II DE LA FERIA DEL SENOR DE LOS MILAGROS EN LIMA
VICENTE BARRERA, UNA VEZ MÁS EN "TORERO DE LIMA", Y HEROICO "EL FANDI"
EL VALENCIANO SALIÓ A HOMBROS POR CORTAR DOS OREJAS DE SU SEGUNDO TORO Y EL GRANADINO DIO UNA VUELTA AL RUEDO TRAS FALLAR CON EL DESCABELLO Y PERDER TROFEOS DESPUÉS DE UNA EMOCIONANTE FAENA EN LA QUE RESULTÓ DRAMÁTICAMNTE VOLTEADO. VARIADA E IMPONENTE MANSADA DE LA GANADERÍA MEXICANA DE "REAL DE SALTILLO" Y MUCHO AMBIENTE EN LOS TENDIDOS DE ACHO
Lima (Perú). Plaza de Acho. 9 de noviembre de 2003. Segunda de feria. Tarde soleada y buena entrada con aspecto de dos tercios muy repartidos. Seis toros de "Real de Saltillo" sobradamente presentados y con muchos kilos con promedio de más de 600. Mansos en distintos grados de movilidad y vario juego con predominio de los correosos y difíciles. Por más nobles, destacaron el primero y el muy tardo sexto. Vicente Barrera (malva y oro): Pinchazo hondo tendido y estocada desprendida, aviso y ovación. Estocada de efectos fulminantes, oreja y otra de regalo presidencial. Salió a hombros tras salir de la enfermería donde fue atendido de fuerte pisotón en un pie y pendiente de estudio radiológico. El Fandi (turquesa y oro): Casi entera atravesada y tres descabellos, silencio. Estoconazo ligeramente atravesado y cuatro descabellos, vuelta al ruedo pasando a la enfermería donde fue atendido de golpe en un muslo y traumatismo craneal sin mayores consecuencia que un varetazo corrido. Antonio Bricio (amaranto y oro): Tres pinchazos y estocada, silencio. Estocada, aviso y palmas.
Prosigue el gran ambiente en la plaza de Acho. Si en la primera corrida ya lo hubo, en esta segunda más. Los aficionados de Lima acudieron al histórico coso de Acho con renovadas ilusiones. Repetía El Fandi tras su gran triunfo del primer día y reaparecía el aquí muy querido y hasta adorado Vicente Barrera, ambos junto al debutante matador mexicano Antonio Bricio. Y en lo chiqueros un corridón de toros también azteca de Real de Saltillo. Demasiado atacados de kilos, algunos muy altones y bastos. Mansos y varios muy difíciles como los imposibles segundo y tercero. Pero los demás con variada movilidad que los toreros aprovecharon muy dispuestos a jugársela. Sobre todo El Fandi que, otra vez, salió a por todas para defender su puesto y no perder comba.
Vicente Barrera se llevó el lote más propicio en conjunto y a fe que lo aprovechó muy fiel al estilo que tanto gusta en Lima. Quieto, hierático, templado y sin obligar al su muy manejable primer toro, le enjaretó celebradas tandas sobre el mejor lado derecho, también algunos naturales de su marca, largos de pecho y manoletinas finales que enardecieron al público. De no haber fallado con la espada, seguro que habría cortado una oreja. La segunda que el presidente le regaló tras otra faena de menor importancia del muy rajado cuarto al que Barrera entendió en tablas, terrenos a donde el toro se fue tras los primeros intentos en los medios. La sorpresa del público al ver como Barrera se lucía con un toro que en principio pareció no tener posibilidades y una estocada de efectos fulminantes, sumadas a la admiración que aquí profesan al valenciano, propiciaron su triunfal jornada, comprensible en quien tanto en Lima como en su ciudad natal, conserva intacto su cartel. No en vano a Barrera le siguen llamando el "torero de Lima"...
A El Fandi no le había gustado nada su primer toro cuando lo vio enchiquerar – acude siempre a los sorteos y apartados de sus corridas – y en la lidia actuó consecuentemente a su temor aunque lo intentó en el recibo de capa con larga de rodillas. Manso declarado el toro, El Fandi cubrió de trámite el tercio de banderillas y tras comprobar que el bicho no pasaba por ninguno de sus dos pitones, abrevió librándonos de una labor que solo podría haber sido machacona e infructuosamente arriesgada. Por eso y además espoleado por el triunfo de Barrera, salió a por todos en el quinto, un toro muy alto y de grande proporciones que vendió muy caro su embestir. Tras banderillear con mérito a un toro que no se prestaba al lucimiento en el segundo tercio, en su faena de muleta y, primero con la mano derecha, El Fandi intentó someterlo pero el toro le acudió rebrincado. No así en los pases de pecho que el granadino consumó largos y a gusto. Al natural logró una tanda buena ayudándose con la espada sufriendo una colada y de nuevo con la diestra se esforzó. Tanto que al citar con la mano muy adelantada y sin tocar al bicho, éste se le arrancó como un disparo alcanzándole de lleno y echándoselo a lo lomos en impresionante y dramática voltereta que puso los tendidos al borde de un ataque de nervios. Ostensiblemente dolorido El Fandi por la tremenda paliza, se levantó raudo en admirable reacción y prosiguió su labor dando una lección de pundonor y vergüenza torera hasta que entró a matar con fe y enorme decisión. Pero el toro tardó en doblar y lo que podrí haber terminado en triunfo acabó en vuelta al ruedo por fallar cuatro vede con el descabello. Suerte menor que no debería impedir el corte de trofeos cuando sucede tras una faena tan importante y emotiva. A El Fandi le queda otra tercera actuación y entonces habrá ocasión de ratificar la gran feria que está echando en Lima.
Antonio Bricio mataba su primera corrida de toros en Lima y dada su poca experiencia no pudo asentarse ni dominar lo más mínimo al barrabás que le cupo en tercer lugar. Res imposible, peligrosísima, que le puso en muy serios apuros y a poco se lo llevó por delante en varias ocasiones. Lo mató como pudo y tuvo que esperar al sexto toro para al menos demostrar que tiene un buen concepto del toreo y maneras clásicas. Así lo exhibió con capote y muleta de modo intermitente en una desigual faena en la que alternó muletazos templados con otros enganchados ante un toro muy remiso que cuando metió el morro lo hizo con bondad y sumisión. Alargado el trasteo en exceso, Bricio no logró redondear sus buenos propósitos y la cosa acabó en tablas.