LUIS FRANCISCO ESPLÁ QUE NO TUVO SUERTE NI ANDUVO ACERTADO AUNQUE SÍ VESTIDO CON SU TERNO MÁS ESTRAFALARIO DE ESTE AÑO, LO MÁS LLAMATIVO DE SU ACTUACIÓN. CON CALOR, CIELO AZUL Y MEDIA ENTRADA, SE LIDIÓ UN LOTE DE TRES GANADERÍAS: CUATRO TOROS BIEN PRESENTADOS DEL SEGUNDO HIERRO DE ROBERTO PUGA QUE FUERON LOS ÚNICOS QUE SE DEJARON TOREAR Y DOS SUSTITUTOS IMPOSIBLES DE "AUCALLAMA" Y BERNARDO CAICEDO

Lima. Plaza de Acho. Quinta de feria. 6 de noviembre de 2005. Tarde radiante con algo de calor y media entrada muy repartida. Cuatro toros de "Montegrande", a nombre de las hijas de Roberto Puga, muy bien presentados y nobles en distintos grados de fuerza y acometividad, destacando por su fijeza y clase el lidiado en quinto lugar. Y dos sustitutos: uno de "Aucallama" sin trapío y muy peligroso que se corrió en tercer lugar; y otro colombiano de Juan Bernardo Caicedo, muy basto y muy deslucido hasta desarrollar malas intenciones, que se lidió en cuarto lugar. Luis Francisco Esplá (Obispo con golpes y madroños del mismo color): Estocada caída, silencio. Pinchazo, otro hondo, estocada tendida y descabello, silencio. Luis Miguel Encabo (celeste y oro): Estocada tendida, ovación. Estoconazo trasero desprendido, oreja. Iván García (marino y oro): Estocada envainada que hace guardia y descabello, silencio. Estocada y descabelo, aviso y oreja generosa.

Para mi fue la última porque a los limeños aún les quedan dos corridas para que termine la feria de este año. La de ayer terminó bien, mejor de lo que esperábamos los que fuimos gracias a un gran toro de las hijas de Roberto Puga y a todo lo que le hizo Luis Miguel Encabo. El últimamente afortunado y ya veterano espada madrileño tuvo el santo de cara en su debut como matador de toros en el bicentenario coso de Acho – solo había toreado aquí en un festival hace años- y a fe que lo aprovechó dentro de sus limitaciones artísticas y acorde a los progresos que le han llevado a culminar la mejor campaña de su vida. Consecuentemente maduro, seguro de sí mismo, suelto, con gusto y hasta más relajado que nunca, anduvo muy aseado y en momentos bien con su primer toro y sencillamente brillante con el cuarto de la tarde, ese magnífico animal de Puga que, en mi modesta opinión, merecería ser el premiado con el Escapulario de Plata si no sale otro mejor, lo que veo difícil.

Los tres espadas banderillearon alternando o en solitario y de los tres, el único que lo hizo bien fue Encabo. Y lo mismo con el capote y con la muleta. Sus verónicas, las mejores por temple y quietud. Y los redondos y naturales de sus faenas, sobre todo la del cuarto, ni de lejos comparables con los movidos trapazos de Esplá frente a su más que potable primer toro y con los vulgares y descompasados pases que pegó en cantidades industriales Iván García. Éste último cortó una oreja del también excelente sexto toro de Puga gracias al empeño que puso y a la estocada con que le mató pese al descabello que necesitó y al aviso que oyó. Bueno. Pues qué bien.

Lo de Esplá con el progresivamente marrajo de Caicedo fue una demostración más de que el llamado maestro de Alicante tiene de todo menos de maestría. La lidia a la defensiva que dio al toro colombiano le puso aún peor de cómo salió. Explicable por tanto que no pudiera darle un solo pase. Y nada que objetar respecto a Iván García con el manso y muy peligroso sustituto de "Acaullama", un toro que ni por hechuras ni por juego debió ser aceptado en una plaza de primera categoría.