TEMPORADA 2001 José Antonio del Moral

ENRIQUE PONCE PICHÓ UNA GRAN FAENA Y "JESULIN" OTRA MUY TEMPLADA EN PLASENCIA DONDE SALIERON A HOMBROS

Tras el indigesto atracón isidril necesitábamos respirar taurinamente en otra plaza y ante las dos mejores opciones posibles - Toledo con "Joselito, Tomás, Eugenio de Mora y toros del Capea, Plasencia con Juan Mora, Ponce, "Jesulín" y toros de "los Bayones" - optamos por viajar a la bella ciudad de Extremadura. Y acertamos porque en Toledo la "tomatosis" no resucitó en tarde lluviosa con toros muy flojos mientras que en Plasencia disfrutamos con una gran faena de Ponce y otra muy templada de "Jesulín". Los dos salieron a hombros gracias a la generosidad presidencial que inauguró la tarde regalando una oreja al diestro local Juan Mora y, a partir de ahí, no le cupo otro remedio que dar la oreja del segundo a Ponce tras pinchar una de esas faenas que suele inventarse el valenciano con toros apenas manejables. La de "Jesulín" con el suave y flojo tercero fue la primera notable del festejo y el presidente también tuvo que compensarla con otra oreja pese al pinchazo previo a la estocada. El vulgar trasteo de Juan Mora con el cuarto iba para otro dispendio pero dos sartenazos indecorosos lo impidieron. Llegó entonces el gran momento de la jornada con un quinto más serio que sus hermanos que gracias a la maestría de Ponce pareció mucho mejor en la muleta de lo que fue en pura realidad. Tanto fue así que incluso tras dos pinchazos y una media de Ponce, el presidente sacó primero el pañuelo azul para que dieran al toro la vuelta en su arrastre y, ante el estupor de muchos espectadores con el inmerecido premio ganadero, a los del palco no les cupo más opción que dar otra oreja a Ponce dada la calidad de su extraordinario trasteo. Otro cartílago más se llevó "Jesulín" del sexto y último, sin merecerlo, por lo que en total se concedieron 5 orejas que, según el criterio utilizado por la autoridad y de no haber fallado los toreros con la espada, tendrían que haber sido 8 y un rabo. Dispendios aparte, mereció la pena el viaje.