27ª DE SAN ISIDRO José Antonio del Moral
MUY NOBLE AUNQUE FLOJA LA CORRIDA DE CUADRI CON TRES TOROS DE TRIUNFO QUE NO SE PRODUJO POR LA INTRANSIGENCIA DEL PÚBLICO VENTEÑO, DESTACANDO LA EXQUISITA FAENA DE MANOLO SANCHEZ AL QUINTO, ALGUNAS TANDAS MUY LIGADAS DE "ZOTOLUCO" EN EL PRIMERO Y LAS VERÓNICAS DE "EL TATO" AL TERCERO
Madrid. Plaza de Las Ventas. Vigesimoséptima de feria. 7 de junio de 2001. Calor y tres cuartos de entrada. Seis toros de los Herederos de Celestino Cuadri, muy grandes y sobrepesados en su mayoría, nobles y flojos. El primero tuvo clase hasta que duró, el cuarto mucha aunque remisa nobleza y el quinto lo mismo aunque con más duración que sus hermanos anteriores, pese a su blandura. El segundo fue de los buenos el más deslucido por no repetir nunca. Tercero, que fue franco de salida, y sexto, resultaron malos sin paliativos. Eulalio López "Zotoluco" (celeste y oro): Pinchazo hondo trasero caído y sartenazo, silencio. Cinco pinchazos en los bajos y estocada bajísima, aviso y silencio. Manolo Sánchez (añil y oro): Estocada tendida, silencio. Estocada atravesada y descabello, ovación con discrepancias. Raúl Gracia "El Tato" (tabaco y oro): Dos pinchazos, y bajonazo, silencio. Estocada, silencio.
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Otra buena corrida sin orejas. Y esta vez más por culpa de la intransigencia del público que cada tarde hace caso de lo que ordenan los del 7 que de cuanto intentaron los toreros. Muy animoso "Zololuco" se encontró con una de las reses con más clase de la feria y, a su modo, lo lució en la primera parte de una faena que empezó con excelentes muletazos diestros que ligó sin enmendarse para seguir con otra buena por naturales, momento en el que el toro empezó a perder bríos, circunstancia que el mexicano no supo administrar técnicamente por lo que el trasteo se vino abajo, aunque no tanto como sus alevosas agresiones con la espada. También atacó a los blandos "Zotoluco" tras muletear intermitente al no tan bueno pero asimismo posible cuarto, por cierto picado por el famoso Efrén Acosta que en esta ocasión no estuvo a la altura aunque lo intentó.
Lo mejor con mucho corrió a cargo de Manolo Sánchez. El de Valladolid supo aislarse de la murga y actuó conforme al estilo que le caracteriza: Buen gusto, precisa técnica, no demasiada entrega, templanza a raudales e irregular con la espada que manejó con prontitud y rápidos efectos. Su brindada faena al segundo no tuvo continuidad porque el toro no resistía la ligazón. Pero sí el injustamente protestado quinto que el presidente mantuvo en el ruedo haciendo caso omiso a cuantos pretendieron devolverlo a los corrales sin razón. A este toro le hizo Manolo una de las faenas más exquisitas de esta feria, logrando excelentes muletazos sobre ambas manos en los que el toro parecía embelesado. Fue toro de media altura por lo que en cuanto se le bajaba la mano perdía las suyas. Por eso la gente no la estimó por más atenta a las breves caídas del toro y a protestarlas que a lo mucho y bueno que hizo el torero. En cualquier otra plaza del mundo y de no haber quedado atravesada la espada al entrar a matar, hubiera sido jaleada, musicada y premiada con orejas. Cosas de Madrid. Muy bien "El Tato" en su recibo por ampulosas verónicas al tercero que se descompuso tras el desastre de los banderilleros. Raúl Gracia no logró hacerse con las broncas embestidas del bicho en la muleta. Y lo mismo con el sexto, que fue el peor del encierro y que incluso revolcó al de Zaragoza sin consecuencias.