TEMPORADA 2001 José Antonio del Moral

LA PARTIDA CONTINÚA FUERA DE MADRID

Una corrida isidril de rejones sin Hermoso de Mendoza en el cartel y otra dominical de imaginables perspectivas, nos permitió viajar a Córdoba y a Cáceres para ver un par de festejos más interesantes sobre el papel y, de paso, obtener información de primera mano sobre los dos baños que recibió José Tomás en la ciudad de los califas de manos de "Finito" y de "El Juli". Este venía desde Nimes de lograr un triunfo histórico en su mano a mano con "Jesulín de Ubrique". Ambos salieron a hombros del coliseo romano, convertido en un estanque tras la galerna que obscureció la plaza y la encharcó por el inmediato diluvio que cayó mientras "Jesulín" le cortaba dos orejas al quinto toro de otra magnífica corrida de "Torrealta" y "El Juli" un rabo al sexto ante los tres mil espectadores que se atrevieron a permanecer en los tendidos al tiempo que los veinte mil restantes esperaban en los fosos la noticia final de acontecimiento. El llenazo de la gran plaza francesa fuera de feria fue el dato añadido por inusual. Cuestión que debe apuntarse Simón Casas en su haber empresarial nada más volver a hacerse cargo del coso que tantos éxitos propició su anterior gestión. Pero como digo la partida continuaba en Córdoba con un "Juli" enfurecido por el injusto trato que le había dado el público de Madrid a cuenta de la "tomatosis" aguda que padece Las Ventas. Sea como fuere y después de que Tomás solo consiguió mediar la plaza califal y cortar otra oreja de regalo junto a Finito que hizo la gran faena de la feria, "El Juli" agotó el papel en su esperado duelo con el de Galapagar venciendo por apabullante goleada pese a que el público se mostró tan proclive a regalar todo a Tomás como reacio a transigir con Julián López. Y es que hasta Córdoba, como hace días hasta Sevilla, bajó la legión tomasista de Madrid para glorificar a su ídolo. Cuestión no cumplida por lo que regresaron a la capital con los pies fríos, la cabeza caliente y las orejas gachas.

El muy pobre juego de los toros de Joaquín Barral solo nos permitió gozar el sábado con un Ponce templadamente mágico al que la presidencia negó la oreja que pidió el público por mayoría. Lo mismo que los toros de Nuñez del Cuvillo del domingo en Cáceres tampoco dieron lugar a mayores alegrías que otra faena similar del valenciano otra vez víctima del palco que no accedió a concederle un segundo trofeo pedido con clamor, razón por la que "El Juli" se negó a salir a hombros pese a haber cortado una oreja de cada uno de sus toros en un gesto que le honra. A la misma hora en Barcelona Tomás le cortaba dos orejas a uno de sus predilectos "juanpedritos", según los confidentes el único que embistió con nobleza de los seis y al que esta vez sí templó el llamado "genio" en una faena que, según dicen, fue de las que hacía sin ayuda del "gurú".

Y el lunes, de nuevo en Las Ventas, otra corrida de quiero y no puedo del nuevo y rico ganadero Francisco Medina, en la que únicamente salió un buen primer toro que se le fue a "Jesulín", diezmado por los del 7 a la contra durante una faena tan técnicamente correcta como insustancial. Lo demás con un demasiado prudente "Finito" y un triste e incapaz Manuel Díaz "El Cordobés", no tuvo más compensación que la brevedad del festejo, liquidado en menos de dos horas aburridas aunque finalmente trágico por la cogida que sufrió Juan de los Reyes cuando intentaba banderillear al manso y complicado sexto.