DESIERTO DE LAS TABERNAS
En Andalucía, en la provincia de Almería se distinguen claramente tres espacios naturales -el desierto de Tabernas, la sierra de Alhamilla y Sorbas-, desde los que los interesados en presenciar las maravillas gestadas por ej clima desértico podrán saborearlas sin necesidad de abandonar el Viejo Continente.
A través de la Ruta del Desierto, que acoge los territorios propuestos para ser declarados como el tercer Parque Nacional Andaluz, se accede a uno de los paisajes más singulares de Andalucía. Los desiertos parecen desafiar cualquier forma viva y paradójicamente, sus numerosas manifestaciones de vida nos dan la más clara lección de tenacidad.

La aridez de Tabernas
Situado entre las sierras de los Filabres y de Alhamilla, se localiza el Desierto de Tabernas. Espectacular por su belleza, por las soledades que allí acampan y por sus desafiantes formas de vida, nadie permanece ajeno a su resplandor. En él predomina un clima mediterráneo subárido, con escasas precipitaciones que no alcanzan los 250 mm anuales y temperaturas medias superiores a los 17º C, características que indudablemente lo convierten en el único merecedor de este nombre en todo el continente europeo. Integrado en un paraje natural protegido de 11.474 hectáreas, se accede a su interior a través de la , que discurre en la provincia de Almería, entre Pechina y Sorbas.
Durante su recorrido, este singular conjunto de paisajes desérticos refleja una vegetación xerofítica, autóctona del sureste español, con especies únicas en Europa. Las gramíneas más frecuentes son el esparto común, la cebada silvestre y la avena estéril, entre otras. Entre la avifauna típica de la zona se encuentra la perdiz roja, la paloma zurita y la tórtola, siendo el cernícalo la rapaz más abundante. También se localiza en la aridez de estas tierras las dos especies de erizos españoles, el moruno y el europeo occidental, así como dos de los representantes de la fauna esteparia, el alcaraván y el camachuelo trompetero.
Este desierto ha sido en muchas ocasiones el escenario perfecto para el rodaje de westerns. Así, en su interior, se ofrecen auténticos espectáculos de recreación del oeste americano debido a la perfecta conservación de los poblados minuciosamente construidos para la grabación de estos films, que alcanzaron su esplendor entre finales de los 60 y principios de los 70. Estos mismos parajes fueron antaño lugares de paso para las caravanas, que bajaban de las nieves granadinas por las Alpujarras.
En estos poblados de cine, los amantes del senderismo pueden iniciar un recorrido de cuatro horas, para el que se aconseja llevar agua en la temporada estival, que los conducirá desde el transmisor del Colativí, en pleno desierto, hasta el Cerro de Oro, para terminar en el Barranco del Rey, donde se encontrarán con los baños de la Sierra de Alhamilla.

Un oasis en el desierto
Pero de seguir en automóvil, a escasos kilómetros de Tabernas, y siguiendo la N-340 en dirección este se encuentra la Sierra de Alhamilla. En las estribaciones de la Cordillera Penibética, este paraje natural de 8.392 hectáreas, rompe la sequedad de esta zona configurándose como un inesperado pulmón verde de encinas y chaparros en medio del desierto de Tabernas, lo que constituye un refugio ideal para los vertebrados de la zona.
Su armonía orográfica se quiebra con la aparición del pico Colativí, que con sus 1.387 metros, es su cota más alta. El ascenso a pie a esta cima, que ofrece una panorámica del desierto y del mar, de los campos de Tabernas y Níjar, tiene una duración aproximada de tres horas.
En Sierra de Alhamilla, a su bosque de encinas y chaparros se le unen pinares de pino carrasco y pino negral; compartiendo el resto de la extensión numerosas especies de flora autóctona muy adaptadas a este suelo árido, como la retama y la genista.
En cuanto a la avifauna, destaca la presencia de numerosas rapaces en el área protegida, como el halcón peregrino, el águila calzada, el ratonero común, el azor, el águila perdicera y el cernícalo vulgar.

Para especialistas
En el término municipal de Sorbas, donde está en construcción un Centro de Visitantes, se alza el último de los espacios que vertebra la Ruta del Desierto. Sin abandonar la N-340 se desdibuja otro teatro natural almeriense de inigualable belleza, el Paraje Natural de Karts en Yesos de Sorbas. Esta zona semidesértica de 2.291 hectáreas, está formada por un conjunto cárstico de yesos originando un entramado de cuevas, pasadizos y grutas que dibujan un paisaje natural y único. El ingeniero natural que ha diseñado estos parajes es el río Aguas, complementándolo con remansos y estanques que acentúan aún más la estética inusual de la zona. La fértil presencia del agua favorece la aparición de una relativa abundancia de vegetación hidrófila.
Pero quizás lo más interesante está en sus formaciones subterráneas, que han dado lugar a un tipo de turismo de minorías pro su gran interés para el estudio geomorfológico y espeleológico. Un sendero entre Sorbas y la cortijada de La Huelga, paralelo al río Yeguas, permite contemplar una naturaleza virgen, con formaciones geológicas en yeso, estalactitas y estalagmitas y cuevas.
Su vegetación es típicamente esteparia, con un interesante número de endemismos botánicos. En su territorio cohabitan depredadores como el zorro, la genista, el tejón y la comadreja. Respecto a la avifauna, es frecuente observar el vuelo de cernícalos o halcones peregrinos; destacando la presencia de rapaces nocturnas como el búho real, la lechuza común y el mochuelo común.
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