SEPTIMA DE FALLAS EN VALENCIA José Antonio del Moral
ABELLÁN CORTA LA ÚNICA OREJA DE UN INACEPTABLE SALDO DE GANADO EN EL QUE NAUFRAGÓ "JOSELITO" Y JOSÉ TOMÁS PERDIÓ OTRA OPORTUNIDAD
Valencia. 16 de marzo de 2002. Séptima de feria. Tarde nublada, desapacible y rachas de viento con lleno. Tres toros de "El Pilar" voluminosos, sin cara ni clase, incluido el sobrero que reemplazó al segundo, devuelto por flojo, que resultó ruinoso por tan flojo o más que el titular. Otros tres - primero, quinto y sexto - de Domingo Hernández, más bonitos de hechuras aunque sospechosos de pitones, vulgares salvo el quinto que resultó excelente en la muleta. "Joselito" (blanco y oro): Buena estocada contraria, aviso, petición y gran ovación con bronca a la presidencia por no conceder el trofeo. Pinchazo, trasera y descabello, silencio. José Tomás (davidoff y oro): Más de media tendida y descabello, silencio. Tendida y cinco descabellos, gran ovación. Miguel Abellán (violeta y oro): Estoconazo, oreja. Estocada, silencio.
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Consideraciones previas a esta crónica obligan a dar cuenta del absolutamente inaceptable anuncio de dos ganaderías con tres toros de una y otros tres de otra para una corrida con figuras en el cartel, nada menos que en Fallas y en un momento en el que hay reses de sobra en el campo para completar un encierro. Pero es que, además, por la mañana se necesitó reconocer nada menos que once toros de Domingo Hernández para que pasaran los tres previstos con la añadida condición de que el ganadero firmara el acta que, en caso de sospecha de "afeitado", le obliga a hacerse responsable de que no ha habido manipulación y siempre a la espera del correspondiente análisis de las astas para que las reses puedan ser lidiadas. Obligación que el criador evitó escapándose vergonzosamente del trance. Y todo este embrollo para que al final tan solo uno de los muy escogidos animales diera juego suficiente para poder triunfar a lo grande. Mira por donde, este magnífico por muy noble animal le correspondió a José Tomás en quinto lugar y a pesar de que en la plaza estaba toda su secta, incluidos "Bin Laden" y el "Mulá Omar", el torero perdió, como en Castellón, su segunda gran oportunidad. Pues tan solo en la parte central de la faena se acopló en dos limpias e intensas tantas, la primera con la derecha y la segunda con la izquierda, con las que los tendidos echaron humo después de haberle jaleado todos los enganchones que prodigó en el inicio del trasteo como, luego del mejor tramo, volvió a ocurrir cuando, después de pegar sus ya inevitables "manoletinas", se embarulló en los adornos, dejando un espadazo muy tenido que necesitó de varios descabellos, perdiendo la ocasión de cortar una o, posiblemente dos orejas, con la "tomatosis" respirando a pleno pulmón. Fatal y como si fuera un principiante con el ruinoso sobrero de "El Pilar", Tomás desencantó hasta sus más acérrimos pero no escuchó la pitada que cualquier otra figura hubiera padecido en las mismas circunstancias. Aunque también se respetó a "Joselito" quien quiso mucho pero no pudo con el primero de Domingo Hernández con el que estuvo pesadísimo y al que, menos mal, mató bien hasta el punto de provocar una ruidosa petición de oreja, a todas luces inmerecida. Peor con el cuarto, un zambombo de El Pilar", con el que "Joselito" tiró las tres cartitas sin lograr un solo pase en serio ni limpio entre los muchos que pegó.
De la quema se salvó por puntos un muy valiente Miguel Abellán, sobre todo con el tercero, también de "El Pilar", al que exprimió vistoso con el capote y muy capaz con la muleta, logrando el único trofeo de la jornada. Volvió a intentarlo incondicionalmente con el sexto, pero este último de Domingo Hernández se paró enseguida y no dio la más mínima oportunidad.