25ª DE SAN ISIDRO José Antonio del Moral

ESPELUZNANTE COGIDA Y CORNADA DE "EL JULI" EN SU EMPEÑO DE TRIUNFAR ANTE UN TERRIBLE TORAZO DE "GUARDIOLA" Y CON PARTE DEL PÚBLICO A LA CONTRA

Madrid. Plaza de Las Ventas. Vigesimoquinta de feria. 5 de junio de 2001. Calor y lleno total. Seis toros de Guardiola, muy bien presentados salvo el segundo que, aun cumpliendo, tuvo poco trapío. Destacó por su aspecto gigantesco y agresivo el tercero y por más noble el quinto. Los demás tuvieron dificultades sordas. Víctor Puerto (burdeos y oro): Siete pinchazos y descabello, algunos pitos. Bajonazo, palmas. Francisco Rivera Ordóñez (tabaco y oro): Estocada y tres descabellos, silencio. Media y dos descabellos, silencio. Pinchazo y estocada, silencio. "El Juli" (palo de rosa y oro): Resultó cogido por el tercero que le hirió en el triángulo de scarpa izquierdo con grandes destrozos aunque sin afectar arterias vitales. Magnífico en palos el peón Curro Molina en el cuarto.

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"El Juli" llegó a su tercera corrida dispuesto a que su gesto de enfrentarse con una de las corridas toristas de la feria fuera auténtico y, desde luego, bastante más legítimo que los de sus colegas "Joselito", con una corrida inválida de Pablo Romero, y de José Tomás con otra impresentable de Adolfo Martín que, por cierto, nadie osó rechazar y menos protestar durante sus respectivas lidias. Pero su apuesta terminó en la enfermería porque "El Juli" fue cogido dramáticamente cuando se la jugaba al natural con el toro más imponente, más pesado y más agresivo del ciclo al tiempo que unos cuantos intentaban impedir que triunfara y terminara saliendo a hombros por la Puerta Grande. De tal modo, la cornada se la pegaron a la vez el toro y el efecto de la "tomatosis" que todavía padecen algunos en Madrid, empeñados en que nadie salvo su torero puedan reinar en la Fiesta. El cabreo por el fracaso inapelable de José Tomás en sus dos corridas se tradujo en gresca irrespetuosa e injusta mientras "El Juli" estuvo delante del impresionante animal que, al salir al ruedo, contrarió radicalmente la campaña orquestada por parte de la prensa, con "El Pais" a la cabeza, cuando dijeron que los "guardiolas" que había en la Venta del Batán no eran de recibo.

La tarde empezó mal. Mal y torpe Víctor Puerto que acabó con el primero de varios pinchazos. Mal e incapaz Rivera Ordóñez, siempre descruzado y a merced del segundo. Y mal el público que esperaba de uñas a "el Juli". Unos ostensiblemente y la mayoría en medio de un silencio espeso y cruel. Un silencio lleno de malos presagios. Ni una palma escuchó Julián cuando recibió al tercero con apretados lances. Tres soberbios, dos enganchados y una media de cine a cámara lenta. Empujó el toro en varas con genio poniendo a prueba la habilidad del picador y "El Juli" quitó por impresionantes y templadas saltilleras que cosió a una bella tijerilla de remate, ya celebrada. En el tercer encuentro cayó al descubierto el picador sin herir al toro y en un tercero cabeceó haciendo sonar los estribos, lo que certificó la mala condición que exhibiría después como también pudo comprobar Víctor Puerto al intervenir en un sucio quite. Sin que nadie lo demandara, tomó "El Juli" los palos para banderillar, lo que hizo con evidente riego y voluntaria exposición, dado que el altísimo torazo le echó la cara arriba al clavar, siempre asomado al balcón pero reuniendo delantero, defecto que le afearon desde los tendidos, sin tener en cuenta las dificultades descritas del animal. Se mascaba el triunfo y en lograrlo contra todos los elementos se aplicó Julián quien, tras brindar a la Infanta Elena que se hallaba en el Palco Real, empezó la faena en los medios con un estatuario e inmediatamente al natural, cruzado, asentado y con la muleta ofrecida muy por delante. Dos primeros de acople sin ligar. Tres ya ligados al de pecho sin enmienda y ganando terreno otros tres en los que pareció que el toro se entregaba, por lo que al intentar más abandonado el cuarto, resultó empitonado sécamente por el muslo, derribado y vuelto a cornear con saña por el toro dueño de su presa mientras desde barraras saltaban al ruedo docenas de personas, entre ellos "El Soro" que al perder su conocimiento "El Juli" cuando intentó levantarse para seguir toreando, le sacó la lengua de la boca para que pudiera respirar. La conmoción fue tremenda al tiempo que parte de los espectadores de sombra reaccionaron por fin contra los vándalos que incluso habían seguido gritando a "El Juli" durante la breve y trágicamente interrumpida faena, asumida sin torear por Víctor Puerto quien se limitó a matar al toro. Arrastrado el bicho y tras unos segundos de angustioso silencio, la plaza estalló en una ovación que ningún miembro de la cuadrilla de "El Juli" recogió. No hacía falta. Y no la hacía porque desde este mismo momento, quedó restaurada la verdadera jerarquía del toreo con "El Juli" en el pináculo.

Hundida la tarde y alterados los turnos, la corrida continuó en mano a mano accidental. Rivera no dio pie con bola con el cuarto y con el sexto. Solo Víctor Puerto intentó levantarla con una faena valerosa frente al mejor quinto. Valiente de rodillas en su inicio, templada por redondos y poco a poco a menos por no entender técnicamente al toro que cambió al reiniciar el trasteo Puerto con la izquierda tras retirarse del bicho para dar unos naturales en otros terrenos donde el bicho no se comportó con la franquía anterior. Un bajonazo acabó con el cuadro y con la oreja que Víctor debería haber cortado. Otro que tal baila en tarde de oportunidad lamentablemente desperdiciada por el manchego.