LA RESACA José Antonio del Moral

LA CONSAGRACIÓN DE CABALLERO Y SUS EFECTOS

El incontestable triunfo de Manuel Caballero con la buena corrida de Torrealta

- mejor de lo que fue gracias a su temple magistral - le ha situado definitivamente en la primerísima fila del toreo. Señorial y sin alharacas de ninguna especie, se hartó de torear por naturales al primer toro para que nadie le acusara de que le había faltado otra tanda, dando una lección sobre distancias, pulso y torería de colonia añeja sin más réplica que la que él mismo se dio con el no tan fácil cuarto, brindado a Paco Camino en gesto de premonición. La "cátedra" de Caballero con este toro central de la corrida no obtuvo doble premio porque el toro no permitió alegrías estéticas, pero sí el reconocimiento de que estamos ante un maestro consumado. La progresiva construcción de la corta embestida del toro que convirtió en larga, como cosió un muletazo a otro sin permitir nunca que el bicho le enganchara la muleta en una sucesión de tandas que parecieron juntar todos los pases como si fueran uno solo y como suavizó el remate de los pases por alto para que la poca fuerza del animal no quedase delatada, confirmaron en Sevilla lo que el pasado enero le hizo figura imprescindible en México con un toro muy parecido de "Xajay" en la última corrida de la temporada grande en el coso de Insurgentes.

Y gracias a tanta maestría rompió la mejor tarde de esta feria. Ni Miguel Abellán ni un "Juli" observado con la lupa que Sevilla utiliza cuando "espera", habían conseguido superar las respectivas aunque intrascendentes dificultades de sus dos primeros toros. La espesa y lógica inexperiencia de ambos necesitaba de la suerte que les llegó con las dos últimas reses del lote y sus respuestas nos llevaron al encontronazo más apasionante que hayan tenido dos toreros en lo que va de temporada. La pareja compitió en trance explosivo, sin respiro ni cuartel, con la participación de un público tan desbordado de entusiasmo que contagió a la presidencia. Abellán en busca del triunfo que necesitaba en su presentación. Y "El Juli" como reacción ante sí mismo y para responder a lo poco que había sucedido en su primer toro, sin olvidar el "calvario" del día anterior. Ya avisé ayer que la excepcional raza de "El Juli" podría salvarle de la hoguera que le están preparando los de Madrid. Mejor para él. Será duro, muy duro su caminar de ahora en adelante. Pero en vencer tanta aspereza encontrará su mayor gloria.