FERIA DE SEVILLA José Antonio del Moral

LARGO FESTEJO POR LLENO DE INCIDENTES CON UN EUGENIO DE MORA EN SAZÓN Y LA GRATA SORPRESA MULETERA DE UN TORERO LLAMADO "EL CID"

Plaza de la Real Maestranza. 24 de abril. Quinta de feria. Cinco toros de "El Pilar", muy desigualmente presentados y nobles en distintos grados de fuerza, incluido el sobrero que reemplazó al devuelto segundo que fue el peor. Destacaron con mucho primero y tercero por su gran bondad. Por devolución del quinto y del sobrero de Los Derramaderos que le sustituyó, se corrió otro de este mismo hierro, manejable con problemas por su incertidumbre. Eugenio de Mora (marfil y oro): Estocada caída y dos descabellos, gran ovación. Estoconazo, gran ovación. Juan Bautista Jalaber (oliva y oro): Bajonazo, silencio. Sartenazo, silencio. Manuel Jesús "El Cid" (turquesa y oro): Dos pinchazos y estocada caída, vuelta al ruedo. Media estocada, palmas.

-------------------------------------------------------------------------------------------------------

Tres horas tres duró la quinta de feria a cuenta de tres devoluciones estilo Madrid y casi media hora de espera mientras arreglaban el cerrojo del portón de la barrera que da a la Puerta del Príncipe roto al chocar un caballo contra ella en su despavorida y ciega huida tras ser derribado en la suerte de varas. Tantos y aburridos incidentes taparon lo bueno que vimos y el conjunto de la tarde resultó plúmbeo por interminable. Pero vayamos al grano que debemos separar de la tanta paja, empezando por celebrar el buen juego de dos toros de "El Pilar", también debutante como su corrida hermana del día anterior. Peor presentada por demasiado desigual de pesos, hechuras y cornamenta, pero mejor en cuanto a juego pese al fiasco de las devoluciones por lo flojo del segundo y al romperse un pitón el quinto al derrotar en un burladero nada más salir al redondel. Con estos dos toros tuvimos la ocasión de comprobar el cuajo profesional de Eugenio de Mora - se meció muy templado y sereno con esa espléndida muleta que ya lució en la feria de Sevilla del año pasado - y de sorprendernos con un torero que no habíamos visto nunca y que torea con la muleta con más que buena técnica e inusitado temple. Ambos diestros pudieron cortar la oreja de estos dos toros de haber manejado con más fortuna el estoque de matar. Y "El Cid" quizá las dos porque su trasteo fue redondo y además es de la tierra. Con aspecto de mayor y cara de loco pero buen muletero aunque quizá le falte torear más y tener más picardía. Al sexto, de tipo avacado y muy flojo pero también noble, también le toreó bien con la derecha, cometiendo el error de insistir con la izquierda, dejarse enganchar y pechar con los resultados a peor del bicho. Algo parecido le ocurrió a Eugenio de Mora después de haber cuajado al toro por magníficos redondos. Tomó la muleta para dar el primer natural y por no "tocarlo" al citarlo, se le vino encima sin fijeza y le enganchó el engaño, con lo que el bicho terminó peor de lo que había sido hasta ese momento. De Mora brindó su faena al cuarto, que pareció más bueno de los que fue. Avisado por el lado derecho y frenándose a mitad de su mejor embestida izquierda, Eugenio tardó en acoplarse y se notó que no le gustaba pero se impuso a sí mismo y al toro en una segundo por importante mitad del trasteo que la plaza supo ver y agradecer.

Mala suerte tuvo Juan Bautista lo que no quita para que le pasemos por alto su indefinición artística y un cierto desconcierto ante las reacciones cambiantes de sus dos enemigos. Con la espada, aunque le agradecimos la rapidez, tampoco anduvo fino.