CUARTA DE FALLAS EN VALENCIA José Antonio del Moral
GRAN CORRIDA DE "TORRESTRELLA" Y TRIUNFO EXAGERADO DE VICTOR PUERTO
Valencia. Cuarta de feria. Tarde fresca y más de tres cuartos de entrada. Seis toros de "Torrestrella", bien aunque desigualmente presentados. Bravos y nobles en distintos grados de fuerza. El segundo y, sobre todo, el quinto, extraordinarios por su bravura y clase. Manuel Díaz "El Cordobés" (amapola y oro): Pinchazo y estocada baja, silencio. Pinchazo y estocada, silencio. Víctor Puerto (turquesa y oro): Estocada caída y descabello, oreja. Estoconazo desprendido, dos orejas. Miguel Abellán (verde oliva y oro): media tendida atravesada y tres descabellos, oreja. Víctor Puerto salió a hombros.
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Con la plaza casi llena y muchos aficionados de otros lares en los tendidos, tuvimos la suerte de ver una excelente corrida de don Alvaro Domecq, convaleciente de un infarto, ya superado, aunque forzosamente ausente en estas Fallas. Hubiera disfrutado mucho con sus preciosas reses y, sobre todo, con el toro quinto llamado "Malasuerte", imagino de la misma familia que aquél "Buenasuerte" que consagró a "Paquirri" en Madrid como máxima figura de su tiempo. Y entre la buena y la mala suerte - según se mire - anduvo ayer su matador, Víctor Puerto, porque si de una parte su triunfo al cortar las dos orejas mas otra a su anterior toro resultó incontestable numéricamente hablando, en los círculos más entendidos y entre los profesionales se dijo y se dirá que el torero manchego no anduvo a la altura de la calidad de sus enemigos y, sobre todo, de la del quinto aludido al que debería de haber indultado. Cuatro largas cambiadas le pegó, seguidas de infinidad de capotazos, con quite de Abellán y réplica de mismo Puerto, mas una faena sobre la derecha en la que solamente hubo ligazón, ritmo, intensidad y hondura en la primera tanda y muy pocos naturales - por el lado izquierdo se le escapó a Puerto el "cortijo" - mas otra vez con la diestra en series cortas de dos y el de pecho hasta matar de efectivo estoconazo del que rodó el toro sin puntilla, quedándole otros veinte pases por pegar. Lo lógico habría sido que la presidencia hubiera ordenado la vuelta al ruedo del toro antes de conceder la oreja que el público pidió con clamor y que hubiera tenido el valor de negar el segundo cartílago para establecer la diferencia de calidad entre los contendientes e imponer justicia. Pero ya es común que en los palcos presidenciales no haya aficionados de categoría. No obstante y aunque con el segundo toro vimos a Puerto menos dispuesto que el año pasado, más pendiente del tendido que del toro y aisladamente centrado, en cuanto a resultados no se puede negar que este exagerado triunfo le sitúa en la rampa triunfal del inicio de temporada.
Sin sitio ni alma, tristón, refugiado en la técnica defensiva y, por ello, intrascendente anduvo Manuel Díaz "el Cordobés" con dos toros nobles aunque sin tanto brío como los de sus compañeros. Y muy valiente, entregado, presente en la lidia y algo torpe Miguel Abellán que anduvo muy a merced del tercer toro - el más encastado del lote y por ello el más complicado de entender - y bastante mejor con la muleta y con la espada frente al último, al que cortó una oreja que, sin duda, le dará ánimos para seguir, aunque sería deseable que Abellán sosegara sus ímpetus.