15ª DE LA FERIA DE ABRIL EN SEVILLA José Antonio del Moral

DESCONCERTANTE MORUCHADA DE MARCA

Ni "El Juli" ni san Juli con dos imposibles, muy firme Rivera Ordóñez y entonado debut de Rafael de Julia

Sevilla. Plaza de la Real Maestranza. 18 de abril de 2002. Decimoquinta de feria. Tarde espléndida y lleno. Seis toros de José Luis Marca, muy desigualmente presentados con más de 100 kilos de diferencia entre el de mayor y el de menor peso, aparte la disparidad de hechuras y cornamentas. Todos mansos en distintos grados de fuerza y con el denominador común de una absoluta falta de casta y de raza. Solo se dejaron algo el tercero que se rajó enseguida echándose al final y el cuarto que al menos tuvo algunas arrancadas violentas y defectuosas aunque también se echó al final del trasteo de muleta. Francisco Rivera Ordóñez (celeste y oro): Estoconazo desprendido, silencio. Dos pinchazos y media tendida, ligera división al saludar. "El Juli" (verde botella y oro): Pinchazo y trasera al salto, silencio Estoconazo trasero, silencio tras algunos pitos injustos. Rafael de Julia (azul purísima y oro): Media tendida trasera caída y descabello, silencio y posterior lanzamiento del almohadillas.

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Aunque las autoridades y los veterinarios de Sevilla están cometiendo un verdadero estropicio en los reconocimientos de la mayoría de las corridas que llegan del campo, el juego que hasta ahora viene dando el ganado bravo en las tres grandes ferias que llevamos es como para echarse a temblar. Hemos visto algún toro suelto muy bueno, pocos buenos y ninguna corrida completa o al menos con tres toros de nota. La mayoría de las reses sin el más mínimo celo cuando no peligrosas y encierros impresentables junto a otros tremebundos. E incluso lotes como el que motiva esta crónica que incluyó toros aceptables de trapío junto a otros sin ninguno o a bastísmos y abueyados. Así no hay manera de disfrutar de una tarde triunfal ni medianamente entretenida, hasta llegar a la que comento, francamente deprimido. Solo tuvo una virtud este festejo, la brevedad impuesta por el poco o nulo lucimiento que logró la terna, en la que "El Juli" figuró como máxima estrella en su tercera y última cita sevillana de este año.

Salvo en el segundo tercio de banderillas que cubrió con desigual fortuna frente al quinto - en el mulo segundo no intervino con los palos entre el inexplicable enfado de parte del público - "El Juli" solo pudo intentarlo con capote y muleta exponiendo para nada, aparte matar con la habilidad y la decisión de quien es un infalible cañón con la espada. Y es que ni "El Juli" ni san Juli pueden sacar partido de dos inclasificables moruchos.

Rivera Ordóñez atravesó el ruedo para recibir a porta gayola el primero, consumó en lance tras angustiosa espera y aguantando el andarín paso del toro, lanceó vibrante allí mismo y con la muleta nada porque el toro se paró. Con el cuarto se armó de paciencia y de valor e intentó lucirse en una faena de menor a mayor firmeza hasta casi meter a la gente en la canasta. Pero como el toro se echó, tuvo que reemprender el trasteo, resuelto con un arrimón de padre y muy señor mío en pases de pecho encadenados, fallando lamentablemente a espadas. Y debut sin suerte alguna de Rafael de Julia, cariacontecido al ver como iba la tarde que tanto esperaba. Al menos pudo exhibir muy buenas maneras con el rajado tercero cuando pudo intercalar sentidos y templados muletazos mientras el bicho se iba de naja cada vez que fue sometido. Su baldío intento, mas el de su cuadrilla para que el mansísimo sexto fuera devuelto aprovechando las protestas de la gente, le colocaron ante la infructuosa misión de aguantar cabezazos sin posible resuello. Un desastre.