I DE LA FERIA DEL SENOR DE LOS MILAGROS EN LIMA
"EL FANDI" PROSIGUE SU ESCALADA EN AMÉRICA
CORTÒ TRES OREJAS Y SALIÒ A HOMBROS DE LA BICENTENARIA PLAZA DE ACHO EN LA INAUGURACIÓN DE SU CICLO FERIAL DONDE TAMBIÈN TRIUNFÒ EL FRANCES SEBASTIÁN CASTLLA CON EL TORO MÁS DULCE DE UNA NOBLE AUNQUE DESIGUAL CORRIDA DE ROBERTO PUGA EN LA QUE EL PEOR LOTE SE LO LLEVÓ JOSÉ MARIA MENZANARES QUE HIZO SU PRESENTACIÓN Y QUEDÓ INÉDITO
Lima (Perú). Plaza de Acho. 2 de noviembre de 2003. Primera de feria. Tarde radiante con discreta entrada y mucho ambiente. Seis toros de Roberto Puga, de muy bonitas hechuras y desigual cuajo. Muy nobles en distintos grados de fuerza y bravura. Por su casta y mayo transmisión destacaron primero y cuarto; y por su clase el segundo. El tercero se lastimó pronto, el quinto fue manso declarado y el más débil sexto se vino completamente abajo nada más picado. El Fandi (rosa y oro): Estoconazo desprendido, oreja. Gran estocada, dos orejas. Salió hombros. Sebastián Castella (lila y oro): Pinchazo y estocada caída, oreja. Pinchazo, media tendida y dos descabellos, silencio. José María Manzanares (grana y oro): Pinchazo y atravesada contraria, silencio. Casi entra desprendida, silencio.
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Mucho y buen ambiente en la histórica y siempre sabia plaza de Acho que, cada vez que la visitamos, más parece acercarse al tópico que la hizo famosa como la "Sevilla de América". Y primera jornada importante de esta feria en la que se reunieron muchos alicientes: El regreso de "El Fandi’’ tras su triunfal feria de la pasada temporada, las presentación del hijo de José María Manzanares a quien tanto admiran y quieren en Lima, el debut del joven espada francés Sebastián Castella y un encierro del empresario Roberto Puga con total procedencia "Torrestrella"que puso en bandeja el triunfo del granadino, sirvió para que el francés destapara su finura y su temple que calaron fuerte en los tendidos del bicentenario coso y, por desgracia en el sorteo y en la lidia, no se prestaron al más mínimo lucimiento del torero que más esperaban.
Empezando por éste último, José María Manzanares, la verdad fue que no tuvo más opción que dejar muy tenues muestras de su dulce y empacado estilo porque el tercer toro se lastimó una de sus demasiado largas pezunas y fue muy mal banderilleado quedando enseguida para el arrastre, y el sexto que pareció iba a durar más, se vino completamente abajo nada más ser picado y tampoco valió nada. Menos mal que tres de los cuatro restantes dieron juego sobrado y el ganadero pudo saborear las mieles del éxito junto a los dos matadores que triunfaron.
Sobre todo "El Fandi" que fue el gran protagonista del festejo. Y es que llegó a Lima con la determinación de ir a por todas tal y como viene sucediendo últimamente y se llevó la tarde de calle. Su primer toro tuvo mucha casta y muchos pies de salida. David lo exprimió con su variado capote, consumó su habitual y brillantísimo tercio de banderillas antes de corretear delante del fiero animal que incluso le alcanzó un brazo en trance emocionante, y lo templó con la muleta sin dejarse enganchar en ninguno de los muy firmes y valientes pasajes que la compusieron mientras el bicho no cesaba de echar la cara por las nubes al final de sus violentos viajes. Mejor aún con el cuarto al que costó fijar de salida, "El Fandi" le cuajó una faena de mucho poder, basada en hondos, largos y profundos redondos que ligó intensamente hasta provocar que tan bravo animal se rajara, razón que le impidió embestir al final del trasto y junto a tabas como lo acababa de hacer en los medios y en los tercios de sol, donde El Fandi"" encontró mayor eco y menos reticencias que en sombra, lugar donde se sentaban los más remilgados y disconformes. Una gran estocada puso a todos de acuerdo y El Fandi pudo salir a hombros finalizada la corrida sin que faltara la polémica con los que creen que el toreo es solo cosa de finos artistas sin dar salida a los que verdaderamente sostienen la fiesta por más valientes, mejores profesionales y más capaces de resolver todos lo problemas. Llegó, vio y triunfó, pues, David Fandila como tantas tardes y con este gran triunfo inició su temporada americana y prosiguió su escalada.
Sebastián Castella caló muy hondo con una faena acorde con el toreo que más gusta en Lima. Fue la del segundo toro. Un animal que embistió con mucha clase y que solo tuvo el ligero defecto de mirar de vez en vez al torero. Impávido éste, muy templado y siempre erguido, logró soberbias tandas con las dos manos, sobre todo al natural, y el defecto apuntado compensó la fría ecuación del trasteo que, desgraciadamente, no tuvo el refrendo que merecía con la espada. Si no hubiera pinchado, Castella podría haber salido hombros con El Fandi poque el quinto toro, un bonito colorao ojo de perdiz, se fue a tablas rebotado del primer puyazo, se paró enseguida y el torero francés no pudo hacerle casi nada.