ULTIMA DE FALLAS José Antonio del Moral

VUELTA Y OREJA FACILONA PARA BARRERA CON EL UNICO BUEN LOTE DE LA CORRIDA DEL "CAPEA"

Valencia. Ultima de Fallas. Tarde primaveral y lleno absoluto. Seis toros del "Niño de la Capea", en su mayoría regordíos y muy apagados en el último tercio, salvo el tercero que, pese a mansear en varas, resultó excelente para la muleta y el sexto que se movió y fue manejable. "Espartaco" (marino y oro): Tres pinchazos, media tendida y tres descabellos, aviso y silencio. Estocada trasera algo atravesada y descabello, ovación. Enrique Ponce (gris perla y oro): Pinchazo hondo y descabello, bronca a la presidencia por no haber devuelto el toro. Tres pinchazos y buena estocada, aviso y silencio. Vicente Barrera (grana y oro muy viejo): Pinchazo, media tendida y descabello, vuelta. Estocada, oreja de paisanaje.

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Los dos puyazos de rigor en las plazas de primera categoría no los aguantaron las gordas reses de Capea por lo que se vinieron completamente abajo. Solo el tercero llegó a la muleta con clase y recorrido, quizá por mansear en el caballo y no dejarse pegar tanto por el piquero. También duró y se movió más que la mayoría el sexto pese a su escasa fuerza. Total, otro fiasco ganadero y otra corrida de expectación defraudada, pese al lote de toros aludido, desaprovechado en cuanto a resultados por Vicente Barrera que sólo cortó una oreja de última hora y por puro paisanaje. Porque esta postrer faena de muleta careció de temple por dejarse enganchar en la mayoría de los pases que la compusieron y tan solo la estocada valió la pena. Los valencianos quisieron premiar con un cartílago de este toro la buena faena que Barrera había llevado a cabo frente al gran tercero, estropeada al entrar a matar de mala manera aunque, en cualquier caso, lo único realmente estimable que sucedió en la última corrida de Fallas. Faena limpia y muy bien ligada por redondos y pases de pecho aunque sin templar cuando Barrera se echó la mano a la izquierda. Un derechazo circular de espaldas cosido a un redondo frontal y a dos de pecho sin solución de continuidad y tan quieto como una vela - así llevo a cabo Vicente casi toda la obra - remedió el defecto y terminó por redondear una actuación que podría haberle proporcionado un gran triunfo. Lástima que se le escapara.

Lo demás fue un sufrimiento continuo por lo muy limitado que vimos a "Espartaco" con sus dos toros - el primero un marmolillo y el cuarto apenas manejable - con los que se cubrió técnicamente utilizando todas las ventajas posibles y sin la firmeza de pies indispensable para actuar con un mínimo de dignidad. El público, sin embargo, respetó e incluso aplaudió a la gran figura de los 80 tras ser arrastrado el cuarto toro. Todo lo contrario que a Enrique Ponce, maltratado ayer por sus paisanos que envidian su fortuna y ya no soportan su largo reinado. Ponce ha sido el peor librado en esta feria por su nula suerte con los cuatro toros que ha tenido que matar. El segundo de ayer quedó inútil después de un por cierto gran puyazo de Antonio Saavedra y el quinto, al que quitó bien por chicuelinas, por venirse materialmente abajo tras otro quite de Barrera, ciertamente inoportuno. Nada más iniciada la faena se paró el toro y aunque Ponce insistió no pudo dar un solo muletazo en condiciones.