LA RESACA José Antonio del Moral
INFRAVALORADO MAGISTERIO
No sé si fue porque la Maestranza seguía bajo los efectos de la ya inevitable "tomatosis", porque al ser domingo muchos de los espectadores que casi llenaron la plaza acudieron con la única intención de pasar la tarde, o por ambas cosas a la vez pero el caso de la reaparición de "Jesulín de Ubrique" en Sevilla fue que su lección magistral con dos mansos de José Luis Pereda no obtuvo el aprecio ni los premios que hubiera logrado en otras circunstancias. Se le esperó con la escopeta montada y cargada: "A ver qué hace éste". Y cuando hizo lo que muchos no creían que pudiera hacer, pudo escucharse el ruido del silencio displicente en vez de esos "bien" arrastrados que en Sevilla acompañan los aciertos cuando se hacen evidentes. Incluso tuvo que aguantar la guasa de un grosero espectador de sol y, aunque enseguida dio la talla superando con seriedad, torería y notoria solvencia las malas condiciones de sus dos enemigos, lo que hubiera sido jaleado y premiado con vuelta clamorosa y oreja quedó en ovación y una vuelta al ruedo seguida de esas nada elegantes palmas que en los alrededores de la rebautizada "Puerta de Galapagar" suelen brindar algunos "listos" a la presidencia mientras la mayoría pita por no atender la petición de algún trofeo en su opinión improcedente. Tan manifiesta injusticia confirmó lo que vengo diciendo sobre las distintas formas de medir a los toreros que padecemos este año en Sevilla. Peor que nunca y menos mal que un valentísimo Miguel Abellán logró por un momento que la plaza se olvidara de todo para volcarse rendida ante el impresionante recibo de capa que el más ardiente espada madrileño nos ofreció en el sexto toro. Por cierto, uno de los dos que compensaron por su mayor cuajo las sardinas con cuernos que trajo el señor Pereda. Prometo volver al tema a la vista de lo que llevamos pasando por alto y de lo que salió ayer. No soy sospechoso de pecar por exceso en cuanto a mis preferencias sobre la presencia del toro y presumo de ser uno de los que desde hace mucho tiempo más ha luchado desde los medios para que en la Maestranza volvieran a lidiarse reses bonitas y en tipo. Pero creo que, refugiados exageradamente en tal intento, en esta feria se están aprobando reses de ínfimo trapío. Y es que una cosa es el "toro de Sevilla" y otra los mosquitos de Punta Umbría con cuernos.