7ª DE LA FERIA DE SAN ISIDRO EN MADRID.- José Antonio del Moral

ANTONIO FERRERA Y "EL FANDI" PONEN LAS VENTAS BOCA ABAJO

El extremeño abrió la puerta grande y granadino cortó una oreja

Madrid. Plaza de Las Ventas. 17 de mayo de 2002. Séptima de feria. Tarde amenazante con aguacero durante la lidia del primer y segundo toros y sol después con casi lleno. Seis toros de "Carriquiri" (procedencia Núñez), bien presentados, mansotes aunque encastados en variedad de comportamiento en la muleta y, en conjunto, muy interesantes, destacando el quinto por su brava y fiera nobleza. Luis Francisco Esplá (berenjena y oro): Media estocada y descabello, silencio. Dos pinchazos y media honda desprendida, ovación. Antonio Ferrera (blanco y oro con remates negros): Media tendida trasera y descabello, gran ovación. Estoconazo caído de buena ejecución, dos orejas. Salió a hombros por la puerta grande. David Fandila "El Fandi" (celeste y oro): Estocada trasera desprendida, gran ovación. Estocada casi entera caída, oreja. "El Fandi" confirmó su alternativa.

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Los que ya les habíamos visto en anteriores corridas sabíamos que en cualquier momento tanto Antonio Ferrera como "El Fandi" serían capaces de armar un verdadero alboroto y lanzarse al estrellato. Bastaba con que los toros medio ayudasen y que el escenario fuera importante. Mira por donde, en el más trascendental del mundo se produjo el acontecimiento. "El Fandi" vino a confirmar su alternativa y Ferrera de matar seis toros en Nimes donde cortó cuatro orejas a una importante corrida de Ibán. Los dos ya habían gustado mucho en Sevilla con las banderillas y se habían mostrado capaces con la muleta. Pero ayer dieron un paso de gigantes. Sobre todo Ferrera que, aparte su actuación completa en todos los tercios a lo largo de la tarde, cuajó una gran faena al quinto toro de "Carriquiri". Una faena realmente importante por el valor que tuvo que echar, por cómo la planteó dando todas las ventajas al toro y por cómo la llevó a cabo técnica y artísticamente hablando. Arte y en ocasiones del caro e incluso sentimiento en algunos muletazos y recortes que añadidos a la entrega del torero produjeron el ansiado milagro: los tendidos en pie y las dos orejas pese a lo caída que le cayó la espada. Nadie osó protestar la concesión de los dos trofeos, el presidente los otorgó sin dudar y el torero los exhibió orgulloso a sabiendas de lo que para él representaba este gran triunfo. Ir a todas las ferias en plan de figura y cobrar en consecuencia después de dar la vuelta a España si repite lo hecho.

Pero es que Ferrera y en esto le emparejo con "El Fandi", ofrecieron un gran espectáculo banderillero como hace mucho tiempo no veíamos en Madrid. Los dos poseen facultades portentosas, encuentran toro en todos los terrenos, clavan asomándose al balcón tras preparar y salir con variedad e improvisación todas las suertes del segundo tercio y saben juguetear con los toros en auténtico y gracioso alarde. En el segundo toro alternaron con Luis Francisco Esplá que no les fue a la zaga aunque lógicamente sin tanto derroche por su mayor edad y otra vez en el sexto cuando "El Fandi" tuvo el gesto de ofrecer los palos a sus compañeros perdiendo la oportunidad de hacerlo en solitario como en el toro de su confirmación, lo que le habría supuesto la entrega del público antes de encarar su faena definitiva en pos del triunfo. Y así fue porque "El Fandi", que ya había reventado la plaza en un quite por valientes gaoneras sin la retórica al uso, aprovechó al toro nada fácil por embestir casi siempre rebrincado en una faena emotiva sin total limpieza, pero tan llena de pasión y de entrega, que al público no le cupo más que valorarla en su sincera dimensión y también pese a lo defectuoso del espadazo que la rubricó.

Dedicar comentario a todos y cada uno de los pares de banderillas que los dos nuevos toreros pusieron convertiría esta crónica en un libreto aquí imposible. Y es que debo reseñar también la buena faena de "El Fandi" al remiso toro de su confirmación, cómo compitió en quites a cara de perro con Ferrera en el quinto toro - invitaron a Esplá y éste no aceptó el reto - y la muy importante faena del extremeño al manso y acobardado tercero que por ser contemplada bajo la lluvia no tuvo el eco ni el premio que en otras circunstancias hubiera mercido.

Luis Francisco Esplá ofició más en su papel de maestro de ceremonias que nunca, aguantó las secas tarascadas del segundo toro, banderilleó brillantemente en solitario al cuarto y con éste dio su habitual recital de coreógrafo sin par, tanto con el capote como con la muleta aunque sin dar un solo pase ni un solo muletazo en serio- el toro tampoco ayudó - fallando estrepitosamente con la espada. Claro que, como siempre en Madrid, con los del 7 callados y el público a favor. Así da gusto don Francisco.