4ª DE LA FERIA DE LA COMUNIDAD EN MADRID. José Antonio del Moral

OREJA AL VALOR DE MATÍAS TEJELA

El trofeo lo conquistó en el sexto novillo de un festejo muy pobre y aburrido

Madrid. Plaza de Las Ventas. 4 de abril de 2002. Cuarta de la feria de la Comunidad. Tarde agradable y casi lleno. Cinco novillos de "Puerto de San Lorenzo", bien aunque desigualmente presentados y mansotes en distintos grados de fuerza, destacando por más noble el sexto aunque se vino pronto abajo por su debilidad. Por devolución del muy flojo segundo, se lidió un sobrero bien presentado, enterizo y muy manejable de "Navalrosal". Martín Quintana (ciclámen y plata con remates negros): Estocada caída trasera y cinco descabellos, silencio. Pinchazo y estocada, silencio. Luis Rubia (añil y oro): Estocada trasera caída, pititos. Estocada baja trasera, silencio. Matías Tejela (celeste y oro): Media estocada petición menor y ovación. Pinchazo arriba y estocada, oreja.

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Matías Tejela salvó una tarde de cantado aburrimiento, lo que no fue óbice para que Las Ventas vivieran un nuevo lleno. Extraño fenómeno que depara millones a la empresa gracias al abono - más de 18.000 localidades vendidas para todos los festejos hasta el día 13 de junio - que sus propietarios suelen regalar a parientes, vecinos, alguien del servio casero o a quien les venga en gana, lo que influye notablemente en el comportamiento del público, en casi nada parecido al de las tardes más esperadas. Sea como fuere, el negocio es redondo independientemente de la calidad del espectáculo, pobrísimo sobre el papel y en resultados el referido a esta crónica.

Perfectamente vestidos con ternos de estreno, los tres novilleros lucharon contra un lote de reses que apenas les dieron oportunidad de apuntar las posibilidades que, en caso de contar con materia prima más favorable, imaginamos serían capaces de mostrar. Martín Quintana suspendió la prueba a la espera de nuevas oportunidades, sin que ello reste nada al mérito que tuvo con un primer novillo tan soso como su lidiador y con otro sin fuerza ni apenas brío. Peor fue el caso de Luis Rubias - aspirante sin la más mínima calidad - que dejó escapar el mejor novillo del festejo, precisamente el que le correspondió como sobrero en segundo lugar. Rubio se esforzó mucho, evidenció unas ganas tremendas de ser alguien en esto, pero su vulgaridad le dejó visto para fatal sentencia.

La pobre jornada la salvó Matías Tejela quien, además de gran disposición, exhibió maneras de torero al menos apreciable. Bien y variado con el capote, tanto en los recibos como en galleos y en sendos quites, manejó la muleta con sentido común y con temple. Muy buena una tanda con la derecha en el tercero y a por todas en el sexto con el que, a más de muy valiente, anduvo sobrado de recursos técnicos y estéticos. Tuvo el mérito de cortar la única oreja pese a las protestas del público que intentó, sin conseguirlo, que el noble animal fuera devuelto tras ser picado por su evidente flojera. Tejela supo sostenerlo, levantar una tarde que parecía imposible de enderezar y, sobre todo, salir del trance en triunfador. Lo que, por ser en Madrid, no fue poca hazaña.