LA ACTUALIDAD TAURINA EN ESPAÑA José Antonio del Moral

LA CAMPAÑA SE TIÑÓ PRONTO DE SANGRE: JOSÉ TOMÁS HERIDO EN SU SEGUNDA CORRIDA DE UNA TEMPORADA AL LÍMITE DE LA POLÉMICA Y "ESPARTACO" NO TERMINA DE RECUPERARSE DE SU CORNADA EN VALENCIA.

Tras presenciar la reaparición de "Joselito" en su mano a mano con José Tomás en Castellón me atreví a pronosticar lo que sucedería un domingo después en Zaragoza: Más de lo mismo respecto a la incondicionalidad del público y a la pésima presentación del ganado con los problemas añadidos de las plazas de primera y el típico baile de camiones - se vieron más de veinte toros antes de soltar una escalera intolerable -, constatar la proverbial irregularidad de "Joselito" que posiblemente andaría "espeso", y el riesgo que tendría Tomás de resultar herido. Dos veces cogido en Castellón aunque con suerte, lo normal era que en siguiente festejo no tuviera tanta y así fue. Al día que escribo, salvo su apoderado, su inseparable colega y él mismo, nadie puede explicase en el mundillo por qué Tomás insiste en permanecer un minuto más dentro de la secta que le ata a una situación insostenible. Una joven figura con tan fortísimo impacto no debería haberse prestado nunca a servir de paraguas protector de una veterana figura desgastada con un capital multimillonario ya conseguido. Era lógico que "Joselito", con tantos años de alternativa y ya de vuelta, no quisiera actuar en las ferias más importantes para llevar a cabo una temporada suave en su regreso, valiéndose de su prestigio para poder triunfar sin problemas en las plazas de segunda y utilizando como pretexto su negativa a ser televisado. Pero lo que no tenía pies ni cabeza es que José Tomás le secundara en la misma estrategia. El por exageradamente jaleado triunfo de "Joselito" en la primera cita, situó a José Tomás en el disparadero de ganarle como fuera en la segunda y ello, unido a la situación límite que este debe padecer, presionado en sentido contrario por los que le rodean y antes que nadie por su propia e indiscutible entrega, ya le tiene en la cama a la espera de una recuperación para seguir con la misma canción: no poder actuar en las plazas más determinantes y perder una millonada que nunca volverá. Extraña por desprendida personalidad que aun correspondiéndose con su trágica y asustante por descontrolada manera de torear, no tiene nada que ver con el entramado comercial del toreo que trata, precisamente, de que los que más se arriman y exponen ganen más dinero. Algo que sin el concurso de la televisión es y será absolutamente imposible. Y aparte, el cómo y por qué fue cogido José Tomás en Zaragoza por un toro que ya le había avisado y amagado: Por el vicio expresivo que el torero cogió el año pasado de cruzarse ante la cara del toro dando pasitos a la vez que moviendo las caderas con la muleta retrasada antes de pararse de una vez adelantando el engaño para citar sin "toques" perceptibles. Los toros ven y acosan a lo que se mueve, por lo que esos movimientos corporales que tanto gustan a los acérrimos de Tomás le traerán más disgustos en cuanto los toros que lidie no sean las obedientes "monjitas" que busca el señor Martín Arranz. Tan singular artista, debería prestar más atención al mando y al sometimiento de los animales que no se acomodan a sus lánguidas particularidades estéticas en vez de abandonarse tan frecuentemente al desastre que siempre supone una cornada.

Y hablando de cornadas, "Espartaco" no termina de recuperarse de la que sufrió en Valencia. Juan Antonio Ruiz empezó a entrenar antes de la cuenta e igual que le sucedió por precipitar su reaparición cuando hace cinco años sufrió una grave lesión deportiva, vive ahora la zozobra de su posible ausencia en las tres citas que tiene anunciadas en la Feria Sevilla. Sentiríamos no verle en el escenario de sus mayores triunfos, aunque nos dolería más que lo hiciera sin sitio y con la raza que nunca le abandonó. Mezcla que siempre fue peligrosa para hacer el toreo desde la responsabilidad de las grandes figuras y que a "Espartaco" le ha llevado últimamente al borde del abismo. Caso opuesto al de José Tomás como torero en todo pues jamás hizo algo sin pensarlo ni medirlo antes, durante y después de la lidia, geómetra regularísimo y virtuoso máximo del temple, "Espartaco" arriesga ahora todo lo que ganó en pos de prolongar el éxito que se le fue y ahora intenta rubricar con la ya imposible excelencia que gozó durante la década de los 80. Tanto un caso como otro, los dos toreros son protagonistas estos días de la gran verdad de la fiesta: la soledad ante la muerte en pos del arte. Esta temporada, tan pronto teñida por la sangre de ambos, comienza apasionante.