2ª DE LA FERIA DE SAN ANTONIO EN VISTALEGRE José Antonio del Moral
OREJA PARA "JOSELITO" EN UNA TARDE GRIS DE "ESPARTACO" Y DE "MORANTE" CON TOROS MEDIO APROVECHABLES
Madrid. Plaza de Vistalegre. Segunda de feria. 13 de junio de 2001.Calor y un tercio de entrada. Cuatro toros de "Jandilla" con más kilos en la tablilla del real, dispares en presentación y mediano juego, sobresaliendo el sexto por su mayor nobleza. Dos de "Las Ramblas", noble aunque muy rajado el que hizo de segundo y sin fuerza y gazapón el tercero. "Espartaco" (marino y oro): Pinchazo, estocada atravesada y tres descabellos, palmas. Buena estocada y descabello, ovación tibia. "Joselito" (tabaco y oro): Gran estocada al hilo de las tablas, oreja. Pinchazo y muy buena estocada, palmas. "Morante de la Puebla" (rosa y oro): Media estocada a toro arrancado, aviso y silencio. Cuatro pinchazos y dos descabellos, dos avisos, silencio. Muy bien en palos Joselito García en el primero.
-------------------------------------------------------------------------------------------------------
Un cartel muy atractivo para los aficionados que apenas logró terciar los tendidos del espléndido coso de Vistalegre con menos gente aún que el día anterior y con esa sensación de derrota que los taurinos son incapaces de disimular cuanto se apuesta fuerte y no responde el público. Qué pena. Aunque más pena dio ver a "Espartaco" queriendo y hasta logrando dos faenas en las que la excepcional tramoya que sostuvo su toreo quedó francamente al descubierto por no poder taparla con la naturalidad que imprime la confianza. Hace no más de siete años, "Espartaco" hubiera formado un lío a cualquiera de sus dos oponentes. Dos toros de ni fu ni fa pero posibles como bien pudo demostrar este "Espartaco" que se nos va tras dejar escritas tantas páginas gloriosas. No obstante, podría haber cortado la oreja del primer "jandilla" de haberlo matado tan bien como al cuarto, un toro con el que "Espartaco" volvió a dejar patente lo capaz que es de crear embestidas mediocres que en esta ocasión no lograron evitar que siguieran pareciéndolo.
"Joselito", en el patio de su segunda casa de Madrid, fue tratado con algodones por sus muchos partidarios y en su empeño de quitarse la espina clavada en este mismo escenario con seis toros cuando alboreaba la temporada, hizo un esfuerzo, se sacudió la abulia y nos regaló tal o cual verónica de su antigua cosecha con el segundo, al que toreó de muleta con enjundia por redondos, aisladamente al natural y hasta con arrojo cuando el bicho se rajó y se fue a los tableros en donde José volvió a ser rey de espadas con una estocada sensacional al hilo de la barrera. Luego no quiso insistir con el muy flojo quinto, toro que sus fieles quisieron devolver en su baldío intento de ver a salir a hombros al torero. Expeditivo, tiró por la calle de en medio y no hubo nada destacable salvo otra buena estocada a volapié con pinchazo previo arriba.
¿ Y Morante ?. Pues que el de la Puebla del Río no termina de cuajar ni de romper. A su sentimental toreo le sigue faltando contundencia de fondo. Parece que quiere pero es tal el esfuerzo que tiene que hacer en cada toro que, bien por los zapatillazos con que provoca las embestidas tardas de los toros o bien por la excesiva velocidad que imprime a los engaños, sus pellizcos se quedan en breves quejidos. No fue capaz de resolver y menos de acoplarse con la gazaponería del tercero con el que se hizo un lío. Y con el mejor sexto, un toro realmente noble por el pitón derecho y muy tardo por el izquierdo, tampoco aunque medio lo cuajó por redondos. Tras comprobar al natural la imposibilidad propia y ajena de poder ligarlos, no me explico por qué insistió cuando ya tenía al toro listo para matar y a la gente metida en el canasto. Se fue la faena a pique y él por las afueras al pinchar como si el bicho hubiera sido un barrabás. Así no puede ser Morante. Aunque lo intentes, actualmente no se puede vivir de una oreja en San Isidro.