FERIA DE SEVILLA José Antonio del Moral
CINCO VERÓNICAS DE FERNANDO CEPEDA Y UN PAR DE MANUEL BUENO EN TARDE ABURRIDA, DESLUCIDA ALTERNATIVA DE VILCHES Y SOLO UN TORO BRAVO QUE DESPERDICIÓ PEPE LUIS
Plaza de la Real Maestranza. 21 de abril. Segunda de feria. Tarde agradable con rachitas de viento y más de media entrada. Seis toros de "El Ventorrillo" muy bien presentados y deslucidos por flojos como el primero y tercero, inciertos como el segundo, peligrosos como el quinto o rajados como el sexto. Se salvó el cuarto que sacó mucha fuerza y bravura con casta y nobleza. Pepe Luis Vazquez (grana y oro): Media atravesada y dos descabellos, silencio. Media, pinchazo y estocada, silencio tras muestras de desagrado. Fernando Cepeda (caña y oro): Pinchazo, estocada y cuatro descabellos, ovación. Pinchazo hondo, media estocada y descabello, silencio. Luis Vilches (palo de rosa y oro): Tomó la alternativa. Estocada a toro parado, palmas. Pinchazo, otro hondo y descabello, silencio. El banderillero Ignacio Parra resultó gravemente herido de cornada muy seca en el muslo derecho al poner un par en el segundo toro.
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La corta duración del segundo festejo de la feria nos compensó del aburrimiento que sufrimos tan solo paliado cuando Fernando Cepeda recibió por verónicas excelsas al tercer toro y al parear Manuel Bueno al sexto con enorme brillantez. La cornada que sufrió el banderillero Ignacio Parra en el segundo apenas tuvo trascendencia porque el toro le alcanzó secamente sin voltearlo muy cerca de la puerta de arrastre y como su traslado a la enfermería se hizo por el pasillo interior de la plaza, la gente no se percibió de la gravedad de un percance que tuvo a los médicos en la enfermería hasta la salida del último toro del festejo. Un espectáculo menor con resultados menores, incluida la alternativa de Luis Vilches que mostró la misma disposición y valor que en su despedida de novillero y no tuvo opción de triunfo por la flojedad del toro de su doctorado y lo muy rajado que llegó el sexto a la muleta. Vilches solo se lució a retazos y aunque en el primer toro pareció querer corregir los defectos que le apuntamos en su tarde anterior, pronto volvió a las andadas en cuanto a forzar su figura y a gritar al toro en cada cite. Más centrado con la derecha en el toro que abrió plaza, se puso muy pesado con la izquierda en el intento de sacar agua de donde no la había y tras sujetar con mérito al emplazado sexto en su salida tuvo después que perseguirlo en su huida por los tableros mientras intercalaba algunos pases de pecho aprovechando los viajes del bicho hacia los adentros. Una pena porque este es de los toreros que si no triunfan con fuerza en su arranque pueden quedarse parados.
Punto y aparte merecen los extraordinarios lances ya apuntados de Fernando Cepeda al que vimos con sitio y más ganas de torear de lo que acostumbra. El público se puso en pie para aclamar las verónicas y atendió con respeto e ilusión los baldíos intentos de Fernando en su primera faena de muleta, tan llena de apuntes y detalles como ayuna de ligazón ante la imposibilidad de lograrlo con un toro tan flojo y apagado. Todo el mundo esperaba con ansia que el quinto le sirviera al menos para repetir sus modélicos lances, pero el bicharraco salió con guasa y acabó peor. No obstante, Cepeda se puso delante del toro por los dos pitones y aguantó más de una colada hasta demostrar lo imposible que fue. Lo menos que se puede exigir a todo el que viste de luces y se hace llamar matador de toros. Lo digo por la indigna actuación de Pepe Luis Vázquez, otra vez en La Maestranza sin más motivo que lo ilustre de su apellido paterno y de nuevo incapaz de pegar un solo lance o muletazo. No le dejó el segundo con el que anduvo aterrorizado, pero el cuarto fue tan bravo y noble que la gente se enfadó con toda la razón al verle hasta las mismísimas trancas. !Qué petardo!.