CUARTA DE FALLAS EN VALENCIA José Antonio del Moral

OREJA PARA ESPLÁ, A MEDIAS CASTAÑO Y SIN SUERTE

"EL CORDOBÉS"

Muy dispar corrida de Ana Romero en tarde de lluvia

Valencia. 13 de marzo de 2002. Cuarta de feria. Tarde intermitentemente lluviosa con intenso diluvio durante la lidia del segundo toro y media entrada. Se lidiaron cinco de Ana Romero, de varia presentación y juego, resultando el mejor con mucho el cuarto y el peor el que abrió plaza; manejables tercero y sexto, sin peligro pero totalmente desrazado el segundo y pésimo por mular el sobrero de "La Dehesilla" que reemplazó al devuelto tercero por flojo aunque se lidió en quinto lugar tras correrse el turno. Luis Francisco Esplá (berenjena y oro): Pinchazo, más de media tenida y descabello, palmas. Media muy caída, oreja. Manuel Díaz "El Cordobés" (corinto y oro): Pinchazo hondo, estocada y descabello, aviso y saludos. Pinchazo y media caída, palmas. Javier Castaño (celeste y oro): Pinchazo, estocada y tres descabellos, ovación. Pinchazo hondo tendido y descabello, saludos.

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La siempre molesta lluvia no empañó lo entretenido del festejo en el que, por mejor suerte, triunfó el incombustible Luis Francisco Esplá quien después de pasar un mal rato y no parar de dar brincos con el primer toro por su genio, se encontró con una de las reses que hicieron famosa a la ganadería de Ana Romero, puro Santacoloma y últimamente en baja por lo increíblemente desrazados de sus productos. Esplá, que apenas quiso ni pudo lucirse con el capote, alternó en banderillas con el peón local Domingo Navarro - ninguno de los dos logró parear con brillantez - y cubierto con la montera como en él es costumbre, logró una faena bastante entonada sobre ambas manos en la que sobresalió más la templanza que la ligazón aunque en algún pasaje logró empalmar los muletazos que cosió a los de pecho. Feliz, extrovertido y sonriente Luis Francisco, se marcó unos adornos de su cosecha y tras arrear un espadazo caído, se sentó en el estribo para contemplar la agonía de su oponente, buscada estampa que ayudó no poco al contento general y a la concesión de una oreja que, dada la calidad del toro, debieron ser dos.

"El Cordobés" tuvo la negra porque si él anduvo a gusto con el segundo - un toro sin peligro que embistió a su aire como si fuera una bicicleta por completamente desrazado y sin la más mínima codicia - la gente no pese a los muchos pases que le dio a cuenta del pertinaz aguacero que se desató nada más salir el toro al ruedo. La tardanza del bicho en doblar y la mojadura del respetable convirtieron un posible triunfo de Manolo en simples y mutuas cortesías. El simpático torero, que no dejó de sonreir al público durante toda la corrida, tuvo aún menos suerte con el sobrero de Pereda, un zambombo de comportamiento mular con el que "El Cordobés" solo pudo mostrarse voluntarioso.

Había interés por ver a Javier Castaño, diestro frecuentemente colocado en los carteles de mayor fuste y que no acaba de romper. Los resultados de este su primer gran compromiso del 2002 podemos calificarlos de medianos. Con dos toros manejables, posibles para el triunfo, Castaño anduvo muy firme y con muchas ganas aunque sin resolver la papeleta porque con el tercero no acabó de cruzarse como requería lo tardo del toro en arrancarse, con el sexto se mostró excesivamente destemplado, doblado y, por ello, vulgar, y con la espada no acertó a la primera en ninguno de los dos, perdiendo una posible oreja del tercero que le habría venido de perlas.