LA ACTUALIDAD TAURINA EN ESPAÑA José Antonio del Moral
EL MAGISTERIO DE ENRIQUE PONCE Y UNA GRANDIOSA FAENA DE CURRO VÁZQUEZ HICIERON HISTORIA EN LA INAUGURACIÓN DE LA NUEVA PLAZA CUBIERTA DE "VISTALEGRE" EN MADRID.- CONFLICTIVA SUPENSIÓN DE LA CORRIDA EN LA QUE IBA A REAPARECER "EL CORDOBÉS" JUNTO A CURRO Y "ANTOÑETE".
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De la antigua "Chata" al ahora llamado "Palacio de Vistalegre". Desde aquella placita despintada sin palcos al ruedo más funcional y moderno del mundo habían pasado muchos años de sequía, a la espera de que la ciudad de Madrid volviera a contar con dos escenarios taurinos importantes y complementarios. Aunque esta nueva plaza tampoco restará categoría a la monumental de "Las Ventas", el solo hecho de que 14.000 espectadores puedan ver toros en cualquier mes del año sin las molestias climatológicas que en la capital son habituales y extremas, convierten el nuevo coso en el recinto más cómodo que hayamos conocido nunca y por ello imprescindible. Ni la cubierta del viejo coso de Zaragoza - de la que también fue responsable el empresario Arturo Beltrán - ni siquiera la nueva y asimismo cubierta plaza de Illumbe en San Sebastián pueden compararse al nuevo coliseo madrileño. La inauguración formal del magnífico edificio el pasado 12 de abril constituyó uno de los acontecimientos sociales más relevantes del año, aparte lo sucedido en las dos primeras corridas de la miniferia organizada a tal fin. Quizá se echó de menos un solemne ceremonial previo al paseíllo de las cuadrillas. Pero el público que abarrotaba el recinto lo compensó con una estruendosa ovación que dedicó, puesto en pie, a los tres matadores que tuvieron el honor de atravesar la arena de "Vistalegre" por primera vez. Curro Romero, José María Manzanares y Enrique Ponce fueron los privilegiados que alternaron frente a un encierro de la ganadería con el hierro más antiguo de España, Juan Pedro Domecq. Lástima que los toros de Juan Pedro no estuvieron luego a la altura del evento. Desigualmente presentados, dieron un juego muy mediocre - los dos primeros inválidos - y de no haber estado Ponce, la corrida habría sido un desastre tan solo paliado por los destellos aislados del viejo "faraón" - abroncado tras matar de mala manera al toro que abrió plaza y premiado alegremente con la oreja del cuarto en el que, al menos quiso, recetando dos docenas de pases movidos y enganchados que el público jaleó como si hubieran sido colosales - y de un quite por chicuelinas de Manzanares quien, con el peor lote, salió de la plaza con más pena que gloria. Una vez más y, a golpe cantado con acostumbra en las grandes ocasiones, el protagonista de la tarde fue Enrique Ponce. Cortó la primera oreja en la historia de la plaza al muy peligroso tercer toro, estrenando también la enfermería para que los doctores le reconocieran de posibles percances sufridos al ser volteado dramáticamente en su arriesgada labor de dominio y, finalmente, fue el primero en salir a hombros por la Puerta Grande después de repetir triunfo con el sexto de Juan Pedro, al que entendió con la inteligente maestría que le caracteriza en una faena sobre la mano derecha, llena de enjundia y de temple que hubiera sido digna de dobles trofeos de no haber pinchado antes de agarrar la definitiva estocada. Tampoco faltaron los gritos de los "embajadores" del tendido 7 de Las Ventas que acudieron para reventar el triunfo de Ponce en su vano intento de importar el ambiente hostil de la Monumental. Hubo quienes se quejaron de lo terciado del envío ganadero, en la equivocada creencia de que esta plaza iba a ser un remedo de "Las Ventas". Se conoce que nunca habían pisado la antigua plaza de Carabanchel, donde en su día triunfaron por lo grande y con reses bastante más pequeñas Luis Miguel Dominguín, Antonio Bienvenida, Rafael de Paula, "El Viti", Angel Teruel, Palomo Linares y, sobre todo, Curro Vázquez quien en este mismo ruedo ilusionó a los aficionados durante su pletórica y ya famosa etapa de novillero hasta sufrir una cornada gravísima la tarde de su alternativa a consecuencia de cual perdió la oportunidad de convertirse en gran figura. Pero quiso el destino que tras un periodo de ostracismo fuera anunciado en la segunda corrida inaugural y que le saliera un toro de ensueño para convertir en realidad la faena que tantas veces soñó. Perfecta de cabo a rabo y, por supuesto, memorable dada su excelsa limpieza, portentosa inspiración y sobrecogedora naturalidad. De nuevo Enrique Ponce triunfó por partida doble por lo que pudo acompañar a Vázquez en su clamorosa salida a hombros, quedando inscrito el nombre de ambos en las dos primeras páginas gloriosas de la nueva plaza.
Y en estos mismos días de anunciados acontecimientos, la frustrada reaparición de Manuel Benitez "El Cordobés" del Domingo de Ramos en Jaén. La pertinaz y para el campo bendita lluvia de la que nos habíamos librado en la plaza cubierta de "Vistalegre", embarró el ruedo jienense hasta el punto de hacerlo impracticable. No obstante, la empresa se esforzó para que la corrida se diera y, una vez decidido el sorteo, se procedió a limpiar el ruedo mediante potentes máquinas que hubieron de repetir la intervención poco antes de la hora anunciada para el inicio del festejo. Muy canoso Benitez, sonriente a carcajadas, bien vestido y con pinta de comerse a todos, hizo feliz su entrada en el patio de cuadrillas con tiempo suficiente. Curro Romero, de verde esperanza y poco oro, diez minutos más tarde y con cara de no querer, mientras Antonio Chenél "Antoñete" - 190 años sumaban entre lo tres - aguardó más de una hora sin abandonar el coche que le condujo a la cita, mal ceñido por un terno rosa desvaído con taleguilla güera sobre sus piernas de alambre y con gesto de huir despavorido en cuanto sonaran los clarines. Una hora y media estuvo el público esperando a que las máquinas y los areneros arreglaran la pista, a la que los divos accedieron en peripatética escena al sobrepasar como pudieron los montones de barro acumulado en la puerta de los sustos. Y menos de un minuto tardaron en decidir la suspensión por lo "blando" del piso, gesto que el gentío saludó arrojando cientos de almohadillas. No habrá otra ocasión igual, pues "El Cordobés" saldrá el próximo sábado en Marbella mano a mano con "El Juli", "Antoñete" volverá a compartir los micrófonos de la radiodifusión informativa con su apoderado y jefe y Curro se aparecerá para abrir feria el Domingo de Resurrección en el dorado albero de la Maestranza de Sevilla junto a Ponce y a Morante de la Puebla. Allí estaremos y desde allí les contaremos lo que ocurra cada tarde.