9ª DE LA FERIA DE ABRIL EN SEVILLA José Antonio del Moral
INMENSO "EL JULI", PERO SOLO UNA OREJA
"Finito" se tapó con clase conformista y "Joselito" naufragó con el peor lote
Sevilla. Plaza de la Real Maestranza. 12 de abril de 2002. Novena de feria. Tarde fresca y lleno. Cinco toros de Victoriano del Río, desigualmente presentados y de vario juego. El quinto fue el mejor aunque duró poco. El primero por mirón y probón y el cuarto por debilucho compusieron el lote más deslucido. Tercero tardo y brusco aunque franco y sexto sosos y sin raza aunque se dejó. En segundo lugar se corrió un sustituto de Hermanos San Pedro, bien presentado y manejable con cierto temperamento. Fue este un toro importante con mucho que torear. "Joselito" (almirante y oro): Dos pinchazos y estocada contraria, silencio. Estocada caída, silencio tras algunos pitos. "Finito de Córdoba" (verde inglés y oro): Dos pinchazos y media yéndose, ovación. Pinchazo y estocada, petición insuficiente y vuelta al ruedo. "El Juli" (violeta y oro): Gran estocada, petición menor y ovación cicatera. Gran estocada, oreja con fuerza. Magnífico en la brega y el palos, Curro Molina.
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Llenazo, otra vez expectación y de nuevo "El Juli" en su cada vez más costoso papel. Como iba de tercer espada tuvo que responder a todos los retos y casi todos los resolvió con absoluto de la responsabilidad: el reto de sus toros que no fueron fáciles, los de sus colegas bastante menos exigidos y, sobre todo, el que le plantea el público de Sevilla, cada día más exigente y frió con la gran figura. Siempre ocurrió así, pero desde que la mayoría de los que últimamente llenan la Maestranza están más de parte de lo plástico que de la capacidad, del valor y de la maestría sin que importe el juego del ganado que cada espada tiene enfrente, los resultados de las corridas no se corresponden con la realidad de lo que acontece en el ruedo. Y como la misión de los que ejercemos la crítica es dejar las cosas en su sito - ahora más que nunca y, sobre todo, cuando no se televisan las corridas - afirmo sin duda de ninguna especie que "El Juli" estuvo inmenso con sus dos toros y muy por encima de sus condiciones, de la cicatería del público, de la parquedad de la banda de música que no amenizó la faena a su primero, cortó antes de que finalizara la que hizo al sexto y de sí mismo porque es muy difícil saber afrentar tanta presión y resolver la papeleta contra viento y marea. Salvo en los tercios de banderillas que "El Juli" cubrió de puro trámite aunque los dos terceros pares fueron buenos, el joven maestro demostró con capote y multa por qué es quien es. Al muy tardo y brusco tercero que embistió muy a su violento aire y sin humillar, le hizo un quite por limpias gaoneras de infarto y una faena repleta de firmeza, ligando los pases sin abandonar jamás el sito elegido en cada cite hasta matarlo volcándose encima del morrillo de una estocada hasta las cintas. Pues nada, unos cuantos pañuelos y una seca ovación. Corto premio después de una de las orejas que se concedieron el día anterior con un toro de dulce y una estocada caída. Por eso "El Juli" salió a por todas con el soso y rajadito sexto, lo brindó al aparentemente respetable y lo cuajó a la par eficaz y sentido, haciendo el toreo sobre ambas manos con el temple, el poder y el mando de los elegidos. Otra estocada magnífica dio esta vez paso a una oreja que también supo a poco. Trofeo, sin embargo, de mucha valía porque se la arrancó primero a la gente y luego al toro.
"Finito" tuvo el santo de cara con el mejor lote y estuvo tan artista e inspirado como demasiado técnico y conformista. Al toro de Hermanos San Pedro le plantó cara y, a veces, pareció que iba a vencer su genio. No lo consiguió por la intermitencia del trasteo en el que dijo el toreo mejor que lo hizo y porque a la hora de matar se fue por la calle de en medio, perdiendo una oreja. También la podría haber ganado tras su preciosa faena al quinto aunque la ensució con la izquierda, pero volvió a pinchar antes de enterrar el acero, en esta ocasión con más entrega y dignidad, por lo que le obligaron a dar una vuelta al ruedo.
"Joselito" naufragó con el peor lote y no aguantó la impaciencia un público que, tras jalearle algunos lances de buen trazo y paso atrás, se enfadó ante la insolvencia del torero con la muleta. Su primer toro se la enganchó más de la cuenta y con el andarín sexto no hubo manera de verle quieto.