LOS TOROS EN INVIERNO José Antonio del Moral

REAPARICIONES PARA EL 2001: ¿ UNA ODISEA EN EL ESPACIO ?

El título de la gran película de Stanley Kubrick también podría servir para el que estos días merecen las sucesivas noticias sobre las reapariciones que se anuncian para el próximo año: Francisco Ruiz Miguel, José Ortega Cano, Marcos Sánchez Mejías y "Jesulín de Ubrique". La de éste último, única natural por tratarse del regreso de un torero todavía muy joven y con categoría profesional pese al declive que sufrió su meteórica y espectacular carrera, interrumpida sin despedirse oficialmente hace dos temporadas; mientras que la de los otros tres resulte más difícil de explicar por todo lo contrario, si bien el caso de Sánchez Mejías lo es por lo que parece último y desesperado intento de ser quien nunca logró ser pese a su excepcional clase, apenas sostenida por falta de valor y de capacidad.

Lo de Ruiz Miguel y Ortega alarma por tratarse de dos toreros que a pesar de que en sus años de plenitud fueron mucho en sus respectivas categorías, ya se han despedido formalmente un par de veces tras su inapelable decadencia, falta de fuerza y escaso tirón en las taquillas. Imagino que la vuelta que pretende Ruiz Miguel es - como casi todas y la suya en mayor grado - por imperiosa necesidad de dinero. El año pasado actuó en la Semana Grande de San Sebastián a petición propia con el pretexto de matar su corrida de "victorinos" número 100 - realmente fue la 70 - lo que era de sobra meritorio. El éxito que logró ante uno de esos toros nobilísimos que ahora echa el "cateto" de Galapagar mas lo mucho que se jaleó la hazaña en los medios, le han servido para lanzarse a la piscina con un reto nada fácil ni prudente: su pretensión de actuar en todas y cada una de las corridas que lidie Victorino Martín y , si es posible, con televisión en directo para aumentar la soldada. Primero tendrá que ser contratado para las dos primeras y armar el "taco". Luego, ya veremos. . .

En la sorpresiva y a la postre contradictoria vuelta de Ortega Cano fue sorprendido hasta el propio interesado. En el corto espacio de tres días declaraba en una revista especializada que el rumor sobre su vuelta no era cierto mientras en las emisoras de radio y televisión manifestaba con entusiasmo que regresaba ilusionado porque le bullían sus sentimientos de artista y, aunque pensaba cobrar lo "suyo", no lo hacía por dinero. Al parecer fue Eduardo Canorea quien sacó a Ortega de sus casillas cuando al visitarle en su finca para elegir una novillada le propuso dos tardes en La Maestranza y apoderamiento. Curiosa, al menos, la oferta del nuevo empresario quien para justificar la locura ha llegado a decir que "en el escalafón actual faltan referentes". Referencias ¿de qué?: de impotencia e inseguridad ante la más mínima dificultad ?. De toros y más toros bravos desaprovechados?. En los mentideros taurinos se hacen cruces con las declaraciones de uno y otro. Si el hijo de dos Diodoro cree que Ortega puede sustituir a Curro como "referente" está aviado. Y si lo que pretende es que la gente se lo trague a menos coste, peor. También habrá que esperar y ver si Ortega Cano sale en plan serio o a "esperar un toro que no le mire a la hombrera".

"Jesulín", como decíamos, es el único que mantiene interés porque es de suponer que regresa con responsabilidad y todas sus consecuencias. Sin embargo, su pretensión de hacerlo mediante un apoderamiento que le asegure por delante el dinero que ganó en su mejor momento y un lugar en los carteles de lujo, le ha obligado a peregrinar en busca de un mirlo blanco que, naturalmente, no encontró. Tras mandar a paseo a Manolo Morilla, pasó por casi todas las "casas" grandes y al final cayó en manos de Pepe Luis Segura, actual apoderado de Juan José Padilla y renovado de Ruiz Miguel, si es que cuaja su intentos. Supongo que Segura les habrá dejado las cosas claras a lo dos. Por si no lo la hecho - la historia vale para todos - y, salvando las distancias, les voy a contar lo que le pasó nada menos que a Antonio Ordóñez cuando reapareció en 1965. Antonio solo tenía tres corridas apalabradas: la de su vuelta en Málaga el Domingo de Resurrección, otra en la feria de Jerez y una en San Isidro con toros de Pablo Romero. Cuando Canorea padre fue a su finca "Valcargado" con intención de contratarle para la feria de Sevilla, Ordóñez le pidió dos corridas al mismo dinero que entonces cobraba "El Cordobés" y don Diodoro le dijo que naranjas de la china. Ausente, pues, de Sevilla, el rondeño acabó con el cuadro en Málaga, cortó dos orejas en Jerez, se llevó todos los premios en lid de la feria de San Isidro y, al día siguiente, todos los empresarios le contrataron al máximo. También Canorea para la feria de Sevilla del 66, pero Ordóñez lo rechazó con la soberbia que le caracterizaba. En el 67 llegaron, por fin, a un acuerdo y Antonio cuajó las dos tardes más importantes de su vida en Sevilla. Por si algunos no se acuerdan les refresco la memoria: la de los "Benitez Cubero" con Litri y Romero y la de los toros de Urquijo con Diego Puerta y José Fuentes. En las dos salió por la Puerta del Príncipe. Tomen nota los atrevidos.