José Antonio del Moral

EL TOREO SOÑADO DE CURRO VAZQUEZ

Seguro que Curro Vázquez había soñado muchas veces que una tarde le caería en suerte un toro que le dejara hacer el toreo que siempre quiso hacer y que también soñó. Era el toreo que logró en tantas ocasiones de novillero en la madrileña plaza de "Vista Alegre", a donde muchos aficionados fuimos una y otra vez para cerciorarnos de su maravillosa y segura factura hasta que la frecuencia del "milagro" se rompió por una gravísima cornada el día que le doctoraron como matador de alternativa en esta misma plaza. Desde entonces, la muy larga carrera de Curro Vázquez fue una prolongada pesadilla en la que el torero tuvo que luchar consigo mismo y contra las circunstancias que sus accidentadas limitaciones profesionales le impusieron pues, sabiéndose dueño del "don", fueron muy pocos los toros que, por su forzada insuficiencia de fondo, le dejaron "estar" para "ser" rotunda y limpiamente fiel al muy elevado concepto de su forma de torear. Con el capote, sobre todo a la verónica, en su versión más excelsa por armoniosa, suave y aterciopelada. Y con la muleta por su inverosímil perfección y sutil intensidad. Los lances y muletazos más naturalmente ligados tan despacio y por lo clásico que hayamos visto en nuestra vida.

En la persistencia en tal empeño y a los 31 años de aquella inoportuna desgracia, el destino ha querido regalar a Curro la razón torera que, pese a los sinsabores, le mantenía en activo y precisamente ilusionado con su presentación en la nueva "Vistalegre" que también llaman "palacio". Apelativo que a nadie extrañará tras la palaciega faena de Curro Vázquez, ya y para siempre recuerdo imborrable de cuantos disfrutamos con su "sueño" hecho realidad.