12ª DE SAN ISIDRO José Antonio del Moral

LA PREVISTA BLANDURA DE LOS ANTIGUOS "PABLOROMEROS" DESMERECIÓ LA VUELTA DE "JOSELITO" A LAS VENTAS EN COMPAÑÍA DE UN ACABADO ESPLÁ Y DE UN DISCRETO "CID" QUE HIZO LA MEJOR FAENA DE LA TARDE

Madrid. Plaza de Las Ventas. 23 de mayo de 2001. Duodécima de feria. Tarde relativamente calurosa y lleno. Seis toros de "Partido de Resina", antes Pablo Romero, muy desigualmente presentados con un tercero de inaceptable trapío. Todos blandos de remos, mansotes y nobles menos el sexto que sacó genio, destacando por más enteros los tres últimos. Luis Francisco Esplá (turquesa y azabache con chaleco en oro): Pinchazo y estocada perpendicular, silencio. Pinchazo, estocada y descabello, silencio. "Joselito" (almirante y oro): Cuatro pinchazos y estocada, aviso y silencio. Pinchazo y bajonazo, silencio. "El Cid" (celeste y oro): Seis pinchazos y media muy baja, dos avisos y silencio. Estocada, silencio.

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Estaba escrito. Desde que se publicaron los carteles de la feria a muchos nos extrañó que "Joselito" matara la corrida de Pablo Romero, todo lo legendaria que ustedes quieran pero tan a la baja desde hace tantos años que de seguro saldría cayéndose. Claro que también estaba previsto que, dado el cariño que Madrid profesa a José y la no poca aunque para mi incomprensible admiración que esta plaza tiene por Esplá, la poca fuerza de los toros no sería motivo de escándalo. Y así fue menos con el tercer toro que, siendo menos flojo que sus anteriores hermanos, fue protestadísimo durante toda su lidia e incluso mientras "El Cid" lo toreó a placer con la muleta en la única faena que mereció nombre de tal. Pases completos con temple y con ritmo ligados con firmeza en sucesivas tandas nada jaleadas aunque interrumpidas con pitos cada vez que el animal dobló sus manos que fueron muy pocas. Ni siquiera de haber acertado a la primera con la espada "El Cid" se habría pedido la oreja y a nadie pareció importar un comino que el sevillano diera un sainete con la espada. La cosa iba con los otros a tal punto que cuando después de hecho el paseo empezaron algunos a batir palmas en el intento de que "Joselito" saludara, fue Esplá el primero que salió del burladero en una escena tan equívoca como grotesca. Cosas de Madrid.

Tampoco importó el petardo de Esplá con el inválido primero, ni el frustrado quite de "Joselito" en este mismo toro, ni la flojera del segundo, ni la faena por unipases deslavazados entre pausas eternas del mismo, ni que fallara estrepitosamente con la espada de su especialidad.

Cubierta la primera parte del festejo y con reses más cuajadas y enterizas, Esplá dio un recital sobre sus varias incapacidades en los tres tercios con el cuarto y "Joselito" se aplicó más con capote y muleta en el quinto, sufriendo la afrenta del muy cantado !gooool¡ que el Valencia acababa de meter en la final de la Copa de Europa cuando inició su trasteo inapropiadamente sentado en el estribo. Abierto en los medios se empeño en destorear sobre la derecha hasta que, por fin, se echó la muleta al lado que pedía el toro, recetando dos tandas de naturales, la segunda con la torería y el sabor de sus mejores tiempos. Y solo eso. Porque otra vez con la derecha, naufragó, volvió a la zurda con el toro ya venido a menos y otra falló otra vez a espadas. Gran parte del público abandonó entonces la plaza para ver por televisión el partido de futbol mencionado y en la desbandada saltó el sexto con el que "El Cid" no pudo lucirse aunque lo mató con rapidez para aliviar la desesperación de los que todavía quedaban en los tendidos.