LA INTRIGA DEL TOREO José Antonio del Moral

RAZONES Y SINRAZONES DE "EL CALIFA" TRAS SU CAIDA DE LOS CARTELES DE SAN ISIDRO

El nombre que más se ha escuchado en los teléfonos móviles de los profesionales y de los periodistas durante la pasada feria de Castellón ha sido el de José Pacheco "El Califa", reciente triunfador en Fallas y, por propia aunque forzada voluntad, ausente en la próxima feria de San Isidro que estos días terminan de confeccionar los empresarios de Las Ventas. Lo más normal y lógico habría sido que el todavía modesto espada de Xativa participara en la feria más importante del mundo, de cuya edición anterior también resultó triunfador a más de herido en la corrida de Dolores Aguirre, uno de los hierros más prestigiosos en la capital por el gran trapío que suelen tener sus toros y por las condiciones no siempre fáciles que sacan sus reses que, en los últimos años, sólo mataban los toreros de tercera y de cuarta división. Pero el caso fue que "El Califa" tardó en reponerse de aquél percance y que, una vez repuesto, prefirió aguardar hasta muy entrado el mes de julio para reaparecer, incumpliendo los contratos que tenía firmados para actuar en Valencia, donde pidió dos corridas y solo le dieron una, y en Azpeitia - ambas con toros de Victorino Martín - aparte de otra de Cebada Gago que tampoco cumplió, perdiendo la preciosa oportunidad de ratificar su triunfo isidril e ir haciendo camino para ocupar el sitio que ansía. Como cada cual. Las explicables aunque imprudentes prisas de "El Califa" en ser reconocido y pagado como si ya fuera figura empezaron a costarle muy caro y como el resto de la campaña del 2000 no le salió como esperaba - no triunfó en muchos sitios ni dio la talla en su última tarde de la Feria de Otoño de Madrid - su cotización quedó estancada a la espera de cuanto ocurriera en la presente temporada que solo acaba de empezar. La buena campaña que ha hecho "El Califa" en las Américas le ha dado nuevos bríos y su último éxito en Fallas envalentonó a su apoderado para pedir más dinero y mejores puestos en las ferias, empezando por la de Madrid, donde en principio iba a torear en tres corridas, una de ellas la ya mencionada de Dolores Aguirre. Pero hete ahí que un torero tan veterano y sobradamente consagrado como Enrique Ponce decidió apuntarse este año a los "aguirre" para hacer un gesto que le reconciliara con la plaza que se le ha puesto tan en contra como a casi todas las grandes figuras y la empresa madrileña ha cambiado los planes que tenía para esta corrida. A petición lógica de Ponce han puesto un torero por delante en el cartel y, en vez de "El Califa", actuará Eugenio de Mora, asimismo en trance de subir peldaños con la ayuda legítima de sus apoderados que son, precisamente, los empresarios de Las Ventas. Asumida de mala gana la exclusión y tras pedir el doble del dinero que le ofrecían sin resultado positivo, el apoderado de "El Califa" ha rehusado actuar nada menos que con "El Juli" en la Corrida de la Prensa con la opción de matar un toro de Dolores Aguirre y a dos tardes más en las que incluso puso pegas a la poca categoría de los toreros que le propusieron como compañeros de terna, Pepín Liria y Manolo Sánchez entre otros, quedando rota la negociación por lo que, al no torear en Sevilla ni en Madrid, "El Califa" tendrá que esperar otro año más a que las cosas le vengan de cara en estas dos plazas tan determinantes. Un petardo administrativo que a quien más perjudica es al torero.

Como siempre ocurre en estos casos, a los pocos minutos de conocerse los todavía incompletos detalles de tan polémica decisión, el apoderado de "El Califa" comunicó con disgusto su mal calculada respuesta y se armó el follón. Ponce fue demagógica e inmediatamente declarado culpable de vetar a "El Califa" pese a ser quien más ha ayudado a su paisano y el pretendido gesto lo quieren convertir en pasión para el autor. El penúltimo capítulo de esta intriga lo ha cubierto el propio "Califa" al fracasar en Castellón frente a una mala corrida de Cuadri que muchos esperaban triunfal para atizar más el fuego contra los Lozano y, sobre todo, contra Ponce, que ha intentado apagar la hoguera desmintiendo su participación en el supuesto veto - cuestión que la mayoría de la crítica se niega a creer -, quedando por escuchar la última palabra de los empresarios de "Las Ventas" cuando presenten sus carteles.

Las razones "El Califa" son, desde luego, comprensibles pero en absoluto consecuentes desde el punto de vista profesional porque para acceder al rango de figura con todas sus consecuencias hay que demostrarlo durante dos o tres temporadas cuando menos: las del lanzamiento basado en triunfos puntuales en escenarios trascendentales - caso en el que se encuentra actualmente "El Califa" - y las de ratificación por regularidad triunfal y fuerza taquillera en todos los cosos, sin renunciar a ninguna comparecencia por costoso que sea o le parezca al interesado. Lo que, por el momento, no ha sido capaz de conseguir el pretendiente y de ahí la sinrazón de sus ya demasiado habituales pataletas. Porque no basta triunfar en Madrid y en Valencia un par de veces. Hay que repetir y repetir sin desmayo y sin renunciar a nada aunque se sufran injusticias hasta romper definitivamente. Ya lo dijo don José Flores "Camará" cuando a "Paquirri" le pasó algo parecido y pensó en quitarse de en medio de un compromiso que surgió: "Tienes que aprender a ser yunque para cuando seas martillo". Ojalá que dentro de diez años le acusen a "El Califa" de lo mismo que ahora a Ponce. Así fue, así es y así será siempre de complicado y duro el toreo. Por eso es la profesión más difícil y más hermosa del mundo.