LA RESACA José Antonio del Moral
Y AHORA, QUÉ
Pues que ahora, después de San Isidro, es cuando verdaderamente empieza la temporada. Cada torero irá ocupando el sitio que le corresponda intentando llegar hasta el final en sentido creciente. Sin desmayos ni ausencias en las plazas que irán marcando puntualmente el sentido de la responsabilidad que debe exigirse a las auténticas figuras. Sumarán, desde luego, los triunfos logrados en escenarios de segunda y de tercera, pero quien no acuda a Pamplona ni a Valencia ni a Bilbao ni a Zaragoza, no podrá ser considerado en la misma media que los capaces de dar la cara hasta que, incansables, se celebren las corridas de San Lucas en Jaén. Será, pues, en octubre el momento de dictar sentencia para volver a empezar con los ciclos de Fallas, Sevilla y Madrid. Seguro que el año próximo las figuras no osarán protagonizar la semana torista de San Isidro, se pongan como se pongan quienes intenten que repitan el previsto desastre: por escandaloso defecto - Pablo Romero, Adolfo Martín - o por incomprensible exceso - Guardiola, Dolores Aguirre - a la espera de lo que nos depare esta tarde el cerrojazo con los "victorinos". Quizá hace 25 años, estos gestos hubieran sido productivos y hasta eficaces. Pero con la instalada y preconcebida hostilidad hacia unos y con el no menos preparado favoritismo para con otros que inevitablemente viene dominando la escena en la llamada primera plaza del mundo, únicamente los dispuestos a una voluntaria inmolación en trance de conquista, conseguirán a duras penas destacar, independientemente de los resultados oficiosos y oficiales de cada certamen isidril. Porque, señores, aunque los innumerables jurados que a partir de mañana inundarán páginas y espacios taurinos de los medios con los nombres de sus respectivos ganadores, el gran triunfador de la feria que hoy acaba es sin discusión Julián López "El Juli". Triunfador moral - que no numérico - porque ya me dirán ustedes qué tienen que ver las orejas que han cortado los que las han conseguido frente a reses propicias y a favor de marea con las tres actuaciones de "El Juli", muy por encima de los cinco toros que ha lidiado y, sobre todo, por encima del público que ensombreció su gesto en la primera, le aceptó a regañadientes en la segunda y acabó entregado en la tercera a costa de una cornada.
Del ganado y de otras cosas escribiré la próxima semana.