13ª DE SAN ISIDRO José Antonio del Moral

"MORANTE DE LA PUEBLA" ROMPE LA FERIA CON DOS ARTÍSTICAS FAENAS, CORTA UNA OREJA Y PIERDE OTRA MAS LA PUERTA GRANDE POR PINCHAR AL SEXTO TORO DE UNA CORRIDA MANSOTA Y NOBLE DE JAVIER PÉREZ TABERNERO EN LA QUE NAUFRAGÓ CURRO VAZQUEZ Y SE SALVÓ VICENTE BARRERA CON SOLVENCIA Y DIGNIDAD

Madrid. Plaza de Las Ventas. 24 de mayo. Decimotercera de feria. Tarde calurosa y casi lleno. Seis toros de Javier Pérez Tabernero, incluido el sobrero que sustituyó al sexto, devuelto por demasiado flojo. También blandearon mucho segundo y cuarto sin que la presidencia atendiera las protestas. Muy bien aunque desigualmente presentados, con exceso de kilos algunos y descarados de cuerna. En general mansos pero nobles, destacando el tercero pese a rajarse y, sobre todo, el sexto bis que fue el mejor de un encierro muy en la línea de su procedencia, Atanasio Fernández. Curro Vázquez (negro y oro): Dos pinchazos y tres descabellos, pitos. Estocada, silencio. Vicente Barrera (lila y oro): Más de media tendida, ligera división al saludar. Estoconazo contrario, palmas. Morante de la Puebla (añil y oro): Gran estocada, oreja. Tres pinchazos en la suerte de recibir y dos descabellos, dos avisos y gran ovación. Magnífico en la brega Vicente Yesteras.

-------------------------------------------------------------------------------------------------------

Morante de la Puebla puso a todos de acuerdo con su hondo, sentido y afiligranado toreo en dos soberbias faenas a las que no le faltó esa decisión que tantas veces nos ha dejado con la miel en los labios desde que perdió el sitio tras sufrir dos graves percances al final de la temporada de 1999 y al iniciar la del 200. Y es que como Dios aprieta pero no ahoga, a Morante le llegó otra vez la oportunidad de mostrar su gran capacidad artística en la plaza más trascendental del mundo, lo que le devuelve al lugar que ocupó y restaura su casi perdido crédito. El acontecimiento sucedió con el tercer y el sexto toros de una corrida mansota y blanda que no dio lugar a ninguna alegría para un demasiado prudente Curro Vázquez frente a dos animales prácticamente inservibles y un muy firme Vicente Barrera que resolvió los problemas que le presentaron sus toros con solvencia profesional y muy fiel a su estilo. Quizá le faltó a Barrera pisar más a fondo el acelerador con su tardo primero, pero con el que parecía imposible cuarto, terminó por sacar varios naturales de gran mérito refrendado con un estoconazo contundente y efectivo.

La primera faena de Morante tuvo argumentos técnicos y estéticos resueltos a la par que transcurría la obra. Pura orfebrería con gran nivel por hondura y ligazón los redondos que logró ganado dos pasos a cada muletazo porque el toro no se rebozó casi nunca por su tendencia a salirse en los embroques. Extarordinariamente inspirado y relajado en los remates que recreó lentamente aprovechando la querencia del bicho a tablas mas tres naturales de mano muy baja y curvo trayecto que cosió a un magnífico de pecho después de que el toro le protestara por ese mismo lado. La estocada, colosal por todos los conceptos, terminó de convencer a los pocos que aún no estaban del todo convencidos y la oreja se pidió con absoluta unanimidad. Iba para otro tanto o más la compacta y larga faena en el sobrero que cerró la tarde, pero Morante, que suele ejecutar bien la suerte de recibir, falló tres veces en su intento supremo de cortar una segunda oreja porque la primera la tuvo asegurada desde que empezó el trasteo con doblones rodilla en tierra y uno de pecho, algo acelerado, pero sembrado de sevillanía y sabor del caro. Abierto el toro a los medios, Morante se entregó por formidables redondos y nos regaló muchos y preciosos naturales. Unos por bajo, otros por alto sin dejarse enganchar la franela cuando el bicho le echó la cara arriba y cada tanda rematada con detalles marca de la casa que gente saboreó con tanta o más pasión que el torero, entregado y recreado con su propia creación. Morante puso así las cosas en su sitio por la vía del arte, restauró el orden y pacificó la conflictiva plaza, al menos por un día.