José Antonio del Moral
FERIA DEL SEÑOR DE LOS MILAGROS EN LIMA (PERÚ)
"EL JULI" Y CASTELLA COMPITIERON POR EL ESCAPULARIO EN UNA TARDE DE TOROS MEDIO FELIZ
CON UNA PRECIOSA AUNQUE DESIGUAL CORRIDA DE ROBERTO PUGA, EL MADRILEÑO CORTÓ DOS OREJAS DEL SEGUNDO TORO Y SALIÓ A HOMBROS MIENTRAS EL FRANCÉS PERDIÓ TRES TROFEOS Y HASTA EL GRAN PREMIO EN LID POR SUS FALLOS CON LA ESPADA. CON BUEN TIEMPO, LA PLAZA CASI LLENA Y GRAN AMBIENTE, ABRIÓ LA TARDE "FINITO DE CORDOBA" QUE REAPARECIÓ CON GANAS AUNQUE TODAVÍA SIN SITIO NI EN DEBIDA FORMA
Lima (Perú). Plaza de Acho. 1 de noviembre de 2005. Cuarta de feria. Tarde por fin primaveral y radiante con más de tres cuartos de entrada y el sol abarrotado. Cinco toros de Roberto Puga de variopinta presentación con algunos de muy bonita lámina y juego desigual con predominio de los nobles en distintos grados de casta y de fuerza. Por más bravo y noble aunque a menos, destacó el tercero. Por devolución del precioso segundo al romperse una pata tras sufrir una voltereta, se lidió un sobrero de la misma procedencia que los anunciados aunque con el hierro de "Montegrande", noble y encastado pero echando la cara arriba al final de sus viajes. "Finito de Córdoba" (amapola y oro): Estocada caída, silencio. Pinchazo a paso de banderillas y media muy caída que se hundió, ligera división. "El Juli" (nazareno y oro): Gran estocada, dos orejas. Estocada trasera caída, leve petición y gran ovación. Sebastián Castella (lila y oro): Cuatro pinchazos y estocada, vuelta clamorosa. Dos pinchazos y descabello, gran ovación. "El Juli" salió a hombros.
Como
"El Juli" vio la asombrosa faena de Castella del festival nocturno celebrado la noche anterior, debió pensar en que el joven torero francés podría llevarse el Escapulario si lograba repetirla en la corrida que iban a torear los dos junto a "Finito de Córdoba" pocas horas después. Por eso salió a por todas y Castella a responderle. Ahí estuvo el morbo de la cuarta de feria, celebrada en medio de un ambiente sensacional. El de los grandes acontecimientos cada vez que tienen lugar en esta maravillosa plaza, ayer casi llena como correspondía a la expectación levantada. Es este aspecto, la feria de 2005 marcará una pauta para las de los próximos años pues ya ha visto todo el mundo que se pueden celebrar tres o cuatro espectáculos consecutivos con mucho público siempre y cuando los festejos tengan categoría y resulten atractivos.¿Qué es eso de que ya no hay afición en Lima?. Claro que la hay como pudimos comprobar en la tarde de Ponce y de "El Fandi" y, no digamos, en la de ayer que paso a comentar. Bien presentados los toros con algunos de muy bella estampa y de suficiente aunque desigual juego. Digamos que una buena corrida de toros aunque no para tirar cohetes porque algunos anduvieron al borde del precipicio en cuanto a casta se refiere. Una pena que se lastimara el segundo, el mejor hecho, el más bonito, el que parecía iba a dar mejor juego. Es de esperar que el animal sea curado y que pueda ser probado como semental. Claro que el sobrero que le sustituyó, sin ser lo mismo, dio sobrada oportunidad a "El Juli" para que pronunciara el primer discurso de la tarde. Un colosal a la par que suave por muy templado "!aquí estoy yo¡" en el saludo y en un quite por excelsas verónicas – las mejores que le recuerdo últimamente - y una faena de tan gran poder como notable garra frente a un animal muy encastado sin más defecto que protestar por alto al final de cada viaje. No en todos porque en los muchos y entregados pases que compusieron el discurso muletero no siempre consiguió templarse Julián como cuando lo consiguió en varios, realmente espléndidos. No obstante tal desigualdad en cuanto a la limpieza del trasteo, la faena fue importante y así lo consideró el público una vez consumada la estocada que sería la mejor de la jornada. Dos orejas dos.
Momento supremo, hora de la verdad torera. Instante preciso que, por cierto, fue después motivo para que la corrida no terminar todo lo bien que empezó con un "Juli" dispuesto a no dejarse ganar la pelea planteada por Sebastián Castella. Y ya oigo decir a algún lector: Oiga, que quien empezó ayer la corrida fue "Finito". Y yo le respondo que no. Que "Finito fue quien la prologó y medió. Prólogo sin mayor interés que el ver cómo reaparecía el gran tecnócrata cordobés. Lo que enseguida quedó claro: Con muchas ganas pero todavía sin sitio ni con suficiente forma física. Es natural. "Finito" ya no es un niño y aunque no ha perdido el "don", cada vez le cuesta más sacarlo a flote. De ahí que con el primer toro anduvo a la par – encastado y a la vez rajado el animal; con muchas ganas y sin demasiada confianza el torero – y con el cuarto ya sin tanto empeño porque este toro alertó a "Finito" con el capote cuando le hizo un extraño y el matador ordenó que le pegaran en varas hasta dejarlo impracticable para la muleta. Total, que dejemos la parte brillante de la disputa para "El Juli" y Castella una vez comprobado que el que pudo ser "VI Califa" no estaba como debería haber llegado.
Y en esas que, Sebastián I de Francia y espero que pronto, I de España y del entero mundo, se destapó otra vez asombroso por cercanía, temple y omnímodo poder con el tercer toro al que cuajó primero con el capote y luego con la muleta en similitud a lo acontecido la noche anterior aunque sin tan continuada ni creciente emoción debido a lo muy abajo que se le vino el animal a medida que fue avanzando la faena de muleta. Pero señores, la que armó Castella cuando la inició con tres pases cambiados y otros tres de pecho sin moverse seguidos de uno de la firma invertido y otro cambiado de pecho en los medios fue digno de vivir. Un alboroto de los más grandes que uno haya visto. Y cuando la cosa estaba ya para que el lío se convirtiera en tumulto triunfal, cuatro feos pinchazos y una estocada definitiva que dejó el triunfo en una vuelta al ruedo paseada entre clamores.
Aún quedaban dos toros para que el duelo se resolviera a favor de uno u otro contendientes, pero ninguno de los toros, quinto y sexto, fueron lo que se dice propicios al doblete. Toros para una oreja y basta. La que debió cortar "El Juli" tras andar por encima y muy solvente del suyo al que mató pronto aunque defectuosamente, y la que perdió de nuevo Castella con la espada tras rizar el rizo de la angustia y el temple maridados en medio de los pitones de un animal sin apenas resuello. En definitiva que lo del Escapulario sigue pendiente y muy difícil de abordar. Porque hay una labor absolutamente redonda aunque estropeada con un pinchazo y un bajonazo de "El Fandi", una faena poderosa y entregada que no limpia aunque sí muy bien rematada de "El Juli", y una indiscutible tarde de Castella asimismo indiscutiblemente reventada a la hora de matar. ¿Será capaz de jugar alguno de los que faltan por venir?. No lo creo porque, si lo creyera, lo vería.