LA REASACA José Antonio del Moral
INTOLERABLE
Que hasta la salida del sexto toro de ayer nadie osara protestar por la ínfima presencia del ganado demuestra hasta qué punto claudica la plaza de La Maestranza cuando torea José Tomás. Lo mismo ocurre en casi todas las plazas de España donde se atreve a comparecer, intentando casi siempre que el festejo no sea televisado para que los que no pasan por taquilla no puedan descubrir la trama. Pero ello y a pesar de la invasión madrileña que padece el coso maestrante, no debería ser motivo para que al menos la autoridad impidiera tanto desafuero. Hasta que Tomás no sea exigido como corresponde a su rango, seguirá haciendo lo que le de la gana a sabiendas de la incondicionalidad de cuantos le adoran como si fuera Dios. De tal manera, también en Sevilla y como en carnaval, todo pasa, hasta el alcalde con la calabaza. En pleno paroxismo tomasista cuando finalizaba su primera faena en la que fue cogido sin consecuencias por su culpa, alguien me gritó desde una grada: "Toma nota del Moral…". Pues claro. Las notas que tomé fueron sobre como el mismo público que había pasado y aplaudido todo a tan fantasmal e ilustre espada, reventó en protestas cuando la cosa ya no tenía remedio, como si fuera otro el responsable. Tarde. Demasiado tarde.