ANTESALA DE LA TEMPORADA José Antonio del Moral

BUEN FIN DE SEMANA CON PRUEBA Y CATA DE FIGURAS EN SENDOS FESTIVALES

Francisco Rivera Ordóñez indultó un toro en Sanlúcar de Barrameda y "Finito" realizó una gran faena en Aznalcóllar (Huelva), donde anduvo muy bien "Litri", puesto y simpático "El Cordobés", ido Aparicio y sin suerte ni sitio

"Morante de la Puebla"

Apenas falta un par de semanas para que suene el clarín de los primeros grandes acontecimientos de la temporada 2002 y, aunque antes marcharemos hasta la ciudad francesa de Nimes ( del 22 al 24 de febrero ) para ver la presentación con picadores del hijo de José María Manzanares que también vestirá el traje de luces por primera vez ante el público, la mayoría de los astros del momento se prueban en diversos festivales benéficos dándonos la ocasión de comprobar cual es el momento de cada uno, si están puestos, cómo andan de sitio y, en definitiva, si se muestran o no dispuestos a encarar la batalla que se avecina.

El sábado 16 en Sanlúcar de Barrameda con reses muy encastadas, algunas en opinión de los toreros lindando con el genio y, por ello, difíciles de la ganadería de "Fuente Ymbro" (procedencia directa de "Jandilla) se produjo el primer acontecimiento con trascendencia gozosa de la temporada: Francissco Rivera Ordóñez, cuajó con capote y muleta al novillo más bravo del lote hasta lograr indultarlo. Por encima de la buena nueva ganadera, Rivera se acordó de su padre "Paquirri", de su tío Luis Miguel Dominguín, de su abuelo Antonio Ordóñez y se destapó con unas maneras relajadas y profundas sorprendiendo a cuantos llenaron la bella placita que, renovada últimamante, casi se baña en las aguas del Guadalquivir en su maravillosa desembocadura frente a la hermosa Doñana. Dicen que el famoso río se muere de gusto tras regar el largo valle andaluz que abarca desde la sultana Córdoba hasta la salada provincia de Cádiz y la verdad fue que, en la tarde sabática de Sanlúcar, el Guadalquivir pareció detenerse mientras duró la muy larga labor de Rivera Ordóñez, por fin convertido en el torero que podría ser. Ya en las postrimerías de la temporada pasada anunció en Linares y en Madrid que quería ser quien debería y, mira por donde, nada más empuñar capote y muleta por primera vez en este 2002, dio el campanazo. Que lo repita en Fallas y en Sevilla es lo que le hace falta y de ahí en adelante. Faltan figuras con todas sus consecuencias.

Como contrapunto a lo de Rivera, vimos sin sitio a "Morante de la Puebla" en Sanlúcar y peor aún al día siguiente en Aznalcóllar. No tuvo suerte con ninguno de los dos toros que mató en ambas plazas pero a muchos nos basta ver cómo se abren de capa los toreros y cómo presentan la muleta para darnos cuenta del plan en que vienen. "Morante", para colmo, abusó de la suerte de varas para arruinar las embestidas de sus reses y también tomamos nota de este detalle hasta hacernos las siguientes preguntas: ¿Es esta razón de fondo la que verdaderamente le ha hecho desistir de actuar en la próxima feria de Sevilla en la que, so pretexto de no ser tratado como él quería cuando pidió una tercera corrida y la empresa de la Maestranza no se la dio, puso tierra de por medio ?. ¿Es lo que ha pesado más en su arriesgada decisión pese a las dos magníficas oportunidades que le ofrecieron ?…

 

 

A la espera de mejores respuestas de "Morante" - nunca es tarde para reaccionar y menos este torero de tan angélico arte -, con quien sí disfrutamos hasta enronquecer fue con la gran faena de "Finito de Córdoba" en Aznalcóllar frente a un novillo de Manolo González. Señores, !qué manera de torear¡. Elegante, porteño, arrebujado, ensimismado, largo, poderoso, templado, ligado, mecido, gustoso, quieto, soberbio. "Finito", pues, dispuesto y hasta nos atrevemos a decir que en cuanto a su manera de hacer, mejor aún que la pasada temporada.

Y junto a los tres mencionados, un "Litri" superior y en maestro, como si estuviera en activo; un Julito Aparicio en busca del arca perdida sin encontrarla mas que en pequeños y breves destellos de su arte; un Manuel Díaz "El Cordobés" con la alegría recobrada, también con sitio, con ganas y más querido por el público que nunca; y un Fermín Bohorquez muy "pablohermosado" y ustedes me entiende pero muy bien sobre sus magníficos caballos.