LA RESACA José Antonio del Moral

LAS VERDADES DEL TOREO

Cada uno cuenta la feria según le va en ella intentando que su verdad sea la que prime sobre la de los demás. Pero como los que conocen las circunstancias de cada cual promedian opiniones y concluyen las suyas, no hay problema con las insidias ni con las viles sugerencias. Dicen que en Madrid se nos lee o escucha para creernos a pie juntillas y que en Sevilla solo para comprobar si entendemos del tema. Y así, a unos se les va el toro de la crónica y otros lo aprovechan aunque se dividan las opiniones, que es lo bueno por más polémico y efectivo aún a costa de nadar en contra de las modas y de las corrientes que es lo más difícil y, por supuesto, lo más costoso.

Las verdades del toreo son tan varias como su diversa interpretación. Es muy injusto limitarlas a un solo matador, haga lo que haga, porque implica un intolerable desprecio para cuanto de bueno hacen los demás: los que fueron y los pocos que actualmente merecen bastante mayor respeto del que, según convenga, se les tiene. Aunque para la mayoría no lo parezca, el toreo notoriamente arriesgado es más arrojado que valiente y, desde luego, menos meritorio que el de los que no dejan notar que pasan miedo por más capaces de dominar la fiera. Eso que, digan lo que digan, fue, es y será la premisa fundamental de la tauromaquia. Por ello siempre mandaron durante más tiempo los capaces de acoplarse con toda clase de toros, sin rehuir ninguna plaza, que los adorados incondicionalmente por las elites. Luis Miguel Dominguín fue un coloso despreciado por la "buena" afición de entonces al que ahora se atreven a negar los que nunca le vieron. También, por cierto, "Manolete" en beneficio de Pepe Luis Vázquez quien, pese a su excelencia artística, no le llegó profesionalmente al de Córdoba ni a la suela de sus zapatillas. Y lo mismo todos y cada uno de los que más recientemente han mandado en la fiesta: "El Cordobés", "Paquirri", "Espartaco" y últimamente Enrique Ponce. Las casi cinco décadas que han protagonizado, también las han padecido y, por supuesto, maldecido los partidistas de los "genios" que iban saliendo. En estos días se intenta apear al precoz "Juli" porque es el más fiel continuador de los más grandes. Tiempo al tiempo. Y de lo de anteayer con el "genial" Tomás, sin comentarios.