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En esta tierra me comprometo:
1.- A disfrutar del sol, de la luz que alumbra las cosas de esta tierra, a experimentar sus olores y sus vinos, siempre acompañados de
las excelencias de un gazpacho bien frío, de un plato de chacina variada, o de pescaito frito.
2.- A mezclarme con el bullicio mágico de sus noches, en cualquier tablao o en cualquier establecimiento de alboroto.
3.- A bañarme, porque aparte de ser un acto de higiene, es preciso observar la suavidad de sus playas.
4.- A visitar cada uno de los rincones artísticos que esconde cada ciudad y cada pueblo.
5.- A tratar de imaginar las leyendas y el pasado que se hicieron universales un día, maravillosa metamorfosis solamente acontecida en estos lares.
6.- A bailar, lo que sea.
7.- A reírme siempre.
8.- A quedarme aquí para siempre, y si no pudiera cumplir con esta cláusula final de este contrato, al menos a regresar una vez al año en puro acto de peregrinaje y en fiel cumplimiento de lo arriba estipulado.
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