TEMPORADA 2002 José Antonio del Moral

EL DESAFÍO DE "EL JULI", SIN RESPUESTA

Me he quedado estupefacto al leer las declaraciones de don Pío García Escudero, responsable político de los asuntos taurinos de la Comunidad de Madrid, en las que ha comentado despectivamente la oferta de "El Juli" para actuar en la Corrida de la Beneficencia frente a reses de Victorino Martín. El tono de las palabras de don Pío delata lo mal que les ha sentado conocer lo que verdaderamente quiere "El Juli" porque, de lo contrario, no habría afirmado que << si quiere "victorinos", ahí tiene doce, en San Isidro y Otoño >>, sin entrar en el meollo de la cuestión. No es eso lo que ha que ha querido decir el joven gran torero. Lo que ha hecho es desafiar a José Tomás, lidiando reses de la famosa ganadería en la corrida más importante del año, con el Rey en su palco, la plaza llena hasta los topes y Televisión Española por testigo mundial del acontecimiento. Sé que don Pío es un gran aficionado a los toros, pero ignoraba que podría padecer la famosa "tomatosis". Enfermedad por desgracia generalizada que tantas veces he definido como partidismo contagioso e incondicional que implica dar por bueno todo lo que hace el torero de Galapagar y por no tan bueno, malo o despreciable cuanto hacen los demás. De otra manera, no se entiende el trato que dan a "El Juli" al que califican poco menos que de oportunista (?) y de haber decidido la oferta con mucho retraso. Un retraso que ha venido precisamente impuesto por la antelación de las conversaciones que han mantenido con José Tomás.

Y es que el mayor problema de este embrollo - maravilloso y hasta apasionante porque hacía mucho tiempo que una figura no desafiaba claramente a otra en las mismas circunstancias - es la errónea y espero que no malintencionada precipitación que ha cometido la Comunidad al organizar la corrida, contando de antemano con un torero que salió derrotado de sus últimas tardes en Madrid al dejarse vivo un toro en la segunda, por impotencia o por propia voluntad; y que, encima, hayan acepado para el caso un encierro de Nuñez del Cuvillo, ganadería que no cuenta con más preferencias que las del propio diestro interesado, desde hace años empeñado en lidiarlos en muchas de sus actuaciones. Y, para mayor escarnio, que presuman de haber elegido a Tomás, mostrándolo como hecho consumado sin atender a otras consideraciones aunque, según dicen y obedeciendo a lo que respecto a compañeros de cartel impone últimamente Tomás, le acompañarán un torero por delante que podría ser Manuel Caballero - apoderado por la propia empresa de Madrid - y otro por detrás que será "Morante de la Puebla", ninguno de los dos en el mejor momento de su carrera.

La Comunidad, don Pío, la empresa de Las Ventas o quien sea, han ignorado la norma que obliga por tradición y respeto a contar primero con la máxima figura y luego con los demás. En el particular caso de El Juli", bajo ningún concepto cabe ignorar cuanto logró en la pasada feria de San Isidro a costa, incluso, de una grave cornada, aparte sus grandes triunfos en las demás plazas; como tampoco los caprichos y toda clase de pegas que suele poner José Tomás en sus contrataciones, en permanente y buscado intento de crear polémica y aparecer en todos los medios antes de torear. Definitiva cuestión que, por cierto, Tomás no "hace" ni "dice" ahora como cuando nos entusiasmó a todos. El habitual y estudiado silencio de José Tomás, negado cerrilmente a responder a cualquier pregunta y menos al puntual reto que acaba de proponer "El Juli", demuestra su cobardía profesional, le arrope quien le arrope. Todo lo demás son cuentos de la Habana para que pase el tiempo, cese la tormenta y, una vez más, evite la contienda que todavía y, al cabo de seis años de matador, José Tomás no acaba de afrontar.