MINIFERIA DE PRIMAVERA EN SAN SEBASTIAN José Antonio del Moral

FERNANDEZ MECA CORTA LA OREJA DEL UNICO "VICTORINO" BUENO EN UN SUFRIDO MANO A MANO CON RUIZ MIGUEL TRAS UNA ESPELUZNANTE AUNQUE MENOS GRAVE COGIDA DE PADILLA

Nueva plaza cubierta de Illumbe. Segunda de feria con dos tercios de entrada. Seis toros de Victorino Martín, desigualmente presentados y en su mayoría terciados, nobles, flojos y sosos salvo el quinto que sacó peligro y el sexto que resultó muy bravo y con clase por el pitón derecho. Por cogida de Juan José Padilla (salmón y oro) nada más salir el tercero toro, la corrida se convirtió en un mano a mano. Francisco Ruiz Miguel ( prusia y oro): Bajonazo, leve división al saludar. Estocada caída y dos descabellos, ovación. Tres pinchazos huyendo y sartenazo alevoso, silencio tras ser muy pitado durante la faena. Fernández Meca (grana y oro): Dos pinchazos y estocada, aviso y ovación. Dos pinchazos y estocada baja, aviso y silencio. Media tendida, oreja. Juan José Padilla fue intervenido en la enfermería de cornada con dos trayectorias a la altura de la clavícula que solo afectaron a la masa muscular sin mayores complicaciones.

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La siempre esperada corrida de Victorino Martín - aunque no tanto pues no llenaron la plaza - no dio el juego apetecido y en cuanto a presentación debió ser el lote en principio preparado para Castellón a donde seguramente mandó el encierro que otros años lidia en Olivenza. Salvo el sexto no tuvo trapío para una plaza de primera categoría. Tampoco su juego fue para tirar cohetes aunque se salvó con el último toro de una tarde en su mayor parte aburrida y decepcionante. Tan solo Juan José Padilla podría haber dado espectáculo pero se frustró al recibir el tercer toro de rodillas demasiado cerca de la puerta de chiqueros. El toro no debió ver el capote de Padilla y se fue más derecho que una vela a la yugular del jerezano quien, prendido y volteado dramáticamente, dio la impresión de llevar una cornada mortal. Milagrosamente se salvó y a medida que iba desarrollándose el festejo las alarmantes noticias que llegaban al tendido fueron progresivamente alentadoras a la vez que desesperantes pues al mano a mano improvisado que deparó el accidente carecía de interés. Sobre todo después de ver a un Ruiz Miguel capitidisminuido de valor y a un Fernández Meca tan torpón y vulgar como acostumbra. Hasta la lidia del sexto, solo dos sensacionales pares de banderillas de "El Chano" en el cuarto toro tuvieron brillo e interés. Ruiz Miguel anduvo facilón, siempre por las afueras y relativamente templado con sus dos primeros toros, incapaz y a la deriva con el mal quinto y desastroso con la espada. A estas alturas de su carrera y tras reaparecer por tercera vez, nadie entre los más sensatos podía esperar más del ya avejentado torero de la Isla. Otra pena más que lamentar y padecer entre los que pretenden ganar unos millones de modo tan peligroso como oportunista. Parece mentira que los toreros puedan llegar a perderse el respeto de esta manera y en este caso verdaderamente heroico con mayor motivo por la enorme cantidad de gestas que Ruiz Miguel ha sumado durante sus mejores años.

"El Chano" volvió a poner la plaza boca abajo con los palos en el sexto que tomó un segundo puyazo con verdadera bravura y que llegó a la muleta por el lado derecho para cantarlo en latín. Meca lo medio aprovechó cantándolo en francés con muletazos diestros que ligó a los de pecho sobre ambas manos. Pero no se atrevió a colocarse en serio al intentar los naturales y por la izquierda fue desbordado, volviendo a derechas para retomar el entusiasta vuelo del trasteo hasta matar con prontitud y rápidos efectos. La oreja fue de ley pero el toro fue de dos.