LA RESACA José Antonio del Moral

SOBREDOSIS ACUATICA DE "EL JULI"

Aunque recuerdo dos faenas en parecidas o aún más difíciles circunstancias climatológicas - la de Víctor Mendes en la feria de las inundaciones de Bilbao y la de Enrique Ponce en su mano a mano con Cesar Rincón en Dax bajo un violento ciclón que obligó a suspender la corrida tras la gesta del valenciano con el segundo toro - cuanto anteayer llevó a cabo "El Juli" ante el último toro de Parladé y, sobremanera con capote y banderillas, nunca lo había contemplado. Ignoro si la presidencia consultó con Julián si quería o no torear bajo el diluvio universal que ya había inundado y embarrado el ruedo hasta grados absolutamente impracticables, decisión que lindaba con la imprudencia temeraria de la autoridad y del propio diestro que no debieron pensar en lo que podría haber ocurrido de haber caído herido o lesionado Julián, quedando "Espartaco" a solas con el tremendo compromiso… Pero por gracia de Dios y por la de uno de los toreros más naturalmente dotados de la historia, tan increíble locura terminó en victoria. Es posible e imaginable que otras figuras en parecido caso de juventud y ansia de mando habrían encajado el reto de lidiar el bicho como fuera, abreviando los tramites en los dos primeros tercios e incluso la faena de muleta hasta matar como hubieran podido. Más que suficiente para conseguir el reconocimiento y la gratitud admirativa de los aficionados. "El Juli" no se conformó con eso. "El Juli", que había salido a por todas y ya había triunfado con el tercer toro tras una actuación completa, maciza, poderosa, arriesgada y no por ello limpia como una patena pese a las dificultades de su oponente - vean algunos y comparen -, remachó el clavo en su empeño de redondear el triunfo en una demostración de capacidad y de raza ilimitadas. Y en consecuencia, se proclamó triunfador moral de esta feria, independientemente de quienes sean elegidos, por más capaz de triunfar a golpe cantado contra todos los elementos: reses poco propicias, público circunspecto al que ha tenido que convencer cada tarde con hechos consumados hasta lograr su entrega y esta sobredosis acuática que nunca olvidaremos.